Málaga en venta: impacto de la globalización

Actualmente en toda Málaga, independientemente del color político de sus alcaldías, se está implantando el modelo de crecimiento "marbellí". Este prototipo parte de un "pensamiento único" de desarrollo, y se materializa en un crecimiento urbanístico sin planificar, incontrolado y salvaje, con una elevada cantidad de construcciones ilegales, tolerados por ayuntamientos a menudos corruptos, desde el GIL hasta IU, y por la propia Junta de Andalucía, justificándose hacia la población con (falsas) promesas de puestos de trabajos, la mayoría temporales y precarios.

Este modelo, mediante sus urbanizaciones y campos de golf, traen consigo una masiva destrucción del medio ambiente: en la Costa del Sol no queda prácticamente una franja de costa liberada de ese "cáncer" que también está a punto de colonizar el interior de Andalucía, como la zona de Antequera, donde en el encinar protegido de las Pedrizas se proyectan hasta 4 campos de golf con sus correspondientes edificaciones. Otros ejemplos ilustrativos pueden ser Coín, con un campo de golf sobre el acuífero que abastece al municipio, Velez-Málaga, donde su nuevo Plan General de Ordenación Urbana contempla albergar hasta 6 campos de golf y 20.000 nuevas viviendas y Ronda. En los alrededores de este último municipio se pretende llevar a cabo la construcción de 3 campos de golf, 2 de ellos en el encinar de la Reserva de la Biosfera "Sierra de las Nieves y su entorno", entre Ronda y Cuevas del Becerro con 1.500 casas o chalets de lujo, (viviendas sociales no van a ser), 16 pistas de tenis y un centro comercial previstos. Estos proyectos, ubicados sobre los acuíferos que dan de beber a 5 municipios colindantes a Ronda, contaminarían sus aguas con los pesticidas usados para el mantenimiento del césped; esa misma agua se usa para el abastecimiento de Málaga capital con lo que podemos afirmar que contaminará en parte las reservas de agua potable de la capital; y para prueba de los escrúpulos ambientales de los promotores un botón: en el proyecto de Ronda ya han sido taladas, de forma ilegal, unas 1.300 encinas. Justo al lado, también dentro de la Reserva de la Biosfera se encuentra el complejo hotelero Ascari Race Resort, con un circuito (privado) de automovilismo (Formula I) de 5,5 Km. de largo y 12 metros de ancho, uno de los más grandes de Europa.

Las consecuencias indirectas de estos proyectos son la destrucción de nuestros acuíferos y de los pocos ríos que quedan mediante trasvases de agua, canalizaciones, pantanos y sobreexplotación o contaminación de aguas subterráneas; a todo esto sumémosle las "heridas abiertas" en el paisaje de las contaminantes carreteras y canteras, todas necesarias para sustentar ese desarrollismo ilimitado. Las consecuencias sociales no son menos graves: además de "privatizar" esas zonas naturales, se destruye la infraestructura social y la cultura local con ese modelo "invasor"; fomentando un estilo de vida individualista y consumista, convirtiendo vecindades de casas y personas, en barrios anónimos de pisos modernos, donde el hormigón y los coches sustituyen las zonas verdes, a la gente conversando y los niños jugando en la calle, igual que los negocios locales desaparecen a raíz de las construcciones de centros comerciales con filosofía y practicas consumistas, cada vez más controlados por multinacionales con contratos basura. Aumenta el numero de jóvenes "desterrados", porque la especulación les imposibilita tener una vivienda, vemos un turismo más masivo con una calidad cada vez más baja, con trabajadores en precariedad. etc.
Cabe destacar en todo ello que la gran mayoría de las construcciones no son viviendas que corresponden a una necesidad real, sino que son más bien de carácter lujoso, para pasar una semanas al año de vacaciones o simplemente adquiridos para blanquear dinero o para especular con ellas, o sea, un falso progreso, basado en (in)necesidades creadas, beneficiando sólo a unos pocos constructores, bancos y especuladores, mientras la gran mayoría acaba perdiendo, ahogado en un ambiente de hormigón, coches pesticidas, plaguicidas... y como no, ahogado en deudas con la entidad bancaria para poder hacer frente al precio prohibitivo de su miserable vivienda.

Casos como Ronda, Vélez-Málaga, Coín o Antequera no son únicos y tienen su origen mucho más allá de un alcalde corrupto o una Junta actuando dudosamente. Es el impacto en la vida rondeña y antequerana de la globalización capitalista. En el interior de Málaga se presenta de forma simpática, casi como una ONG, ofreciendo puestos de trabajo, centros comerciales con compras con pagos a plazos, ofreciendo mejores carreteras, controlar el agua para nuestro bien... ; pero es la misma globalización que extermina en Colombia a través de los paramilitares a la población indígena para saquear los recursos naturales de sus tierras; es la misma que evacua forzosamente a miles de personas en Kurdistán o India, para ejecutar proyectos hidráulicos a manos de multinacionales. Una globalización capitalista que pone el beneficio (de unos pocos) por encima de todo, incluso por encima de la vida humana: mientras la riqueza de unas 350 personas (!) aglutine lo que tiene la mitad de la población mundial, cada día mueren unos 50.000 personas del hambre.
Para mantenerse necesita una Guerra Global y Permanente; bajo el lema "Guerra contra el terrorismo" invade Afganistán, Iraq o cualquier país que le interese, para apoderarse de sus recursos naturales o llevar a cabo su "reconstrucción", mientras el frente "interior" de esa guerra nos aprieta día a día las tuercas de la vida cotidiana, a través de medidas "bélicas" como privatizaciones, recortes de derechos sociales y libertades, criminalización a quienes se atrevan a poner en duda su único modelo de "desarrollo", medidas especulativas que se está sufriendo en el interior de Málaga, y sobre todo, mediante la política de convertir cualquier aspecto de vida humana en negocio, promoviendo un estilo de vida en el cual los valores humanos van supeditados a la nueva religión del mercado.
En este proceso los estados se convierten en intermediarios entre ciudadanos y multinacionales(a favor de los últimos); reduciendo su presencia como protector social pero aumentando su intervención en el campo del control policial y militar, para crear bajo la farsa de "democracia, constituciones y derechos humanos" un "orden público" en cual los multinacionales pueden robar de forma legal, protegido por policía, justicia y ejercito, y cuentan con todas facilidades: privatizaciones, reducciones de impuestos y leyes sociales, mantenimiento de "tasas de paro artificiales" y aquí en España a través del Plan Hidrológico Nacional el futuro control sobre el agua. Al mismo tiempo los "agentes promotores de la miseria mundial" como Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio y "nuestra" Unión Europea crean una "jungla social " en la que todo "está en venta", derogando leyes de protección ambiental y social a favor del negocio libre sin limites.

La situación actual es ciertamente grave, pero también ofrece sus perspectivas; la lucha contra los campos de golf en Málaga es en esencia la misma que la lucha del Pueblo Mapuche en Chile contra la presa de Endesa, como la lucha de los Zapatistas para defender sus derechos y su dignidad, como la resistencia de miles de personas contra la OMC, G8, las últimas guerras, el proyecto de Constitución Europea con carácter capitalista y militarista... es decir, estamos luchando millones de personas por la misma causa y contra el mismo enemigo. Deberíamos seguir luchando a nivel local, pero con una perspectiva global, conectar luchas, intercambiar experiencias, formando redes de apoyo y alternativas, y así formar parte del movimiento contra la globalización capitalista, globalizando las resistencias y nuestras alternativas, para que "otro mundo" sea posible.

Juan Miguel Camacho, miembro de Ecologistas en Acción - Málaga




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