Desaparición de la Vega de Almuñecar

Estamos de acuerdo en que la legislación en materia ambiental "debe ser más feroz", pero a la vista de su ferocidad a la hora de intervenir en infracciones ambientales, mucho nos tememos que la vega desaparecería si de él dependiese.

Que la vega goza de figuras de protección está claro, tanto por el Plan Especial de Protección del Medio Físico como por el actual planeamiento de Almuñécar.
A pesar de esto, se ha destruido una parte importante con edificaciones ilegales sin que ni Medio Ambiente, ni la Delegación de Urbanismo ni el propio Ayuntamiento hayan hecho nada por evitarlo.

Ahora, ante la amenaza de destrucción total de la vega que supondría la aprobación definitiva del nuevo PGOU, se acuerdan desde la Delegación Provincial de Medio Ambiente de que puede haber un fuerte impacto ambiental y si sus técnicos así lo corroboran "no se llevarán a cabo las modificaciones del uso del suelo".

Si la determinación y ferocidad a la hora de proteger la vega es la misma que están demostrando a la hora de cerrar el aparcamiento ilegal de Cantarriján, ya podemos ir haciendo leña de los chirimoyos, ya que nos van a meter, de entrada, el ferial y un aparcamiento de camiones, ya que hace falta sitio para colocar las 30.000 viviendas que augura el nuevo PGOU.

Si desde el principio se hubiera aplicado con seriedad (no hace falta ninguna ferocidad) la legislación ambiental, habría más vega disponible y no se hubiera dado lugar al nacimiento de ese engendro de PGOU que han diseñado los especuladores para acabar con las señas de identidad de Almuñécar.




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