Ideología sobre ruedas

El último anuncio de Citroën invita a una reflexión bastante interesante sobre el uso de la publicidad como instrumento para conformar la ideología.

Josep Crosas. Revista El Ecologista nº 80.

Las imágenes televisivas contraponen el desfile en plan militar de una multitud de hombres y mujeres idénticos, con indumentaria de color blanco y negro, llevando algún elemento de consumo más o menos lujoso como ropa de moda, bolsos, joyas, ordenadores portátiles... con la visión de cinco coches (Citroën), de colores vivos, dispersándose cada uno por su lado. El texto (o mejor la voz) anima al espectador a salirse de la fila y distinguirse...

La visión de la masa humana disciplinada moviéndose en formación militar choca enormemente en la pantalla y llama nuestra atención. Es el elemento que conecta con la mirada ideológica en la que se nos quiere inscribir. El desfile del grupo de clones que avanza de manera compacta y regimentada, y que recuerda la ocupación de París por los nazis (pero también las ceremonias militares en la plaza Roja o en China), sirve para ensalzar la libertad frente a la tiranía. Se trata de un lugar común de la ideología democrática-liberal, oponiendo libertad individual a totalitarismo. Con una inversión significativa, pues los que marchan marcando el paso son los representantes del consumismo y el mercado (la canción elegida lo subraya: “c’est beau la bourgeoisie”).

El anuncio contiene por tanto una auto-parodia que se dirige como un guiño al pensamiento crítico, y representa el totalitarismo de mercado como una versión simétrica del totalitarismo burocrático y militarizado, como si este consistiera en una uniformización total a través del consumo. Pero la ideología del mercado actual busca precisamente la diferenciación personal (la ultrapersonalización) y enfatiza la libertad individual frente a la masa. Esto es lo que ofrece Citroën, ideología sobre ruedas (como tal vez diría Zizek).

Este es el contenido ideológico evidente, pero la ideología actúa siempre a un nivel oculto para transmitir de manera indirecta o velada aquello que no puede decirse directamente. La otra verdad que contiene el anuncio, destinada a ser propagada repetidamente con el bombardeo publicitario, se deduce de la simple observación de las imágenes a su nivel más concreto: la dualidad, la oposición (formal) entre libertad y esclavitud hace referencia a dos maneras de moverse. Cuando los humanos, hombres y mujeres, caminan no son libres, y sí lo son cuando van en coche o automóvil, o lo que es lo mismo: ¡los coches tienen todos los derechos, los peatones ninguno!




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