Aguas de lastre y especies invasoras

Existen más de 6.000 petroleros navegando por aguas internacionales. España está situada en la Ruta de los petroleros, lugar de paso entre los productores del Oriente Próximo y los consumidores europeos.

Por el Estrecho de Gibraltar pasan 600 petroleros diarios y bordea nuestras costas. Unos por el Mar de Alborán, y otros, a escasos metros de la Costa de la Muerte (Galicia). Esto supone el 10% del tráfico marítimo internacional. Por el Mar Mediterráneo transportan fuel 800 buques diarios.

Es por lo que existe un grave problema con las aguas de lastre , la introducción de organismos extraños en los ecosistemas que no les son propios puede conllevar perdidas de Biodiversidad muy significativas.

La globalización de los transportes, fenómeno por el cual disponemos de las materias primas o productos manufacturados en cualquier parte del planeta, conlleva la invasión de especies exóticas, extranjeras o invasoras de invertebrados, algas, bacterias, virus, protozoarios que son transportados alrededor del mundo en el agua de lastre de los navíos.
Más de 100.000 toneladas de agua de lastre es transportada anualmente por los barcos de todo el mundo. En ella se encuentran especies que se esparcen en hábitats que no son los suyos. Algunas causan problemas de gravedad para los ecosistemas .

Las especies invasoras, causa directa del 39 por ciento de las extinciones conocidas, son después de la pérdida del hábitat la segunda amenaza para los endemismos
Una vez que una especie se ha introducido, causa un tremendo perjuicio ambiental, lo cual deriva en futuros desembolsos millonarios para la solución de los problemas que causa.

Desde que la civilizaciones antiguas comenzaron a navegar por los mares, los organismos acuáticos tienen la oportunidad de viajar a través de los barcos. En el pasado, la flora y fauna (FOULING) eran transportadas en la quilla de las embarcaciones. Hoy en día, la evolución en los diseños de los navíos ha permitido que viajen en el agua de lastre de los barcos transoceánicos. Esta agua, llamada lastre, viene de millares de millas de donde fue tomada y contiene una diversidad enorme de especies extranjeras, constituye el principal vector para la transferencia marina de las especies a través del mundo.

Estas aguas están creando problemas significativos en el ambiente marino y la salud humana.
El flujo comercial de mercancías dentro y fuera del acceso del área de las bahías es una parte vital en las economías de las regiones e internacionales mundiales.
Sin embargo, las naves que traen estas mercancías también descargan el agua de lastre.

Las naves modernas se diseñan para transportar cargas pesadas, al ser descargadas las mercancías se transforman las naves en inestables, por eso se toma agua de lastre que proporciona un buen peso a la relación de la transformación del volumen; se toma fácilmente a bordo y se descarga; y puede ser cambiada de puesto entre los tanques de lastre dentro de un barco.
Además de usar el agua para la maniobralidad y estabilidad del barco, se usa para compensar el resultado del consumo del combustible durante el viaje.
Mas de 10.000 millones de toneladas son transportadas anualmente, cada nave puede llevar varios cientos de litros, depende del tamaño de la nave pudiendo llegar a transportar mas de 100.000 toneladas de agua de lastre. La descarga de agua de lastre trae millones de plantas y animales no nativos en los ecosistemas marinos de los países. El índice de supervivencia de las especies luego de la descarga depende de que los parámetros abióticos sean óptimos para reproducirse y sobrevivir. Estudios indican que menos de tres por ciento de las especies realmente se establecen en nuevas regiones. La organización Marítima Internacional (IMO) señala que la gente puede enfermar o incluso morir por patógenos marinos introducidos por las aguas de lastre. A partir de 1991 esta trabajando el IMO para crear una regulación obligatoria sobre la gerencia del agua de lastre. Una vez que los organismos estén introducidos en el ecosistema puede ser imposible eliminarlos y en un corto tiempo pueden causar estragos.

La Conferencia de las Naciones Unidas del Ambiente y Desarrollo (UNCED), en Río de Janeiro (1992), reconoció con preocupación la situación e impulsó la necesidad de evaluar medidas apropiadas de reglas en la descarga del agua del lastre, para prevenir la extensión de organismos no autóctonos.

Las aguas de lastre se compone del agua y esta llena de piedras, de sedimento, y de millares de especies vivas. Alrededor de 4000 especies marinas viajan diariamente alrededor del mundo. Organismos grandes y pequeños, desde bacterias hasta peces se han documentado en las muestras del agua de lastre de los barcos. Estas especies son exóticas, extranjeras o invasoras, esto significa que un miembro, o miembros de un grupo o de una población de una especie se incorpore en un ecosistema acuático fuera de su habitad nativa, entonces se prepara el escenario para una posible invasión biológica que podría tener un impacto ecológico y económicamente significativo.

Las especies invasoras exóticas son consideradas la mayor amenaza para la diversidad biológica después de la destrucción del hábitat.

