Denuncian el apoyo PP-PSOE al llamado silvestrismo

Ecologistas en Acción considera un hecho bochornoso y aberrante la proposición no de ley que, a propuesta del PSOE, fue aprobada en diciembre pasado en el Parlamento Andaluz y que pretende presionar a la Unión Europea para que deje de considerar esta práctica cinegética ilegal.

Nuestro colectivo entiende que, una vez más, la clase política queda retratada con el lamentable espectáculo que ofrecen de “bajada de pantalones” ante las insaciables demandas del colectivo de cazadores en el que ven una fuente de votos e ingresos asegurada. En esta ocasión, se llega al esperpento de defender las demandas de los conocidos como silvestritas, con unas 14.000 licencias en Andalucía según sus datos, y que practican “oficialmente” la caza de tres especies de pajaritos, a los que se les atrapa mediante redes para meterlos en jaulas y posteriormente organizar competiciones de cantos.

Queremos no obstante indicar, en este caso a los cazadores de votos, nuestros políticos, que la inmensa mayoría de la población andaluza, millones de personas sensibles a la presión a la que se ve sometida la biodiversidad en su conjunto, tomará buena nota de este tipo de conductas y alianzas en materia ambiental de cara a futuras elecciones, al menos es un ejercicio de responsabilidad que desde nuestra organización se anima ejercer en pos de defender y traspasar a las generaciones futuras el patrimonio natural de todos.

Por otro lado, sostenemos, que con esta iniciativa ante la Unión Europea, los responsables institucionales están abocados al bochorno y ridículo al que nos tienen acostumbrados al representarnos en Bruselas. Y esto es así porque la actividad silvestrista está prohibida con carácter general en la UE como bien conocen. De hecho se ha dado un plazo a España para que elimine esta práctica “enjauladora” que vence en 2016. Bélgica ya intentó lo que ahora pretende el PSOE y el PP andaluz, hasta el punto que llegó al Tribunal de Luxemburgo que, en 1996, falló en contra de ese Estado. El argumento jurídico era tremendamente simple y lleno de sentido común: pueden extraer aves de forma controlada siempre que no exista otra alternativa posible. Y esa alternativa posible es la cría en cautividad. Así que nadie se opone a que alguien se dedique a criar y organizar concursos de cantos de aves, como intencionadamente quieren hacer creer políticos y cazadores, lo que no es legal es cazar aves que no son cinegéticas, meterlas en jaulas de por vida y privar a la mayoría de los beneficios que aportan en el medio natural cuando perfectamente podrían criarlas y comercializarlas como se crían otras mascotas.

Los argumentos, cansinamente repetidos de la necesidad de extraer del campo genes nuevos para evitar la consanguinidad, también fueron rechazados y no se sostienen dado que los silvestristas pueden, y de hecho así lo hacen, intercambiar ejemplares nacidos en cautividad.

El silvestrismo además encierra una lacra constante en su historial, y es la del furtivismo para consumo de “pajaritos fritos” o las muertes de aves por accidentes en las redes, por la manipulación o el propio enjaulamiento de aves nacidas en libertad. Informes de inspecciones de la propia Junta de Andalucía indican, por ejemplo, que en la provincia de Cádiz existen al menos un 30% de irregularidades en los controles que realizan a los silvestristas, entre ellos exceder el cupo autorizado o el destino culinario.

Ecologistas en Acción solicitará próximamente el número de jornadas y silvestristas ocupados en este tipo de caza durante los pasados años, así como el número de controles efectuados por los agentes de medio ambiente al objeto de dilucidar las “condiciones estrictamente controladas” que deben regir según lo dispuesto en la ley nacional y comunitaria.

También nos pondremos en contacto con la Comisión Europea para que evalúe si se están dando los pasos de adaptación a las condiciones de cría en cautividad cuyo plazo finaliza en 2016. En caso de no ser así, solicitaremos el adelanto de esa fecha y la inmediata prohibición del silvestrismo en Andalucía, algo que por cierto ya contempla la normativa en Cataluña y que prepara en estos momento Castilla y León, entre otras administraciones más responsables con este asunto.

Por último, invitamos a los ilustres políticos que han llevado esta iniciativa al parlamento andaluz a adquirir jaulas de tamaño apropiado para que puedan introducirse en ellas de aquí a comienzos de las próximas elecciones y conocer así de primera mano qué supone esta “cultura ancestral” propia de otros siglos.




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