Plan Aire de Madrid: al fin, medidas decididas contra la contaminación

El 18 de mayo, concluye el periodo de información pública del Plan A del Ayuntamiento de Madrid. Tras un detallado análisis de este Plan de Calidad del Aire y Cambio Climático de la Ciudad de Madrid, Ecologistas en Acción presenta sus alegaciones y hace una valoración positiva, con matices, de este documento. Por primera vez se identifica con nitidez al principal responsable de la mala calidad del aire y de la pérdida de calidad de vida en la ciudad: el tráfico rodado. Y consecuentemente también se diseñan medidas ambiciosas para reducir la circulación de automóviles, en especial de los más contaminantes.

Alegaciones Plan A de Calidad del Aire

Tras el estudio del Plan A del Ayuntamiento de Madrid, Ecologistas en Acción concluye que es la primera vez que un documento de estas características parte del reconocimiento claro y explícito de que Madrid tiene un serio problema de calidad del aire. También de que el principal deber de las autoridades públicas es velar por la salud pública y que la principal causa de la contaminación atmosférica es, sin duda, el tráfico. Por tanto para mejorar la calidad del aire se plantean una serie de medidas que van orientadas a reducir el tránsito de vehículos a motor al tiempo que se promueve el cambio modal, intentando trasvasar desplazamientos en coche al transporte público o la marcha en bicicleta y a pie.

El plan se fija el objetivo no solo de cumplir con la legislación europea de calidad del aire, algo inexcusable, sino de cumplir con los valores recomendados por la OMS para partículas, el contaminante más peligroso para la salud, algo inédito en una gran ciudad del Estado español.

Entre las medidas que a juicio de Ecologistas en Acción resultarán más positivas si se llevan a cabo con decisión están:

  • La creación de una gran área de prioridad residencial en todo el centro de la ciudad, que permitirá una notable reducción del tráfico y una mejora de la habitabilidad de esos barrios, como ya ocurre en las APR existentes.
  • El rediseño de los principales ejes viarios para evitar que funcionen como vías rápidas para atravesar la ciudad, tal y como sucede en la actualidad.
  • La regulación de aparcamiento con criterios de calidad del aire, lo que incluye que los coches sin etiqueta de la DGT no podrán aparcar en el SER a partir de 2020.
  • La limitación de velocidad a 70 km/h en los accesos y en la M-30, que lanza un mensaje claro a los automovilistas de que una moderación de la velocidad supone también una reducción de las emisiones, y que esto es prioritario cuando la mala calidad del aire provoca los problemas de salud pública ya conocidos.

Además de estas medidas, que se pueden considerar valientes y ambiciosas con respecto a planes anteriores, hay otra serie de actuaciones más convencionales –como las orientadas a mejorar la movilidad peatonal, ciclista o el transporte público– que, siendo positivas en su filosofía general, adolecen de falta de concreción en algunos casos.

Pero para Ecologistas en Acción no todas las medidas propuestas son acertadas.

En particular:

  • El tratamiento de excepción que se da a las motos cada vez que se plantean limitaciones de tráfico es injustificable en términos de calidad del aire y ruido. Buena parte de las motos emiten más contaminantes que los coches de gasolina. En materia de ruido hay poco que explicar.
  • No es entendible la medida 8 de creación de una “red de aparcamientos intermodales”: se emplearán fondos públicos para pagar el aparcamiento a quien llegue en coche hasta Madrid.
  • Tampoco es justificable que se use el pésimo sistema que ha diseñado la DGT (etiquetas) para discriminar el tipo de vehículos. Efectivamente, estas pegatinas ignoran el fraude generalizado en las emisiones de los vehículos diésel (que en algunas marcas supone que se multipliquen por 15 los máximos permitidas para contaminantes como el dióxido de nitrógeno), por lo que lo único razonable es basarse en sistemas que evalúen las emisiones reales. Por ejemplo, podría ocurrir que una persona que tuviera un coche antiguo de gasolina (sin etiqueta DGT) lo cambiara por un coche nuevo diésel (con etiqueta C) y acabara emitiendo muchos más óxidos de nitrógeno.

Además, hay otras medidas que no se podrán llevar a cabo si no hay colaboración por parte de la Administración central o del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Entre otras, destacan los carriles bus en los accesos a Madrid –propuestos una y otra vez por todas las administraciones, y nunca ejecutados– o la regulación del aparcamiento privado y en los centros de trabajo, algo que no se puede abordar por parte municipal si no es en el marco de una necesaria Ley Regional de Movilidad Sostenible. Lo mismo se puede decir en cuanto a las frecuencias del transporte público, que dependen del Consorcio Regional de Transporte, que no siempre se muestra colaborador con el Ayuntamiento por razones de índole partidista.

En este mismo sentido, para Ecologistas en Acción tampoco es justificable que se exijan estrictas condiciones a los taxis para reducir sus emisiones, mientras que plataformas como UBER dependan de la Comunidad de Madrid, donde no se les obliga a condiciones equivalentes.

Por último, Ecologistas en Acción recuerda que la efectividad de todo plan radica en la voluntad política que impulsa la puesta en marcha de las medidas, lo dota de presupuesto y se preocupa por llevar a cabo un correcto proceso de evaluación y seguimiento a medida que se va ejecutando. Es aquí donde la organización ecologista espera que el actual Ayuntamiento no caiga en los errores de anteriores gobiernos municipales, cuando la ausencia de voluntad política hizo que las medidas más necesarias nunca salieran del papel.


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