Regeneración de playas: Fraude, despilfarro e impacto ambiental

De nuevo la Demarcación de Costas (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) va a emprender obras de “regeneración” en las playas de La Barrosa (Chiclana) y La Victoria y Santa Mª del Mar (Cádiz). No son precisamente actuaciones baratas: medio millón de euros para La Barrosa y más de un millón para las playas de Cádiz ciudad.

Es un fraude porque no se trata de “regenerar” ningún ecosistema o unidad paisajística, sino de realimentar con arena traída de un “placer” (yacimiento submarino de arena) unas playas que de nuevo perderán arena. Y así hasta el infinito y el más allá. En el caso de Cádiz es un verdadero atentado ambiental, porque enterrará el roquedo de San José, junto a la playa de Santa Mª del Mar, que alberga un hábitat castigado pero de gran valor ecológico.

Es un despilfarro porque es una actuación efímera, inútil, con fecha de caducidad, dilapiladora de recursos públicos y que derrocha inaceptablemente recursos económicos que deberían ser destinados a cubrir carencias sociales, dramáticas en el caso de Cádiz: pobreza, precariedad, exclusión social. Las realimentaciones de playas no aguantan más de cinco años, porque los temporales de Poniente vuelven a llevarse la arena. Además, el equilibrio morfodinámico de las corrientes de invierno (erosivas) y de verano (sedimentarias) está destrozado con la pérdida de los cordones dunares, que reequilibraban este ciclo. Si a ello unimos que el Cambio Climático está provocando subidas en el nivel del mar que acelerarán los procesos de pérdida de arenas en las playas, frente a los cuales no sirve de nada la “mitigación” (echar más arena), sino la “adaptación” (recuperar las franjas costeras con sus funciones ecológicas preservadas), comprobamos la sinrazón de Costas y de los Ayuntamientos (con el silencio cómplice de la Consejería de Medio Ambiente).

Y es un impacto ambiental imperdonable porque en ese roquedal han sido descritas para la ciencia especies de nudibranquios únicas en el mundo, que llevan el nombre de Cádiz en su sinonimia (Piseinotecus gaditanus); y son objeto de investigación por parte del Departamento de Biología Animal y Ecología de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Cádiz. El Instituto Español de Oceanografía ya alertaba drásticamente de que el depósito de arenas en las playas probablemente causará un impacto negativo sobre las comunidades fotófilas de roca infralitoral.

Por todo ello, Ecologistas en Acción implora un ¡BASTA YA! a las falsas regeneraciones y prácticas antiecológicas. Exigimos algo de cordura y de respeto a las indicaciones científicas y al sentido común, que han demostrado fehacientemente que las realimentaciones de playas no sirven para nada.




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