Las playas urbanas

El factor ecológico es el gran olvidado en su gestión.

Joan Jurado Rota, Ecologistes en Acció de Tarragona i l’Ebre. Revista El Ecologista nº 85.

Las playas urbanas representan un complejo sistema que debe compaginar actividades sociales junto a procesos ecológicos. Para el correcto funcionamiento de las tres funciones básicas de la playa urbana (recreativo, protección y ecológico) es necesario un cambio en la gestión realizada desde las distintas administraciones públicas, incorporando los elementos de gestión ecológica y tratando de preservar o recuperar los procesos naturales existentes. En la Costa Dorada se ha analizado la función ecológica de 60 playas urbanas, de las que solo 5 reúnen las condiciones necesarias para que pueda realizarse correctamente la función ecológica.

Situada en la orilla de mar, la playa es zona de depósito de materiales sueltos, tales como arenas, gravas y guijarros, e incluye escarpes, bermas y dunas. Es uno de las ambientes que encontramos en la zona costera, especialmente dinámica debido a la confluencia de la litosfera, la hidrosfera y la atmósfera [1]. En entornos urbanos la playa representa un complejo sistema que es soporte físico de las actividades sociales y de los procesos ecológicos. En los últimos siglos, el uso social de la playa ha evolucionado hasta extenderse en el imaginario colectivo de las sociedades contemporáneas a aquel relacionado con la práctica de actividades lúdicas y recreativas [2].

Por sus características y funcionalidades, las playas son lugares estratégicos en sistemas urbanos costeros y en especial en aquellos que son receptores de turismo veraniego. El turismo es en España un sector económico puntero y consolidado, cuya actividad se localiza, fundamentalmente, en el frente costero del país. El disfrute de las playas suele ser la principal motivación de llegada del turista y son el lugar donde desarrollar buena parte de las actividades en periodo vacacional. Además, en las ciudades localizadas en la orilla de mar, las cuales concentran el grueso de la población de las provincias costeras mediterráneas, los arenales tienen un papel de espacio público abierto muy similar al que pueden tener parques urbanos y zonas verdes. Aquellos espacios que fueron repudiados durante siglos por motivos de salubridad y de seguridad, y a los que muchas ciudades marítimas daban la espalda, son hoy reclamos turísticos y espacios incorporados a la ciudad [3].

El carácter multifuncional de la playa urbana

Es por estos motivos que es un espacio muy frecuentado en época preferente de baño en latitudes templadas y cálidas, tanto en los países receptores de turismo como en aquellos con población que dispone de rentas y tiempo suficientes para llevar a cabo actividades de ocio. Es un sistema con atributos de espacio público abierto al uso y disfrute de la ciudadanía, que desempeña tres funciones básicas cuando se encuentra en entornos urbanizados: la función de protección, la función recreativa y la función ecológica [4]. Para la optimización del funcionamiento y de la sincronía de la tríada de funciones que se les atribuye, sería necesario una mejora significativa, y a menudo un cambio de estrategia, en lo que a gestión ecológica de playas se refiere.

La función de protección se relaciona con la capacidad que tiene la playa de disipar la energía del oleaje durante temporales y proteger los asentamientos urbanos y los elementos de interés de su extradós. También tiene especial importancia la capacidad de la playa de ofrecer un lugar de descanso y ocio para el usuario, es decir, la función recreativa.

En cuanto a la función ecológica, esta hace referencia al papel que juegan dichos espacios como ecosistemas naturales y los servicios ambientales que suministran al entorno.
Las playas se localizan en una estrecha franja del territorio, la interfase entre el mar y la tierra. Son parte de un ecosistema amenazado y desnaturalizado en muchos puntos del litoral y que debería contener una serie de elementos básicos. Las dunas son esenciales para la estabilización de la línea de costa, la retención de la arena en la playa y el asentamiento de especies colonizadoras. Asimismo, las playas, sirven de habitáculo a una gran variedad de aves, organismos marinos y meiofauna (pequeños invertebrados que viven entre los granos de arena y el fango). También es destacable el hecho de que son usadas para el anidaje de especies en peligro de extinción, como fue en 2014 el caso de la tortuga boba (Caretta caretta) en Tarragona [5]. La presencia de algas en el agua o varadas en el arenal y la existencia de humedales y ambientes rocosos en su entorno, enriquecen notablemente la biodiversidad y los procesos naturales de la playa.

