Los campos de golf se beben nuestra agua

Actualmente en el interior de la provincia de Málaga se pretende montar una segunda Costa del Sol con sus correspondientes proyectos especulativas. Ejemplos de estos están en Ronda donde 3 proyectos de campos de golf, un circuito de alta velocidad (el más grande de Europa) construido de forma ilegal, urbanizaciones y un centro comercial amenazan con destruir el encinar y el acuífero que abastece de agua a 10.000 personas que viven en sus alrededores, una situación parecido a la de Coín donde otro campo de golf y su correspondiente urbanización amenazan las aguas subterráneas del mismo pueblo, y Ardales, donde un campo de golf y su macro urbanización de 1300 casas inevitablemente contaminaran el pantano “del Chorro” , que suministra de agua potable a Málaga ciudad. Otros casos actuales son el proyecto de “Valle de Golf” en Mijas en cual se pretende construir un tercio del término municipal con urbanizaciones y al menos 5 campos de Golf y Antequera, donde otro encinar está en peligro por proyectos similares, como muchos otros en el resto de la provincia.

En nuestra provincia hay proyectados ahora mismo 40 campos de golf, que conllevan un consumo de agua igual a lo que gasta hace diariamente la ciudad de Málaga, sin tener en cuenta las correspondientes urbanizaciones, piscinas, jardines... Para sostener estas construcciones se abren todavía mas canteras para facilitar materiales de construcción, como el caso de Mijas y Alhaurin, se proyecta centrales térmicas como en Málaga capital y Campanillas, se trazan nuevas carreteras y autopistas como el proyectado entre las Pedrizas y Torremolinos, generando todavía más destrozo y contaminación, y se pretende realizar grandes obras hidráulicos como el trasvase del Genal y la presa de Río Grande en Guaro etc.., obras que amenazan los ríos y su vida entorno a ellos y cuyas aguas no van destinadas al regadío de los agricultores sino sirven solamente para saciar la sed de la imparable especulación urbanística.

Los impactos sociales no son menos graves, estos proyectos suelen ir acompañados con promesas de puestos de trabajo y progreso, aunque la realidad es otra; donde estos proyectos ya han arrasado se ha mostrado que la gran mayoría de estos trabajos son temporales y precarios; es más, estos planes generan una especulación feroz que aumenta espectacularmente el precio del suelo y de la vivienda, sus centros comerciales acaban con los negocios locales como bares, tiendas etc..., así que, al final estos proyectos no ofrecen puestos de trabajo sino obligan a las personas del interior a trabajar como sirvientes precarios para los nuevos turistas residenciales, para poder pagar su vivienda.

Este modelo “Marbellí” de crecer acaba finalmente corrompiendo las relaciones entre las personas y provoca la perdida de la identidad y cultura local, que ahora mismo son una de las grandes riquezas del interior andaluz.

Estos hechos no son únicos; actualmente el mundo sufre el azote de una Guerra Global Permanente de unos pocos especuladores contra el planeta y sus habitantes; a través de una interminable “Guerra Contra el Terrorismo” se están apoderando del petróleo y la “reconstrucción” de Iraq, el oleoducto y gaseoducto de Afganistán o los recursos naturales de cualquier otro país en el futuro, o en nuestro caso, actuando de una forma más sutil, con un marketing que habla del progreso y desarrollo sostenible, ofreciendo puestos de trabajo, mejores carreteras, centros comerciales con pagos a plazos... apoderándose del agua y de las tierras mas privilegiados de la provincia.

Entre sus agentes promotores a nivel internacional están organizaciones como Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, y la Unión Europea que se dedican a quitar la ultimas barreras (leyes de protección social y ambiental) al negocio sin limites y la mercantilización de todo vivo. Esta última organización financia proyectos con poco utilidad social y un gran destrozo como el AVE, las presas y trasvases del agua, facilita fondos para construir nuevas carreteras y autopistas y elimina mediante la PAC (Política Agrícola Común) la agricultura como forma de vida y condena de esa forma a Málaga a dedicarse al turismo, un turismo masivo y especulativo.

A nivel local esas especuladores y sus inversiones cuentan con el incondicional apoyo de políticos y alcaldes como Juan Benítez, Ricardo Millán y Salvador Pendón quienes hacen todo lo posible para poner “en venta” sus pueblos para que cualquier especulador pueda arrasar sin obstáculos en su camino, echando de la tierra los habitantes y su cultura e imponiendo su estilo de vida y cultura, todo esto respaldado por las leyes y la justicia.

Hemos venido aquí para desenmascarar el falso discurso de los puestos de trabajo y progreso y que los únicos fines de estos proyectos son especulativos, llevados a cabo sin ninguna forma de consulta popular previa. Asimismo denunciamos a quienes están perpetrando estos crímenes contra el medio natural y social de nuestra provincia.

- No al turismo residencial especulativa con sus campos de golf, chalets y urbanizaciones

- No a las presas trasvases y construcciones que saquean los ríos y acuíferos.

- No a las canteras, autopistas y otros infraestructuras especulativas y contaminantes.

- No al agua como mercancía.

- Si a la soberanía alimentaria y agrícola del interior de Málaga

- Si a un desarrollo para todos, que respete la naturaleza, identidad y cultura local

- Si a las Viviendas de Protección Oficial

- Si al agua como bien común.




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