Testimonial celebración de la Semana Europea de la Movilidad en Tomelloso

Descuentos en el billete del bus urbano y muy poco más han sido la tarjeta de presentación del Ayuntamiento de Tomelloso en la edición éste año de la Semana Europea de la Movilidad del 16 al 22 de septiembre. Mientras tanto, el día a día en las calles de la población certifican que queda casi todo por hacer en la reducción del uso del coche, en una mayor implantación del transporte público y del desplazamiento no motorizado, y en la mejora de la calidad del aire.

Siguiendo la pauta de años anteriores, el Ayuntamiento de Tomelloso se ha esforzado bien poco en su programación, no yendo más allá de bonificaciones para viajar en la línea de autobuses urbano o en la elaboración de coloristas pero asépticos carteles de propaganda institucionales. Al contrario que otros ayuntamientos de la provincia (como el de Ciudad Real) que se han prodigado en charlas y conferencias de movilidad y discapacidad, talleres de reparación de bicicletas o de conducción eficiente, inaugurando caminos escolares, y organizando rutas y paseos nocturnos en bici. No hay el menor rastro de actividad del domingo 22, declarado Día sin Coches, que cerraba la Semana de Movilidad.

Pero más preocupante que la falta de acierto o generosidad en celebraciones - que la experiencia indica que son operaciones de puro marketing y no apuestas inequívocas en transformar hábitos de movilidad contaminantes y caros, en otros más respetuosos con el medio ambiente y con las personas que utilizan otros medios de desplazamiento - es la palpable ausencia de una política de movilidad urbana de fomento del transporte público, del uso de la bici y de los desplazamientos a pie.

Ecologistas en Acción reconoce algunos aciertos del gobierno local, como la mejora relativa del servicio de bus urbano o los aparcamientos de bicis. Aunque no dejan de ser actuaciones aisladas, sin continuidad con otras de mayor envergadura que partan de planes de pacificación y racionalización del tráfico motorizado, que lo penalicen, y que busquen la integración de aquellas formas de desplazamiento más ecológicas, saludables, seguras, solidarias y económicas.

Tomelloso no tiene los grandes problemas de una gran ciudad, porque lógicamente no lo es, pero adolece de un parque móvil sobredimensionado para la población que tiene, padeciendo una dependencia crónica del automóvil. En 2008 se registraron en el padrón municipal un total de 33.581 vehículos en una localidad con menos de cuarenta mil habitantes.

Esto se refleja en una ocupación intolerable de la vía pública de vehículos motorizados. No son extraños los embotellamientos en horas punta, la invasión del acerado por mal aparcamiento o incivismo, el ruido, la contaminación, y la inseguridad de colectivos que por norma no suelen utilizar los medios motorizados para desplazarse, como peatones, ciclistas y personas discapacitadas.

Está sobradamente demostrado que el uso desmesurado del coche afecta al medio ambiente y a nuestra calidad de vida, privándonos del disfrute de un aire limpio, y entorpeciendo o imposibilitando la coexistencia entre todas las formas de transporte.

Ecologistas en Acción reclama a las autoridades locales encauzar la situación con la creación de un Consejo Asesor de Movilidad Sostenible lo suficientemente representativo (automovilistas, ciclistas, peatones, usuarias de transporte urbano, asociaciones ciudadanas, comerciantes, Consejo Escolar Municipal etc) que desde el primer momento influya en la redacción o reforma de los planes urbanísticos y las ordenanzas de tráfico, controlando su aplicabilidad y mejora, y proponiendo medidas efectivas que pongan coto al aumento de la demanda del transporte motorizado. Pedimos del mismo modo la constitución de una Concejalía de Movilidad Sostenible con competencias propias y suficiente presupuesto.

Si no hay en el fondo un replanteamiento de la ciudad que rompa el continuismo de épocas anteriores (una de cuyas consecuencias es incentivar los desplazamientos a gran distancia y las infraestructuras hechas a la medida de los conductores, excluyendo otras opciones de transporte) cuyo máximo exponente es sin duda el POM, y sin la educación, colaboración y solidaridad de los automovilistas, la sostenibilidad urbana en materia de transporte será entonces una entelequia.




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