La nieve en la Axarquía. Historia de un recurso y oficio desaparecidos

En el marco de los actos que todos los años organiza la Sociedad de Amigos de la Cultura (SAC) en el Centro del Exilio del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, GENA-Ecologistas en Acción ha presentado su última obra titulada: “La nieve en la Axarquía. Historia de un recurso y oficio desaparecidos” escrita por el Coordinador de GENA-Ecologistas en Acción, Rafael Yus Ramos y la archivera municipal de Vélez-Málaga, Purificación Ruiz García. Disponible en las librerías de Vélez, Nerja y Málaga.

El libro, de 400 páginas, y que consta de 9 capítulos, además de un glosario y bibliografía, estando profusamente ilustrado a color, trata sobre el comercio de la nieve, desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, en la jurisdicción de Vélez-Málaga, antes de que se inventara el frío industrial y el actual equipamiento de frigoríficos en todas las viviendas. En este periodo, que coincidió con una época de más frío, conocido como Pequeña Edad de Hielo, la nieve se conservaba más tiempo en nuestras sierras, hecho que facilitaba el abastecimiento de este recurso a lo largo de un largo periodo, normalmente desde primeros de abril hasta primeros de octubre.

En los primeros capítulos de este libro se hace una revisión de los estudios realizados sobre esta temática en todas las regiones de España, lo que ha permitido a los autores elaborar un estudio de las diferentes tipologías de almacén de nieve que se usaron en aquella época, desde las más elaboradas, auténticas joyas arquitectónicas con falsa cúpula y paredes de sillería, conocidas como “neveras”, frecuentes en la mitad norte de España, a las más modestas, simples hoyos en el suelo, llamados “ventisqueros”, donde la nieve almacenada se recubría con una capa vegetal y otra de tierra, que eran las más frecuentes en Andalucía.

La nieve, que antes de la Edad Moderna era una exquisitez que sólo se podía permitir la nobleza y las clases adineradas, que eventualmente la utilizaban para hacer sorbetes y enfriar bebidas, desde 1607 empezó a venderse en las principales ciudades de toda España, a partir de una cédula real firmada por el monarca Felipe III con el empresario catalán Pablo Xarquíes, para poner en marcha un sistema de almacenamiento y venta de nieve, que al ser una regalía, propiedad de la Corona, se gravaba con un impuesto denominado Quinto de la nieve (20 % de la recaudación), con el que el monarca pretendía aliviar la maltrecha arca pública en aquel momento. Contribuyó a su amplia aceptación su recomendación por parte de una corriente médica partidaria de la crioterapia, que se difundió por toda Europa gracias a la imprenta. De este modo, los Ayuntamientos o cabildos se implicaron en el control de este comercio, considerando la nieve como un “bien de primera necesidad”, aunque en la práctica su principal uso era gastronómico, se empleaba para preparar bebidas frías como la aloja, el aguacebada, la limonada, etc. que se vendía en establecimientos especializados: alojerías, botillerías y cafés.

Datos sobre esta actividad se encontraron en las actas capitulares del Archivo Muncipal de Vélez-Málaga y restos arqueológicos han sido hallados en las sierras del Jobo y de Tejeda, los puntos de abastecimiento de nieve existentes en aquella época. GENA-Ecologistas en Acción ha dirigido un escrito a la Junta de Andalucía para que proteja los pocos restos existentes en estas sierras y les dote de cartelería informativa, como un bien cultural, del que ha quedado la cultura actual por el frío.




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