Evaluación de la función ecológica en las playas de la Costa Dorada

Dejando de lado las funciones protectora y recreativa, muy tenidas en cuenta por la administración por los costes económicos que les puede acarrear una buena o mala gestión, nos centraremos en la función ecológica de las playas urbanas. La aplicación de políticas que fomenten la preservación de los procesos naturales que deben tener lugar en estos espacios tan restringidos y presionados se antoja imprescindible.

Se presenta brevemente una evaluación de la función ecológica en 60 playas urbanas localizadas en los 13 municipios costeros que conforman la Costa Dorada (Tarragona). Mayoritariamente se trata de playas de arena con poca pendiente y con algunos afloramientos en tramos costeros rocosos. En general, la mayoría de estas playas son encajadas, es decir, delimitadas por ambos lados por obstáculos sean estos naturales o artificiales, y tienen una longitud media de unos 700 metros y un promedio de 40 metros de anchura.

Tabla 1. Criterios y factores considerados para la evaluación de la función ecológica en playas urbanas.

Para determinar la calidad de la función ecológica de los arenales, se tienen en cuenta tres criterios con la consiguiente ponderación: presencia de ecosistemas marítimo-terrestres (*0,6), existencia de regímenes de protección (*0,3) e infraestructuras que eviten vertidos de contaminantes y el deterioro del espacio (*0,1). Para su análisis se consideraran factores (ver tabla 1) como la existencia de figuras de protección ambiental, de hábitats de interés comunitario, de zonas húmedas catalogadas, de ríos y arroyos, de dunas, de posidonia o de colectores pluviales inventariados en el informe Estat de la zona Costanera de Catalunya [6].

Los resultados que se muestran en la Figura 1 presentan el frente costero de la Costa Dorada repleto de playas urbanas con malos resultados debido a la poca presencia de los hábitats y los ecosistemas litorales que serían deseables y de la inexistencia de figuras de protección natural. Además se trata de tramos costeros fuertemente urbanizados y con gran presión turística en el período estival. Destacan negativamente las playas situadas entre el Vendrell y Roda de Berà así como las que se encuentran entre Tarragona y Salou. Las playas con bajos resultados pueden estar en perfectas condiciones estéticas, de limpieza y de decoro, pueden disponer de muchos servicios para los usuarios, pero la falta de elementos que favorezcan los procesos ecológicos y la preservación de la biodiversidad no se adecúan a la situación que sería ideal. En cambio, se han localizado unas pocas playas que reúnen las condiciones óptimas para el desenvolvimiento de la función ecológica: Creixell (Creixell), Muntanyans (Torredembarra), Tamarit y la Móra (Tarragona), Cristall (Mont-roig del Camp) y Torn (Hospitalet de l’Infant).

Figura 1. Mapa de los resultados de la evaluación de la función ecológica en las playas urbanas de la Costa Dorada (Tarragona) sobre una escala de 10.

La gestión ecológica de las playas urbanas

La evaluación propuesta muestra qué playas urbanas tienen las condiciones necesarias, a priori, para desarrollar una función ecológica óptima en su entorno. Las administraciones competentes deben ser conscientes de la importancia que la gestión ecológica tiene en los espacios litorales, dada su extrema fragilidad y por el hecho que se encuentran sobrecargados de usos y funciones.

Igual que con la protección de las infraestructuras y los inmuebles que se encuentran en el extradós de la playa, sin la preservación de la función ecológica no es posible el desarrollo del uso recreativo que tanto reporta a las economías de los municipios costeros. De igual modo, un litoral desnaturalizado y con pérdida de ciertos ecosistemas puede hacer aumentar la vulnerabilidad de los asentamientos urbanos adyacentes.

Los entes gestores de playas en entornos urbanizados tienden a gestionar solo los elementos para el uso recreativo (servicios, papeleras, duchas, etc.) y para la protección (regeneración arenales, paseos marítimos, etc.). Debe ponerse en valor la gestión de la función ecológica de nuestras playas y tratar de preservar o recuperar los procesos naturales existentes antes de la urbanización de su extradós, de la masificación de usuarios en sus arenales y de la desnaturalización de su entorno.




Visitantes conectados: 170