Los Hurones sin solución

La gestión lógica de lo que es de todos se supedita por desgracia a las peleas y los conflictos entre las distintas administraciones implicadas, olvidándose de satisfacer el interés de los ciudadanos.

El área recreativa del Charco de Los Hurones era y es un bello espacio junto al Río Majaceite, dentro del Parque Los Alcornocales y perteneciente a Los Montes de Propio de Jerez.

En este espacio considerado como zona de acampada para grupos diversos, se construyeron en el año 1998 unas instalaciones fijas para el servicio de los usuarios, consistentes en edificio de aseos y lavabos, unos módulos de almacén y recepción y depuradora para las aguas residuales. Estas instalaciones supusieron un coste de 20 millones de pesetas y fueron utilizadas por muchos niños y jóvenes, hasta que en el año 2005 fueron abandonadas a merced de los vándalos.

Al parecer, el origen de este abandono surge al no ser concedida la autorización como zona de acampada por las administraciones competentes. La falta de medidas de seguridad desaconsejaban su uso, sobre todo en época de alto riesgo de incendios forestales, por la inexistencia de vías de evacuación, quedando excluido este espacio en la oferta de uso público.
A partir del año 2005 comienza el declive de la zona: los vándalos empezaron a destrozarlo todo, dejando un panorama desolador, los edificios totalmente destrozados y en peligro de derrumbe; y por todas partes montones de basura que dejan los usuarios y que no son retiradas por nadie.

Sin embargo, todavía hoy, hay quienes siguen usando Los Hurones como zona recreativa y ante el abandono de vigilancia, los que allí acuden cometen todo tipo de barbaridades. Las basuras que no son recogidas están esparcidas por todas partes y se siguen encendiendo fuegos en épocas de alto riesgo de incendios, lo que está poniendo en peligro un espacio natural de incalculable valor.

En diversas ocasiones desde Ecologistas en Acción de Jerez, nos hemos dirigido a las administraciones que tienen algo que decir en el tema, sin que al parecer tengan el más mínimo interés en darle solución al problema, intentando poner la pelota de la responsabilidad en el tejado del oponente. Esperemos que no tengamos que lamentarnos de una desgracia, por la incompetencia de quienes tienen la responsabilidad de dar solución a esta situación de riesgo.




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