Las centrales térmicas podrían reducir sus emisiones con los nuevos límites de contaminación

Ecologistas en Acción ha acogido con satisfacción la adopción por parte de la UE de nuevos límites de contaminación atmosférica que podrían reducir significativamente las emisiones tóxicas de las centrales térmicas.

Las nuevas normas, que podrían evitar más de 20.000 muertes prematuras anuales; simplemente por la reducción de las emisiones de las centrales eléctricas de carbón; se sometieron a votación limitada a pesar de la oposición de la "nefasta alianza" de los países que queman carbón, (Alemania, Polonia, la República Checa, Bulgaria, Finlandia, Hungría, Eslovaquia y Rumanía) y que estaba liderada por Alemania [1]. Este intento sin precedente de bloquear las nuevas reglas, fue duramente criticado por los grupos ambientalistas.

El resultado de la votación celebrada la semana pasada es finalmente una buena noticia sobre cómo se puede abordar la contaminación del aire, ya que existen técnicas probadas para filtrar o reducir los humos dañinos, si bien la decisión sobre si se utilizan o no se deja, en demasiadas ocasiones, a los operadores de la planta, que simplemente hacen lo que les resulta más barato. La decisión de hoy asegurará que a partir de ahora las plantas más sucias tendrán que reducir sus emisiones o cerrarán

Lo que sí resulta sorprendente es ver a Alemania unirse a algunos de los países más contaminantes de Europa para tratar de bloquear estas normas que beneficiarán a toda la ciudadanía de la UE, ciudadanía europea que merece y espera algo mejor de la economía líder de Europa, quedando seriamente socavada, la supuesta posición de Alemania como líder en materia de protección del medio ambiente.

Como resultado de la votación, los Estados miembros estarán obligados a imponer límites más estrictos a los contaminantes tóxicos de las 2.900 grandes instalaciones de combustión de la UE. En 2021 habrá que cumplir límites más estrictos para las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2), pequeñas partículas (PM) y por primera vez se han fijado límites de contaminación del aire para el mercurio [2].

Más de 125.000 ciudadanos que habían firmado una petición a escala europea pidiendo a los ministros de salud y medio ambiente “limpiar el aire tóxico de Europa, también acogieron con satisfacción la decisión tomada [3].

Los límites ahora mejorados figuran en un documento técnico, largamente demorado, denominado “BREF LCP revisado”, (Documentos de Referencia de Mejores Técnicas Disponibles para Grandes Instalaciones de Combustión, por sus siglas en inglés). Los retrasos en la aplicación de los límites de las centrales de carbón ya han supuesto una contaminación atmosférica, que ha causado más de 150.000 millones de euros en gastos sanitarios asociados y más de 55.000 muertes prematuras [4].

Los Estados miembros tendrán ahora que decidir la estricta aplicación de las normas actualizadas, lo que podría exigir que los mayores contaminadores inviertan en técnicas de reducción de la contaminación o cierren definitivamente, ya que, con el éxito de las energías renovables y las fuentes alternativas de energía de baja emisión de carbono, es poco probable que las inversiones necesarias para que muchas plantas cumplan con los límites revisados ​​representen una buena relación calidad-precio.

Ecologistas en Acción y otras organizaciones habían escrito previamente al comisario Karmenu Vella para advertirle contra cualquier intento de debilitar el documento tras conocer los informes que indicaban que el gobierno alemán trataría de elevar los límites para sus plantas de lignito, las más contaminantes [5].

Las normas actualizadas tendrán un mayor efecto en países que en estos momentos no garantizan que su ciudadanía pueda respirar aire limpio, especialmente en plantas de Europa central y oriental que emiten actualmente mucho más de lo que se permitirá en el futuro. En el caso Español estos nuevos límites supondrá pasar de las 1.530 muertes prematuras actuales, asociadas a las centrales térmicas de carbón, a las 360, e incluso a 60 si se aplicaran las mejores técnicas disponibles, reduciéndose los costes sanitarios asociados a estas emisiones, de los 4.330 millones de € actuales, a los 1.020 millones de €, con la aplicación de los límites propuestos, reducción aún mayor, hasta los 180 millones de €, si se aplicaran las mejores técnicas disponibles.




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