El museo necesario

Mi padre rara vez se cansaba de repetírmelo: Niño, todo lo que se aprende es bueno porque el saber no ocupa lugar. Hoy pienso que siempre estuvo en lo cierto y también me da por pensar que los museos, esos grandes y pequeños templos del saber de nuestro tiempo, nunca deberían ocupar lugar, es decir, nunca deberíamos decir que están de más, que ya tenemos suficientes, aunque ya tengamos cinco. Sobre todo porque lo que pretendo defender no es la construcción de un nuevo museo sino la potenciación de uno ya existente: el Museo Histórico Municipal.

Partimos de la idea de que el proyecto de nuevo museo arqueológico y etnológico en el Recreo de Castilla no debe ser considerado en modo alguno como un lujo inalcanzable - que tampoco vendría a costar demasiado dinero si se sabe captar la inversión privada - sino como una necesidad ineludible. La necesidad de saber, de conocer nuestros orígenes y de mostrárselo con orgullo a nuestros visitantes, de contar con herramientas que nos permitan comprender nuestro presente y construir nuestro futuro en mitad de esta vorágine de la globalización que todo lo trata de uniformar.

Y si los argumentos patrimoniales no bastasen, ahí están los económicos. Necesitamos hacer que los turistas pasen mas tiempo en Priego. Que entren en un museo lo suficientemente grande e interesante como para que lleguen a perder la noción de los minutos dentro del mismo y cuando salgan sea ya la hora de comer o de cenar y no tengan mas remedio que quedarse a comer o a dormir en Priego, de gastar dinero en Priego, porque “aun le queden cosas por ver”. Esto no quiere decir que la importancia o la gestión de los actuales museos sea inadecuada, pero si que es manifiestamente mejorable con la renovación de un museo que esté a la altura de lo que otros pueblos de la Subbética Cordobesa ya están acometiendo. Necesitamos un foco cultural de gran calibre, con atractivas exposiciones temporales que inciten al visitante a volver a Priego. Necesitamos, en fin, fidelizar turistas. Y ello solo podrá ser posible cuando de verdad nos creamos que el Patrimonio Histórico, mas que un obstáculo o un lastre, puede convertirse en un auténtico generador de riqueza.

Desde que se creó el Servicio Municipal de Arqueología son muchos los prieguenses que con mejor o peor gana han consentido la ralentización de las obras de sus casas, de sus calles, de sus plazas, en aras de que se pudiese realizar la preceptiva excavación o estudio arqueológico. ¿Cuántos de nosotros no nos hemos acercado a curiosear por las zanjas, por el Palenque, por el Castillo, con la vana esperanza de poder ver algún día expuestas lo más granado de las piezas que se iban viendo la luz después de tantos siglos de oscuridad?

De estas excavaciones se han obtenido importantes piezas para el conocimiento del pasado de nuestro pueblo, de nuestra comarca. Piezas que duermen en estanterías municipales, almacenadas, el sueño de los justos, por falta de un espacio adecuado para su disfrute por los prieguenses. Difícilmente podrán comprender los ciudadanos tanto sacrificio en vano.

Por otra parte, la colección etnográfica Marcos Campos ha ido creciendo desde aquel remoto año de 1985 en que un adolescente de nuestra ciudad, alentado por la pasión coleccionista de dos de sus mas allegados familiares, soñó con atesorar toda esa maravillosa variedad de objetos de uso común y no tan común que acompañaron la vida de los prieguenses durante los últimos cien años: aperos de labranza, útiles de cocina, cerámicas, muebles, tejidos, adornos, etc., hasta llegar a reunir mas de 12.000 piezas de todos los tamaños. Y ello con el sano propósito de devolvérselos algún día a los prieguenses para que estos pudieran rememorar viejos tiempos y para poder mostrar a sus hijos que el estado del bienestar que hoy disfrutamos tuvo un camino de esfuerzo que hoy se refleja en esos objetos. No es necesario venir aquí a defender ni a exagerar sobre la importancia de una colección que ha sido capaz de hablar y defenderse por si misma. Las varias exposiciones temporales que han tenido lugar en el castillo y las exposiciones de la denominación de origen del aceite de oliva son suficientes para callar al más escéptico y estoy seguro de que aun están en la retina de muchos ciudadanos. Por otro lado, son también muchos los prieguenses que durante años han estado donando o malvendiendo piezas a la Colección, con la esperanza de verlas alguna vez expuestas en un museo de la categoría que Priego se merece. Resulta triste pensar que muchos de estos donantes no llegarán a tiempo de verlos expuestos. Otros ya se quedaron en el camino.

Si no hubiera sido por el generoso gesto de los ciudadanos y la extraordinaria labor y profesionalidad de estas personas toda esta riqueza se hubiera perdido o ido a parar a manos de anticuarios más o menos escrupulosos y hoy adornarían los salones y jardines de nuevos ricos de la Costa del Sol, muy lejos del lugar donde les corresponde estar.

Contamos pues con dos de las mejores colecciones arqueológicas y etnológicas de Andalucía, contamos con los técnicos adecuados: personas jóvenes, preparadas, imaginativas, con las ideas bien claras. Contamos con un lugar idóneo: El viejo Molino de los Montoro en el Recreo de Castilla y con uno de los pueblos mas alta potencialidad turística de Andalucía. Aquí no hay lugar para el engaño. ¿A que están esperando nuestros políticos? ¿A que sigan cogiéndonos la delantera poblaciones como Almedinilla, Cabra, Baena, Lucena...?

Los responsables políticos municipales y autonómicos, cada cual de ellos en la medida de sus responsabilidades tienen el deber de estar a la altura de las circunstancias. Los prieguenses no merecen otros doce años de espera para el nuevo museo. Lo necesitamos ahora.

Plataforma Pro Museo Arqueológico y Etnológico de Priego.




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