Acto contra Intercaza

Ecologistas en Acción se opone a la celebración de la Feria Intercaza (aunque no a una actividad cinegética respetuosa y sostenible) por cuatro razones de peso (que a continuación expondremos), y lamenta las desorbitadas subvenciones económicas con las que diferentes administraciones públicas (ajenas a la realidad ambiental y social del medio rural) apoyan este evento, fomentando la hipocresía que supone respaldar, con dudosos argumentos, una actividad que, aunque presuma de ello, aún no es nada sostenible, y que impide un adecuado desarrollo económico en amplias zonas rurales de Andalucía.

Estos cuatro motivos, que entendemos son de mucho peso, son los siguientes:

1. La caza no es una “fuente de riqueza” (la caza, sólo entendida como negocio, además, es un recurso no renovable):
- En contra de la opinión de sus más acérrimos defensores, la actividad cinegética se ha convertido en una actividad excluyente de otras posibles iniciativas socioeconómicas descentralizadas y de carácter social que de verdad pueden convertirse en factores sustitutivos o complementarios a los aprovechamientos tradicionales, sumergidos en una profunda crisis desde hace décadas.
- Se nos insistirá en la importancia de la caza como factor de fijación de población en el medio rural, de la creación de empleo, etc. La realidad es bien distinta. Los estudios realizados en los últimos años cuestionan la imagen de “alternativa social” de la caza en áreas deprimidas desde un punto de vista económico. La caza, por su propia naturaleza y particularidades, no se puede considerar una “fuente de riqueza”, menos aún desde un punto de vista social.
- Salvo en los últimos años, desde los años 70, no ha parado de incrementarse el número de aficionados a la caza, alcanzando una cifra en la actualidad de 250.000 licencias de caza aproximadamente en Andalucía, de las cuales 38.164 expedidas en Córdoba.
- Cada año son abatidos, según cifras oficiales, unos 7 millones de ejemplares de especies cinegéticas en Andalucía pero con toda seguridad, la cifra se puede multiplicar por el doble, y eso, sin contabilizar el número de individuos de fauna protegida que anualmente son abatidos ilegalmente. Se calculan unas 50.000 rapaces por temporada.
- Ni siquiera la intensificación de la propia actividad hasta convertirla en una explotación de ganadería extensiva industrial ha servido como apoyo, a las políticas de dinamización económica emprendidas por las administraciones públicas y privadas. Sin embargo el coste ambiental de ese cambio de gestión, de una extensivo y complementario, a uno intensivo e industrial esta siendo enorme y continuamente ocultado y disimulado por sus autores y por los responsables públicos.

2. Existen numerosos impactos ambientales que aún acompañan en muchas ocasiones el desarrollo de esta actividad: - La instalación de cercas cinegéticas o alambradas genera procesos erosivos, pérdida de valor paisajístico y con frecuencia, su instalación es apovechada para la ususpación de cauces de agua, vías pecuarias y caminos vecinales o carreteros todos ellos de dominio público, con el consiguiente perjuicio sobre las numerosas personas practicantes de modalidades como senderimo o cicloturismo. Las cercas cinegéticas compartimentan, fragmentan y envilecen el paisaje de nuestros montes por decisión e interés de los cazadores.
- La artificialización de la caza ha llevado parejo el resurgimiento de las prácticas ilegales de exterminio de predadores naturales, como los cepos, lazos, venenos y diversas modalidades de trampas (la mayoría prohibidos), cuyos daños son de carácter masivo, por la condición de no ser “selectivos”. La caza irresponsable está directamente relacionada con la desaparición y extinción de varias de nuestras especies más emblemáticas, como el lince ibérico, lobo, águila imperial, buitre negro, etc.
- La caza es responsable también de la captura de más de un cuarto de millón de fringílidos (pájaros insectívoros), bajo la excusa del mantenimiento del silvestrismo. Son especies protegidas por la legislación que sólo pueden ser objeto de captura mediante autorizaciones excepcionales. No obstante, la captura de fringílidos se ha convertido en una práctica dentro de la actividad cinegética.
- También, el colectivo cinegético es el culpable del retraso no justificado de la aplicación del Real Decreto 581/2001, de 1 de junio, sobre la prohibición del uso de perdigones de plomo en la caza de aguas acuáticas. El uso de perdigones desde hace décadas provocan anualmente la muerte por plumbismo de más de 50.000 rapaces sólo en España.
- También responsables de la No moratoria al conejo, tan necesaria para la conservación de esta especie clave del ecosistema mediterráneo que supone alimento o sustento para un buen número de carnívoros de nuestro medio natural, y que por tanto es vital para mantener un adecuado equilibrio ecológico de especies.

3. Anula, en muchas ocasiones, los derechos de la mayoría de la población No cazadores: - Aunque no resulte creíble en el 98,26 % de la superficie total de Andalucía se puede practicar la caza. Es decir, salvo en los Espacios Naturales Protegidos donde la caza haya sido declarada como actividad incompatible con carácter general, áreas de seguridad, o zonas urbanizadas. Por tanto, se puede señalar, que es literalmente imposible, encontrar un espacio natural donde haya un mínimo de garantía de seguridad física para las personas que nos acercamos a la Naturaleza a desarrollar otras actividades de ocio y esparcimiento.
- El periodo general de caza y sus excepcionalidades abarcan buena parte del año, de tal manera, que en la práctica nos podemos encontrar con cazadores en el monte en cualquier época del año, con el consiguiente riesgo de accidente.

4. En numerosas ocasiones se sigue sometiendo a muertes indignas y crueles, impropias de un siglo XXI, a numerosas especies silvestres:
- La muerte por lazos, cepos o venenos, suelen ser, en muchas ocasiones, muertes largas y angustiosas, donde se puede agonizar durante muchas horas. Por no decir, cuando la muerte es ocasionada por una reala de perros, donde las especies son devoradas vivas lentamente.
- La actividad cinegética también es, en muchas ocasiones, causante de las numerosas y dantescas imágenes de decenas de ciervos calcinados enganchados en las mallas cinegéticas, en vano intento de huir del fuego abrasador.

Las administraciones públicas deberían velar por el correcto desarrollo de la actividad cinegética, e invertir el coste de una Feria como Intercaza en garantizar el adecuado manejo de esta actividad.

Por otro lado, si los colectivos cinegéticos, y las administraciones, no hacen un esfuerzo por poner al descubierto todas las prácticas mal realizadas de esta actividad, así como denunciar los graves impactos ambientales y sociales que puede ocasionar la caza si no se gestiona adecuadamente, muy pronto grandes extensiones de nuestro medio natural entrarán en un estado de no retorno, en cuanto a conservación de especies silvestres.




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