Regeneración de la Playa de La Victoria (Cádiz)

Ante el anunciado proceso de relleno de arena para la playa de La Victoria de Cádiz, Ecologistas en Acción solicita se respete el roquedo de las lajas de San José, por ser una zona con alto grado de riqueza biológica, como se reseña en la Memoria Resumen del Proyecto de Recuperación Ambiental de las playas urbanas de Cádiz.

En particular, la “comunidad fotófila de la roca infralitoral de modo batido”, propia de los primeros centímetros por debajo del nivel del mar en zonas rocosas bien iluminadas, está asentada en la plataforma de abrasión de la Laja de San José y alcanza gran entidad paisajística: posee 40 metros de ancho y es rica en especies como esponjas, moluscos opistobranquios, bivalvos, lapas, ascidias, briozoos, crustáceos, cnidarios y equinodermos, además de servir de alimentación a peces como gobios, sargos, mojarras, herreras, bailas y corvinas. El hecho de ser víctima de una fuerte e incontrolada presión marisquera, sobre todo de erizos de mar y ortiguillas, representa un motivo adicional para exigir su preservación.

En la Resolución de 1 de Abril de 2003, por la que la Secretaría General de Medio Ambiente renunciaba a someter a procedimiento de evaluación de impacto ambiental al proyecto, se recogía que “la Laja de San José y los Bajos de León están considerados como zonas de interés marisquero por la Consejería de Agricultura y Pesca”, por lo que estimaba necesario establecer una serie de controles sobre el seguimiento de la sucesión biológica. En la descripción del medio biótico, también se reconocía que “esta comunidad presenta una gran diversidad y es sensible a las perturbaciones, sobre todo la de las Lajas del Campo del Sur”. Más drásticamente, el Instituto Español de Oceanografía alertaba de que el depósito de arenas en las playas probablemente causará un impacto negativo sobre las comunidades fotófilas de roca infralitoral, especialmente las asentadas en las Lajas del Campo del Sur. Resulta increíble que con estas incidencias de la “regeneración” de la Playa Victoria, la Secretaría General de Medio Ambiente no considerara necesaria la evaluación de impacto ambiental; no obstante, dado que la realimentación de las playas va a ser inminente, pedimos se mitiguen los impactos y se preserve el roquedo de mayor calidad de este enterramiento.

La regeneración de la playa gaditana es un verdadero derroche, puesto que el equilibrio que mantenía la playa estable (la preservación del cordón de dunas) se rompió cuando la fiebre edificatoria sepultó irremediablemente esta alineación arenosa con la muralla de edificios del Paseo Marítimo. Al carecer de reposición, la arena perdida en los temporales de Poniente no encuentra posibilidad de regeneración, por lo que se han medido pérdidas anuales de arena de ¡70.000 metros cúbicos por año! Por ello, toda labor de relleno está abocada al fracaso, no representa ninguna restauración ambiental genuina y solo se sostiene por la presión turística de los usuarios de la playa. Que no se disfrace pues de medida ambiental lo que representa una actuación efímera, dilapidadora de recursos públicos (un millón y medio de euros) y atentatoria contra las comunidades biológicas de la zona de extracción y de relleno.

Lo que los ecologistas solicitamos es evitar el enterramiento de las lajas y zonas de roquedo de mayor relevancia biológica. Frente a los 3.550 metros que tiene la playa Victoria, estamos pidiendo que se deje libre de relleno aproximadamente 700 metros, se garantice su funcionalidad como arrecifes naturales que son y se prohíba toda actividad incontrolada de marisqueo, para dejar libres de perturbaciones las comunidades fotófilas de esta zona infralitoral. Es inexplicable que la Consejería de Agricultura y Pesca esté financiando programas de arrecifes artificiales en el litoral gaditano, cuando al mismo tiempo se destruyen los arrecifes naturales de la Laja de San José.

Por otro lado, queremos hacer llegar nuestra más absoluta condena de que con dinero público (Dirección General de Costas) se esté financiando un aparcamiento privado (300 plazas de coches) entre la playa de Santa María del Mar y el Baluarte de San Roque, disfrazado eso sí de “tratamiento de borde”, “regeneración de la playa” y “recuperación del lienzo de la muralla”. Si el ayuntamiento quiere proseguir con una desnortada política de incitar la entrada y el uso del coche en la ciudad de Cádiz, mediante continuos aparcamientos subterráneos, no debe recurrir a financiaciones públicas que enmascaran objetivos de lucro privado. Que el Ministerio de Medio Ambiente destine 13 millones euros a ¡construir un aparcamiento subterráneo pegado al mar! entre una zona ajardinada y una muralla reconstruida, no nos parece ético.

Cádiz, 16 de Junio de MMIV
Ecologistas en Acción Cádiz Ciudad




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