La presencia de especies invasoras constituye una de las mayores amenazas para los ecosistemas y océanos del mundo. Se trata de la segunda causa de pérdida de biodiversidad, después de la destrucción de hábitats, según la Unión Mundial para la Naturaleza, además de conllevar importantes consecuencias económicas. Desde principios del siglo XX, el número de especies introducidas en el Mediterráneo se ha duplicado cada 20 años y en la actualidad existen unas 450 especies exóticas “y eso es muchísimo, de hecho es el mar más castigado del mundo en cuanto a especies introducidas, un punto caliente en este sentido” afirma Charles Francois

Boudouresque, director del Departamento de Diversidad, Evolución y Ecología Marina del Centro de Oceanografía de Marsella y uno de los mayores expertos en este problema que inauguró el pasado mes de noviembre el ciclo de conferencias “Los Martes de L’Oceanogràfic”. El caso de especie invasora más conocido es la Caluerpa Taxifolia, un alga procedente del sur de Australia que se expande por el mediterráneo desplazando a las colonias de posidonia. “Pero eso sólo es la punta del iceberg” asegura Bouderesque.

En algunas zonas el problema es tremendamente grave, pudiendo suponer la extinción de numerosas especies autóctonas. En tierra los efectos ya son evidentes (en Bermuda, el 65% de las plantas vasculares existentes en la actualidad son especies introducidas, y en California, el 42% de los peces de agua dulce son alóctonos). En el mar también se están dejando notar.

Las aguas templadas del Mediterráneo no solo atraen cada año a millones de turistas. En los últimos años ha aumentado también el número de especies extrañas que llegan al Mediterráneo “desde el norte, el sur, el este y el oeste, es decir, desde casi todas las partes del mundo porque, como a los turistas, el mediterráneo gusta a todas las especies del planeta” explica el biólogo francés Charles Francois Boudouresque, una situación que no se produce en mares como el Báltico “de aguas demasiado frías, por lo que son poquísimas las especies que logran introducirse en él”.

El aumento de los transportes internacionales y el turismo, la construcción de infraestructuras que rompen fronteras naturales o la acuicultura facilitan nuevas vías para que especies procedentes de diversos puntos del planeta colonicen zonas muy alejadas de su hábitat natural. La llegada de una especie extraña a un ecosistema puede convertirse en una amenaza para los organismos nativos al desplazarlos de su hábitat, competir por los mismos recursos o incluso ser sus depredadores. Y no se trata sólo de un problema ecológico.
Desde que en 1869 se construyera el Canal de Suez, más de 300 especies procedentes del Mar Rojo se han adentrado en el Mediterráneo a través de este atajo creado por el hombre. Un caso de migración es el de la medusa Rhopilema nomadica, oriunda del Mar Rojo, que en la actualidad cuenta con amplias colonias en el sudeste del Mediterráneo, son tóxicas y afectan de forma grave a la pesca y al turismo.

El tráfico marítimo es otra de las causas por las que logran cruzar océanos, ya que hay especies que “viajan” adheridas a los quillas de los barcos o en el agua lastre de las embarcaciones cuyo vertido al mar supone la descarga de organismos extraños que pueden deteriorar el medio. “De hecho, un petrolero es un acuario gigante donde bacterias, plancton, larvas e incluso peces pueden sobrevivir durante semanas”, señala Boudouresque. Anualmente se transfieren millones de toneladas de aguas de lastre de un lado a otro del planeta, con la consiguiente amenaza de contaminación biológica.

La región Mediterránea es una zona excepcionalmente susceptible a las invasiones biológicas. Los Espacios Naturales Protegidos existentes en esta región del Viejo Mundo se encuentran rodeados por zonas civilizadas que ejercen una fuerte presión antrópica, por lo que su entorno ha sido alterado desde hace siglos. Sin embargo, en la bibliografía publicada no aparecen demasiados datos relativos a especies exóticas e invasoras en los espacios naturales protegidos de la región mediterránea
El Parque Nacional de Doñana es uno de los espacios naturales protegidos más relevantes de Europa y del ámbito Mediterráneo

Posteriormente se detectaron más especies invasoras animales, especialmente de peces como el black bass (Micropterus salmoides), el fúndulo (Fundulus heteroclitus) o la gambusia (Gambusia holbroocki), reptiles como la tortuga de Florida (Trachemys scripta) o aves, como la malvasía canela (Oxyura jamaicensis), que si bien no se han encontrado dentro del Parque Nacional, ha sido observada muy cerca de sus límites (Laguna de Tarelo, en Sanlúcar de Barrameda y Veta la Palma, en Puebla del Río). Todos ellos han producido y producen diversos y graves perjuicios a los organismos y ecosistemas autóctonos, muchos de ellos aún no evaluados.

Los océanos del mundo comenzaron biológicamente a ser homogeneizados hace siglos. En la décadas pasadas se puede decir que hubo un movimiento aparentemente acertado de centenares de especies, hoy en día hay dos factores la velocidad de las naves modernas y el volumen de agua de lastre que están abrumando el éxito de las invasiones .




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