Proponen la modificación del actual modelo de gestión y regulación micológica

Ecologistas en Acción de Castilla y León propone que se modifique el actual modelo de gestión y regulación micológica para asegurar la sostenibilidad económica y la mejora ambiental de los Montes de Castilla y León.

Un otoño más la Junta de CyL y el CESEFOR vuelven a publicitar las excelencias de la regulación micológica en los Montes de Utilidad Pública a pesar de que tiene numerosas deficiencias, como por ejemplo:

  • Insostenibilidad económica del modelo porque el dinero que se ingresa de los permisos se destina a otros fines que no son la propia gestión, ni la conservación del monte, ni la mejora de los rendimientos económicos del monte.
  • Se habla beneficios económicos importantes a escala regional; pero es económica sumergida y dinero negro que la actual regulación no evita. La propia Junta de CyL para un año de bonanza productiva media estima que el valor de la producción micológica que se recolecta es de 14 millones de Euros, a lo que hay que sumar 26 millones de euros producción industrial, y a esto otros 25 millones que generaría el sector terciario (turismo)
  • Toda esta actividad económica se sustenta sobre un recurso natural que principalmente está ligado a los Montes Públicos, pero es gestionado por el CESEFOR que es un ente privado.
  • A pesar de ser una regulación privada, resulta la Junta de CyL pone a su total disposición las labores de vigilancia, control y seguimiento de los agentes forestales y del SEPRONA, que durante dos meses únicamente se dedican a controlar esta actividad en detrimento de otros servicios de protección del medio natural, ya de por sí bastante descuidado. Es decir los costes van al sector público y los beneficios al sector privado, tal y como sucede en otros ámbitos públicos: sanidad, enseñanza, etc.
  • La gestión actual no ha aplicado medidas para que la excesiva presencia de recolectores, la elevada presión recolectora y el tránsito incontrolado de vehículos no perjudique al medio natural productor de hongos, ni a las condiciones que exige un turismo micológico de calidad. Como ejemplo tenemos la regulación de los Montes de Zamora y Segovia, donde por unos pocos euros un vecino no tiene límite de recolección. Condición que va en contra de todo criterio establecido por la ley de aprovechamiento racional y ordenado en los Montes de Utilidad Pública.
  • Uno de los graves problemas de la regulación micológica, y así es reconocido desde hace años, es la falta de una normativa adecuada. Actualmente no hay regulación de la recolección a escala nacional y el Decreto de la Junta de CyL del año1999 es obsoleto. Paradójicamente la Junta de CyL y nuestros políticos han desaprovechado la oportunidad de tener una Ministra con competencias en materia de alimentación y forestal, y un presidente del Congreso que podrían haber facilitado subsanado estas deficiencias a nivel estatal en la reciente reforma de la Ley de montes, que por cierto no hace ni mención a estas cuestiones.

Gran parte de estas deficiencias están expuestas en documentos que han sido creados o editados por la propia Junta de CyL, y por lo tanto es incomprensible que en 14 años de proyectos de gestión y con una inversión de más de10 millones de Euros de dinero públicoiii no se haya alcanzado un modelo de gestión satisfactorio.

Desde Ecologistas en Acción estamos a favor de una regulación micológica cuyos beneficios económicos repercutan directa y proporcionalmente en el monte productor, y sobre todo que se ajuste a la fragilidad y capacidad productiva del monte, que considere la existencia de figuras de Espacios Naturales Protegidos y Red Natura, y en la que no prevalezca el aprovechamiento cinegético en los montes de Utilidad Pública con argumentos tan peregrinos como los recogidos por el Micocyl que prohíbe recolectar en días previos a cacerías por razones de seguridad. Un privilegio cinegético que curiosamente el anterior Ministro de Medioambiente, Miguel Arias Cañete, no consiguió incorporar de forma genérica en el borrador de la reforma de la Ley de Montes, del que desistió por la avalancha de firmasv recogidas en escasos días.

Por último ante la alarma que se está generando en las últimas campañas por la aparición de grupos organizados de recolectores rumanos que vienen en condiciones de miseria; hay que dejar claro que no son el problema, sino la consecuencia de los errores de la actual regulación, de la cual sacan provecho ciertos intermediarios y compradores que sorprendentemente son ignorados por el actual sistema de regulación micológica y vigilancia policial.




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