La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no aplica el mismo rasero a todos

300 euros (300,51 exactamente) es la multa que impone el Organismo de Cuenca por hacer una balsa más grande que un campo de fútbol y de cinco metros de profundidad junto al río Cubillas y sin ningún tipo de autorización de ninguna administración.

Se ha considerado falta leve y se le aplica el mismo castigo que al agricultor que se le ocurre cortar algún árbol de la orilla del río.

Esta empresa también tiene expedientes abiertos por contaminar el río con vertidos tóxicos y está en el juzgado por dañar con sus vertidos los cultivos de las huertas vecinas. Pero todo eso, y a pesar de que la empresa no puede alegar ignorancia y sí una clara intencionalidad, no es lo peor.

Se le da a la empresa un plazo de 15 días para que restituya el terreno a su estado anterior, que puede quedar en suspenso si se procede a la legalización de esta falta.

Por supuesto que los terrenos siguen igual y no se ha arreglado nada.

Sin embargo esta obra no se puede legalizar, ya que los terrenos que ocupan son rústicos y de cultivo, considerados como de alto valor, según las normas urbanísticas de Pinos Puente, por lo que no tienen cabida instalaciones industriales.

Por todo lo expuesto hemos comunicado a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir nuestro malestar por la cuantía de la multa y le hemos pedido que se restituya el terreno a su situación original a cargo del infractor o de forma subsidiaria también a su costa.

Con estas decisiones perdemos todos, especialmente la credibilidad de las administraciones, dejando a los ciudadanos la sensación de que hay unos más iguales que otros.




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