Denuncian negligente actuación en el río Cega

Las asociaciones de conservación de la naturaleza de Valladolid denuncian ante la Fiscalía de Medio Ambiente la negligente actuación de la administración competente en el episodio de sequía ocurrido el pasado verano en el Río Cega en la provincia de Valladolid.

El 23 de diciembre la Asociación Garrapinos, la Asociación para la Conservación y Estudio de la Naturaleza de Valladolid (ACENVA), la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono de Valladolid (ARBA Valladolid) y Ecologistas en Acción, han denunciado ante la Fiscalía de Medio Ambiente, la posible negligencia en la actuación de las administraciones competentes en el episodio de sequía del Río Cega a su paso por la provincia, que originó la muerte de miles de ejemplares de fauna piscícola protegida.

Se realiza esta denuncia tras el episodio de sequía total de un tramo del río Cega en la provincia de Valladolid, acaecida el pasado mes de julio y tras haber comunicado la situación tanto al organismo de cuenca (Confederación Hidrográfica del Duero, en adelante CHD) como a la Junta de Castilla y León. Asimismo, fue realizada una solicitud a la CHD, por vía formal y mediante registro, de la pertinente información acerca de las actuaciones llevadas a cabo, con el fin de esclarecer las circunstancias de este suceso y aclarar una posible omisión de funciones, la cual no ha sido satisfecha tras haber agotado los plazos estipulados.

Recordamos que el cauce del río Cega apareció totalmente seco debido en parte a las condiciones climatológicas extremas que se vivieron, pero cuyas consecuencias se vieron acrecentadas por la sobreexplotación de caudales para riegos agrícolas. En las inmediaciones de la presa del Cardiel pudieron observarse miles de peces muertos o a punto de morir, acumulados en el rosario de charcas a que quedó reducido el cauce del río en este punto. El organismo de cuenca (CHD) reaccionó tarde con las restricciones de agua para los riegos agrícolas, lo cual se puede comprobar con los gráficos disponibles en su propia web (ya que dispone de datos a tiempo real), que se pueden consultar públicamente en la aplicación SAIH Duero, alojada en la web de la Confederación Hidrográfica del Duero, y que prohibió el riego cuando ya no había agua en superficie (más allá de pequeñas charcas aisladas), con lo cual se vio afectada la continuidad longitudinal del río y se impidió la supervivencia de gran número de peces y otros animales.

A la citada sobreexplotación de caudales hay que añadir lo que a todas luces parece una irracional gestión del represamiento aguas arriba de la central de El Cardiel. Los indicios encontrados apuntan a que se provocó una brusca bajada del nivel del agua, o aprovechamiento en hidropunta. En opinión de los colectivos naturalistas, esta situación debió ser investigada por las administraciones competentes, en este caso la Confederación Hidrográfica del Duero y el Servicio Territorial de Medio Ambiente, ante la posibilidad de haber incurrido en una infracción medioambiental. Según los conservacionistas, dada las circunstancias de mínimo caudal y la evolución del mismo observada en las últimas semanas de julio, además de la preceptiva restricción de riegos, también debería haberse impedido el desembalse con la finalidad de mantener un volumen de agua de socorro, que sirviera de refugio a la fauna piscícola. Asimismo, se ha denunciado la existencia de captaciones ilegales, como la de un particular que mediante maquinaria realizó un represamiento en el propio cauce sin el pertinente permiso administrativo.

El Real Decreto legislativo 1/2001, de 20 de julio de 2001 o texto refundido de la Ley de Aguas, contempla, explícitamente, la necesidad de armonizar el uso del recurso agua con la conservación del medio ambiente, indicando la obligación, por parte de los organismos de cuenca, de mantener un caudal ecológico, por encima del uso para riego.

Entre las especies afectadas se encontraron barbo común (Luciobarbus bocagei), bermejuela (Achondrostoma arcasii) y colmilleja (Cobitis palúdica), todas endémicas de la península ibérica y dos de ellas catalogadas como vulnerables en el libro rojo de los peces continentales (MAGRAMA; UICN). Junto a éstas, también perecieron miles de ejemplares de otras especies como carpa común (Cyprinus carpio), gobio (Gobio lozanoi) y percasol (Lepomis gibbosus). La situación se agravó, más si cabe, con la muerte de miles de ejemplares de cangrejo rojo, que se hacinaron en los escasos charcos que quedan en el cauce aguas arriba de la presa del Cardiel, provocando el agotamiento del oxígeno disuelto y acelerando el proceso de muerte de los peces allí refugiados.

También hay que recordar que la zona está catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC), actualmente Zona de Especial Conservación (ZEC) dentro de la RED NATURA 2000, LIC-ES4180070 Riberas del Cega.

Información adicional: El Real Decreto legislativo 1/2001, de 20 de julio de 2001 o texto refundido de la Ley de Aguas, contempla la necesidad de armonizar el uso del recurso agua con la conservación del medio ambiente. En el artículo 59.7 se especifica que "los caudales ecológicos o demandas ambientales no tendrán el carácter de uso... debiendo considerarse como una restricción que se impone con carácter general a los sistemas de explotación... Los caudales ecológicos se fijarán en los planes hidrológicos de cuenca. Para su establecimiento, los organismos de cuenca realizarán estudios específicos para cada tramo de río".




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