Plan de Saneamiento de Ruidera: otro ladrillo en el muro

El rápido aumento de los niveles de contaminación química procedente de los cultivos de agricultura intensiva y latifundista de la cabecera de Las Lagunas, y la aparición continua de casos de contaminación orgánica procedente de las abundantes construcciones que hay instaladas en las orillas de las lagunas, hace que la Confederación Hidrográfica del Guadiana tenga que resolver este problema de acuerdo con las normativas y directrices europeas.

Para ello se han redactado varios proyectos de saneamiento para este espacio natural. El que parece ser más aceptado, consta de un colector de unos 17 kilómetros de recorrido, que recogería las aguas residuales de todos los chalés y de la localidad de Ruidera y, tras pasar por sus correspondientes estaciones de bombeo, llegaría a una gran depuradora situada en las proximidades de la que actualmente tiene la localidad de Ruidera y que sustituiría a ésta.

Aunque siguen habiendo un montón de preguntas por hacer y por contestar (impacto de las obras, declaradas exentas de evaluación ambiental; dónde irán a parar los lodos procedentes de la depuradora; quién correrá con los gastos de mantenimiento, etc.), lo esencial, el problema más importante desde nuestro punto de vista es que estamos hablando de segundas residencias, la mayoría de ellas ilegales, situadas encima de la misma lámina de agua y, por consiguiente, dentro del dominio público hidráulico.

En lugar de cuestionar su situación, en vez de tratar progresivamente de restablecer el terreno a su estado original, como la misma administración exige en sus abundantes expedientes de denuncia que nadie hasta ahora a llevado a cabo, en vez aplicar el Plan Rector de Uso y Gestión, que claramente zonifica el espacio y contempla estas amplias zonas como “Fuera de Ordenación”, pues llegamos, y con dinero público encima, les proporcionamos un saneamiento y consolidamos su situación ilegal, aún más si cabe.

La calidad de las aguas de las lagunas es importante, es la base de infinidad de cadenas tróficas naturales que usan para su desarrollo este medio, e incluso la utilizan para beber varias poblaciones humanas cercanas, sin embargo creemos que ésta no es la forma. Creemos que de una vez por todas, hay que empezar a hacer gestos; gestos que aunque no sean definitivos enmarquen una línea a seguir en este espacio natural tan maltratado; gestos de que de una vez por todas se empiece a “coger el toro por los cuernos”.

Ya lo hemos dicho otras veces, Ruidera, ya ha pagado con creces su cuota al progreso, la avaricia y la mala gestión de los espacios naturales. De ahora en adelante no se puede permitir un mínimo proyecto que no lleve consigo la restauración del entorno.




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