Daños al arte prehistórico de la cueva de Atlanterra en Tarifa

Contiene figuras prehistóricas realizadas durante el Paleolítico Superior y durante un periodo más reciente del Neolítico y Edad del Cobre.

La cueva de la Atlanterra se encuentra en el término municipal de Tarifa dentro de la urbanización del mismo nombre y es el abrigo que cobija el arte rupestre más relevante del conjunto rupestre conocido como Arte Sureño. El corpus del Arte Sureño supera la cifra de más de 300 cavidades pintadas, de las que solo una decena de estas cavidades entre las que está incluida el abrigo de la Atlanterra, albergan manifestaciones paleolíticas. La Atlanterra se publica por primera vez en 1975 y gracias a que las manifestaciones rupestres paleolíticas están consideradas las más importantes de la prehistoria universal fue declarada bien de interés cultural del patrimonio histórico de España en 1985.

Los primeros humanos de nuestra especie que ocuparon nuestro territorio dejaron interesantes vestigios de su cultura en las paredes de doce de nuestras cavidades, estas grafías antiguas pertenecientes al Paleolítico solo están presentes en 370 cuevas a nivel mundial y la cueva de la Atlanterra es uno de esos pocos y privilegiados lugares que atesora manifestaciones rupestres de esta tipología en forma de escenas de caza, animales heridos, prótomos de ciervas y équidos y abundantes signos arcaicos de difícil interpretación, todo ello enriquecido iconográficamente a lo largo de la Prehistoria de forma ininterrumpida con una gran concentración de arte postpaleolítico (Neolítico y Calcolítico).

El hecho de encontrar Arte Paleolítico, Neolítico y posterior en el mismo abrigo de la Atlanterra al igual que ocurre con otros abrigos sureños, dota a estos enclaves del máximo valor patrimonial y científico, ya que estas culturas están separadas por tantos miles de años que no es habitual encontrar sus iconografías solapadas en los mismos yacimientos y permite comprobar que estos lugares siguieron manteniendo su importancia cultural durante más de veinte mil años, a la par que apreciar todos los cambios culturales y los nuevos aportes que se fueron introduciendo en cada periodo.

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A pesar de la manifiesta importancia de esta cueva, que se encuentra en el origen del arte europeo y donde reside nuestra memoria colectiva, nadie se ha preocupado de su protección por más que personas como el investigador Lothar Bergmann reivindicaron su importancia como patrimonio universal. El estado de total desidia por parte de la administración ha sido permanentemente denunciado ante el Seprona por Lothar Bergmann, máxime cuando la cavidad se encuentra en un entorno que está siendo urbanizado salvajemente. Se denunciaron agresiones en 1993, 2003 y 2008 con actos vandálicos que afectaron a la totalidad de las manifestaciones prehistóricas junto a otros problemas como las fisuras aparecidas en el interior del abrigo derivados de la creciente urbanización que se asienta sobre la misma cresta rocosa que alberga el conjunto rupestre prehistórico de las cuevas de la Atlanterra, que en nuestra inconsciencia son sustituidos actualmente por el hormigón.

Los nuevos actos vandálicos han consistidos en nuevos grafitis, realizados aparentemente por la abrasión de escribir con una piedra arenisca afilada una y otra vez sobre las figuras, quedando dañadas la cierva de época Paleolítica con un mínimo de 18.000 años de antigüedad y el panel principal de pinturas Neolíticas donde hay una gran amalgama y solapamiento de arte en forma de motivos humanos, fauna esquematizada, signos abstractos y según algunos autores algunos elementos significativos como una gran escena naval muy diluida por el lavado de los daños de 2003.

Una vez más estos daños han sido posibles pese a que la Consejería de Cultura se comprometío a garantizar su protección como exige la Ley del Patrimonio Histórico Español con un cierre efectivo que consolidara su conservación actual y permitiera la transmisión de este legado universal a las generaciones futuras. Por desgracia, el arte rupestre del sur de Cádiz en la realidad del día a día no está protegido, porque las administraciones no actúan con medidas preventivas de concienciación social ni ponen medidas de protección en casos tan urgentes como el de la Atlanterra, en contraposición con el nivel de lujo urbanístico que se observa a su alrededor.
Toda la ladera occidental de la sierra de la Plata, donde hay proyectados grandes complejos urbanísticos, quedo fuera del amparo del parque natural del Estrecho, aun conservando además de la cueva de la Atlanterra una de las mayores concentraciones de Arte Sureño junto muchos vestigios visibles pertenecientes a estas culturas primitivas como varios focos dolménicos, además de las gargantas más meridionales que atesoran retazos de flora relictual del terciario. Esta ladera ha sido recientemente víctima del fuego lo que ha degradado las cuevas rupestres y buena parte de la flora que alberga, todo ello para favorecer las urbanizaciones masivas que se están edificando al pie de la sierra.

Por otro lado, el Arte Sureño en su conjunto está sufriendo una fuerte degradación natural provocado por el fenómeno de la “seca” del alcornocal que deja vía libre a los vientos cargados de arena que provocan una abrasión permanente e imparable sobre unas superficies tan endebles como son los soportes en arenisca. Si no se actúa con más diligencia en la recuperación de una política forestal que sea capaz de regenerar las enormes masas de alcornoques que están desapareciendo cada año y que son el último parapeto de nuestros abrigos, el Arte Prehistórico de Cádiz tiene los días contados.

Desde Verdemar-Ecologistas en Acción vemos como la sociedad y la administración gaditana en su conjunto debe concienciarse de una vez por todas sobre este patrimonio legado por nuestros antepasados. Creemos que la Junta de Andalucía, los ayuntamientos implicados, la Diputación y las fuerzas de seguridad, deberían promover un gran proyecto de recuperación, estudio y difusión de este extraordinario conjunto de pinturas y grabados que demuestran que Cádiz estuvo en el origen de la Cultura Europea. El asunto ya está entrando en una fase en la que cada año se detectan pérdidas irreparable de una colección gráfica prehistórica que debería estar reivindicándose como Patrimonio Mundial y, sin embargo, está en un desamparo que no nos hace sentir orgulloso como gaditanos.




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