La Junta envenena las cunetas de la provincia con glifosato

La Junta de Andalucía envenena las cunetas de la provincia con glifosato, un herbicida cancerígeno.

La Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía está fumigando todas las cunetas de las carreteras de la provincia con un herbicida de alta toxicidad. Los herbicidas que se están utilizando son Spasor plus y Raodup de la empresa Monsanto, que tienen como principio activo el glifosato, un herbicida de amplio espectro, no selectivo, utilizado para eliminar hierbas y especies leñosas. Los herbicidas en base a glifosato pueden ser altamente tóxicos para animales y humanos. Estudios de toxicidad han revelado efectos adversos: toxicidad subaguda y crónica, daños genéticos, trastornos reproductivos y aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas. El glifosato es, además, adsorbido fuertemente por el suelo y es muy soluble en agua, lo que aumenta su peligrosidad. La persistencia del glifosato varía de dos a seis meses. Hay que destacar que se han fumigado cunetas en periodos en los que ha habido fuertes tormentas, aguas que fluyen hacia los ríos y embalses de la provincia.

Recientemente, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, dependiente de la Organización Mundial de la Salud) ha incorporado el glifosato a la lista de substancias potencialmente carcinógenas para humanos. Esta inclusión es importante porque confirman la patogeneicidad del glifosato y sus efectos nocivos para la salud, por lo que, en base al principio de precaución, debería prohibirse su uso. Actualmente la UE está reevaluando el uso del glifosato y hay países, como Holanda, que ya lo ha prohibido.

La justificación para estas fumigaciones es eliminar hierba para favorecer la visibilidad de las carreteras y reducir los riesgos de incendio, argumentos tan inútiles como falsos, pues se han fumigado de forma indiscriminada tanto curvas como rectas, y el secar la hierba no sólo no reduce el peligro de incendios, sino que lo adelanta. Las consecuencias suelen ser nefastas, pues además de secar la hierba, afecta a los numerosos pies de árboles y arbustos que existen en los márgenes de nuestras carreteras, dejando un producto tóxico esparcido por todas las cunetas. Tanto la fauna silvestre como el ganado siguen pastando en estas zonas, por lo que ingieren el glifosato. Además, se ha fumigado en época de recolección de espárragos y caracoles para el consumo humano, por lo que este herbicida tóxico puede terminar siendo ingerido por las personas, ajenas a que se han fumigado las cunetas. Se han fumigado incluso las cunetas de los parques naturales, junto a zonas recreativas muy frecuentadas, sin que se informe de que estas zonas están envenenadas. Hay que destacar que se está también fumigando cunetas junto a fincas que están certificadas para ganadería ecológica, actividad que está en auge en la sierra de Cádiz y que puede poner en peligro la producción de quesos ecológicos, uno de los productos estrella de los parques naturales de la Sierra de Grazalema y Los Alcornocales. Po todo esto es más inexplicable aún que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio haya autorizando estas fumigaciones en espacios naturales protegidos.

Ecologistas en Acción ha denunciado tan reiterada como infructuosamente estas fumigaciones ante la consejerías implicadas y en las juntas rectoras de los parques naturales, pero se han negado a dar explicaciones y a paralizar las fumigaciones. Esperemos que esto cambie y que el nuevo gobierno de la Junta anteponga la salud de las personas y la calidad del medio ambiente a los intereses de las multinacionales de los agroquímicos.

Fotografías tomadas esta semana en las que puede verse el efecto del glifosato sobre la vegetación y el consiguiente aumento del riesgo de incendios al secarse antes la hierba y secar también a las ramas de los arbustos.




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