Inician una recogida de firmas por la prohibición del glifosato

Decenas de organizaciones medioambientales, sociales y sindicales han realizado esta mañana actos públicos en Bruselas, Madrid, Roma, Berlín y París como lanzamiento de la recogida de firmas para la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) [1] que persigue prohibir el glifosato, mejorar la evaluación de los riesgos de los plaguicidas y reducir el uso de plaguicidas tóxicos en la Unión Europea (UE).

En Madrid Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, Comisiones Obreras, FODESAM, Fundación Alborada y Vivo Sano han llevado a cabo una acción simbólica de protesta en la cual activistas con disfraces de tomates, berenjenas, maíces e insectos han sido “atacados” en el emblemático monumento del Oso y el Madroño por el glifosato. Esta acción supone el pistoletazo de salida para la recogida de firmas, que debe ascender a un millón para conseguir que la Comisión Europea escuche la demanda.

Esta iniciativa está respaldada por una amplia coalición paneuropea de organizaciones, que incluye a Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, Greenpeace, la Red de Acción de Plaguicidas (PAN), la Alianza para la Salud y el Medio Ambiente (HEAL), el Corporate Europe Observatory y Movemos Europa. Estas organizaciones instan a la Comisión Europea a prohibir el glifosato, a reformar el proceso de aprobación de plaguicidas y a establecer objetivos obligatorios para reducir el uso de plaguicidas en la UE.

Como ha afirmado Juan Felipe Carrasco, coordinador de la campaña ECI Stop Gliphosate en España, "este año podemos prohibir el glifosato en Europa, trabajando juntos como un movimiento de organizaciones ciudadanas y ambientales. Movemos Europa coordina esta Iniciativa Ciudadana Europea para crear un movimiento contra el glifosato y por la agricultura sostenible.”

El glifosato es el pesticida más empleado en la UE. Cada vez más evidencias científicas muestran los riesgos para la salud que entraña este producto. Tanto es así que, en 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (organismo de la Organización Mundial de la Salud) clasificó el glifosato como "probable carcinógeno en humanos”.

El Reglamento Europeo 1107/2009 prohíbe el uso de pesticidas cuando hay suficiente evidencia en animales de laboratorio de que estas personas pueden contraer cáncer. Y la Directiva 2009/128 /CE exige que los plaguicidas sólo se utilicen cuando todos los demás métodos hayan fallado y obliga a los Estados miembros a establecer medidas y objetivos concretos para reducir el uso general de plaguicidas.

En 2016, la Comisión Europea propuso reautorizar el glifosato por otros 15 años. Sin embargo, la presión pública hizo que los países de la UE no apoyaran esta iniciativa. La Comisión decidió aplazar la decisión y esperar a una evaluación de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA en sus siglas en inglés).

El glifosato está en todas partes. Está en nuestros campos, en nuestros platos y en nuestros cuerpos. Además de los impactos negativos en la salud humana, el glifosato –como parte de los herbicidas de amplio espectro– está influyendo en el colapso de biodiversidad que estamos experimentando, el más rápido jamás registrado.

Por todo ello, las organizaciones que impulsan esta ICE exigen que estos pesticidas no sean empleados en nuestros campos o en nuestros jardines y parques. La UE debe establecer objetivos con plazos determinados para reducir la cantidad de plaguicidas peligrosos liberados en el medio ambiente.