Alegaciones contra la reapertura de Garoña

  • Ecologistas en Acción ha sido convocada en el tramite de audiencia sobre la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y ha presentado alegaciones justificando su posición contraria a la reapertura.
  • La organización ecologista recrimina al ministerio que el procedimiento escogido no permite la participación.

Ecologistas en Acción critica que las organizaciones y entidades llamadas a consultas sobre el futuro de la central burgalesa solo han tenido 10 días hábiles para hacer alegaciones y no se ha facilitado el acceso a ningún tipo de documentación. Además, no se ha organizado un procedimiento de participación abierto, en el que recoger las diferentes sensibilidades y argumentos, por lo que se han ignorado las numerosas voces posicionadas sobre el futuro de Garoña. Se trata de un nuevo intento de hurtar el debate a la sociedad sobre el uso de la energía nuclear, más aun cuando la posición mayoritaria es contraria a su reapertura.

Para Ecologistas en Acción el informe del Consejo de Seguridad Nuclear no puede servir de base a la reapertura de la central. Este informe se hizo en un tiempo récord –dos semanas para analizar 160 documentos, tal y como denunció la consejera Cristina Narbona- e insuficiente para dictar un informe riguroso. Además, para mayor gravedad, el informe se emitió sin que se hayan cumplido los requerimientos en materia de seguridad, que en principio iban a ser indispensables para cualquier decisión en torno a su futuro.

El principal argumento contra la continuidad de la central de Garoña es la falta de seguridad, a lo que se añade la falta de cultura de seguridad de Nuclenor. Basta recordar el reciente incidente provocado por los residuos radiactivos almacenados en bidones oxidados y rotos, afectados por la corrosión, fruto de años de mala gestión.

Cuanto mayor es la edad de una central nuclear, más elevado es el riesgo de un accidente. En el caso de Garoña, por su propio diseño se han evidenciado importantes fallas de seguridad que podrían desencadenar en un accidente de consecuencias terribles, agravado por su situación a la cabecera del río Ebro. Además, seguirían generándose residuos radiactivos para los que no existe forma de gestión satisfactoria en el presente.

A pesar del interés que muestra el Gobierno del Partido Popular, ni siquiera las empresas propietarias – Iberdrola y Endesa- parecen estar de acuerdo en los planes de futuro para la central, que se ha convertido en punta de lanza en las negociaciones sobre el futuro del parque nuclear estatal. Lo que está fuera de toda duda es que permitir el alargamiento de la vida de las centrales nucleares hasta los 60 años supone un riesgo inaceptable y un paso atrás en la definición de un modelo energético que sea medioambientalmente sostenible. De hecho, este mantenimiento de las centrales nucleares frena la transición hacia ese nuevo modelo energético.




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