Avionetas al acecho de los buitres

  Sumario  

 Castellano

Dos viajeros ingleses de finales del XIX, Abel Chapman y Walter Buck, constataron el secular atraso de nuestro país interpretando como indicador del mismo la numerosa presencia de buitres en los cielos de nuestra península; los consideraban un anacronismo. Ha pasado más de un siglo y es evidente que la sensibilidad de la sociedad respecto a su patrimonio natural ha cambiado mucho. Aunque no en todos los casos. Como publicó el pasado catorce de mayo el Diario Información, unos días antes se presentó un escrito en el Ayuntamiento de Alcoi, firmado por varias empresas y clubes aeronáuticos. En dicho escrito se alerta a las instituciones públicas acerca del supuesto peligro que para la seguridad aérea supone la colonia de buitres leonados en el Parque Natural Serra de Mariola, con argumentaciones sonrojantes por adolecer de la falta del más elemental rigor científico.

El piloto encargado del registro del documento afirma que estas aves, al sentirse amenazadas por su cercanía, se pueden lanzar contra las aeronaves. Ni un buitre se comportaría de esta forma, ni puede llegar a pesar diecisiete kilos como afirma (no exceden los diez). La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha elaborado un tríptico informativo, que este piloto sin duda conoce, en el que realiza una serie de recomendaciones para evitar los impactos de aves de gran tamaño con aeronaves ligeras. En el mismo se especifica que ante su avistamiento se debe ascender, ya que estos animales, lejos de comportarse como kamikazes, al encontrarse con un "ave" más grande pliegan las alas e inician un fuerte descenso.

Se asegura que la colonia establecida en Mariola está provocando alarma social, al poderse contemplar a numerosos buitres en áreas no controladas a mucha distancia de los farallones donde se ubican habitualmente. Lo cierto es que los grandes desplazamientos en los buitres leonados son poco usuales, pues son aves sociales que desarrollan su actividad en grupo. La presencia de ejemplares aislados, como el encontrado en el barrio de La Florida de Alicante el año pasado, tiene un valor puramente anecdótico. La colonia constituye el centro de referencia de todas sus actividades, por ello, y aunque sobrevuelen muchas horas el territorio en busca de pitanza, no suelen alejarse más de veinte kilómetros de las mismas. Ni es fácil avistarlos lejos de sus puntos de cría, como se afirma, ni sus desplazamientos diarios superan los cien kilómetros. Otro caso es el de los numerosos ejemplares que durante el otoño atraviesan nuestras comarcas en su migración hacia África desde el norte de la Península Ibérica o desde más allá de los Pirineos.

Otra argumentación fácilmente rebatible es aquella que alerta de un enorme impacto en el espacio aéreo del aeropuerto de Alicante. Según datos de AENA, en el periodo 2008-2015 sólo se produjeron veintiún choques con aves de porte mediano, y dos con gaviotas patiamarillas, no produciéndose daño alguno en las aeronaves, en las más de quinientas mil operaciones de despegue y aterrizaje, en esos ocho años.

Estos datos evidencian que, en contra de lo manifestado, los buitres no están modificando a diario sus desplazamientos, y esgrimir que el origen de dicha alteración sería la búsqueda "de cualquier otro ser vivo", es "ignorar" intencionadamente que el gyps fulvus es un ave necrófaga, un carroñero muy eficiente en la explotación de un recurso trófico relativamente singular: los cadáveres de ungulados de mediano y gran tamaño. Enseñanza que queda en la memoria de varias generaciones de españoles que se educaron viendo los programas de Félix Rodríguez de la Fuente.

La elevada y puntual siniestralidad por impacto de aviones ligeros contra buitres en el año 2016 es posible que se hubiera evitado de haber dispuesto a su debido tiempo de las recomendaciones preventivas de AESA. Para evitar el impacto con un ave de este peso se aconseja evitar altitudes bajas, tener especial cuidado al sobrevolar zonas que alberguen colonias, reduciendo la velocidad y acudiendo a la documentación disponible sobre la presencia de aves permanentes o estacionales.

Si el escrito presentado es intencionadamente falso en muchas de sus aseveraciones deberíamos preguntarnos cuál es la intención con la que ha sido presentado. Los firmantes del mismo están vinculados a centros de formación aeronáutica que aspiran a hacer suyo el cielo de la provincia de Alicante. La escuela de pilotos La Montaña, vinculada al firmante Club Ultraligeros del mismo nombre, oferta en su web vuelos de iniciación por unos módicos 50 euros, sobrevolando "impresionantes paisajes naturales de la montaña alicantina", en áreas como la Serra de Mariola. Es evidente que sus intereses económicos privados chocan con la presencia de estas colonias. La Academia de pilotos European Flyers que desarrolla sus actividades en el aeródromo de Mutxamel también debe sentir como un estorbo la presencia de uno de los máximos exponentes de biodiversidad, por razones parecidas.

No es baladí recordar que días antes del registro en el Ayuntamiento de Alcoi, el mismo consistorio anunció que asumía la alimentación de los buitres tras la renuncia de FAPAS-Alcoi a la realización de este servicio, al no poder seguir afrontando la dura tarea. Se pretende por tanto presionar a las instituciones publicas para que no asuman la protección del patrimonio natural y se inhiban en beneficio de intereses privados. Mientras se continúe el depósito de despojos en los muladares del Barranc del Cint, estos prodigiosos planeadores naturales nos dejaran ver sus siluetas de más de dos metros y medio para deleite de excursionistas y frecuentadores del turismo rural, sector económico sostenible al que interesa la puesta en valor de nuestros recursos naturales y la excelencia del entorno.

Países colindantes al nuestro, en los cuales un malentendido progreso diezmó sus efectivos, están afrontando costosísimos planes de reintroducción, conscientes de la suerte de España al ser el reducto europeo de los buitres leonados. Contamos con el 95 % de la población continental. Durante los últimos dieciséis años el trabajo divulgativo, científico y de mantenimiento del Projecte Canyet por parte de los voluntarios de la asociación FAPAS-Alcoi ha hecho posible la reintroducción de una especie erradicada hace más de cien años en nuestra provincia, con escaso coste para la administración, convirtiéndola en un reclamo turístico para l´Alcoià i el Comtat. Aprovechémoslo.

Toda la sociedad es beneficiaria de una importante rehabilitación de hábitats y paisajes al recuperar el patrimonio biológico. Corresponde a las instituciones velar por su conservación y no dejarse influir por intereses egoístas. ¡Ojo avizor! las avionetas están al acecho de los buitres leonados.

Andrés Ortega Felipe, Ecologistes en Acció d´Alacant, y Tirs Llorens Berenguer, La Carrasca–Ecologistes en Acció d´Alcoi




Visitantes conectados: 574