El río Cega ha perdido el 40 % de su caudal en los últimos 20 años

Ecologistas en Acción de Segovia solicita a la Confederación que se deniegue la ampliación de las tomas de agua solicitada por los regantes de El Carracillo.

El proyecto de recarga del acuífero del Carracillo con aguas del río Cega fue presentado, en su día, como una obra que permitiría la recuperación ambiental de las aguas subterráneas de la zona, que estaban esquilmadas y contaminadas por los regadíos. Sin embargo, 18 años después, la realidad ha sido bien distinta. A día de hoy, los problemas de contaminación por nitratos y arsénico en el acuífero se han seguido agravando y la mala calidad de esas aguas hace que ésta ya no pueda ser utilizada para el abastecimiento doméstico.

De hecho, ha sido necesario acometer importantes inversiones públicas para cambiar las fuentes de abastecimiento de numerosos pueblos segovianos que tradicionalmente se abastecían de las aguas existentes en el subsuelo.

Cuando en 1999 los regantes “El Carracillo” solicitaron y obtuvieron su primera autorización para el uso de las aguas del río Cega, la concesión fue otorgada con dos condiciones que limitan el impacto en el río:

  • El Cega debería llevar aguas debajo de la toma un caudal mínimo (“caudal ecológico”) de 6.898 litros /segundo
  • Las derivaciones de agua se realizarían únicamente entre el 1 de enero y el 30 de abril

Sin embargo, esta concesión fue modificada unos meses después (noviembre de 2009) manteniéndose el caudal instantáneo que los regantes podrían derivar (1.370 litros /segundo), pero reduciendo a menos de la tercera parte el caudal mínimo o ecológico del río (a 1.960 litros/segundo) y aumentando el periodo de captaciones autorizado en un mes. En 2013 una sentencia judicial anuló el cambio, debiendo recuperar los regantes la concesión original.

Pero, ante el éxito económico de la huerta del Carracillo, los regantes piden más. La concesión ahora solicitada pretende reducir, aún en mayor medida, las salvaguardas que protegen el río y a sus usuarios aguas abajo de la toma:

  • Se solicita que el caudal mínimo a respetar se reduzca hasta los 610 litros / segundo
  • Se pretende que el periodo en el que se realizarían las derivaciones de agua se amplíe en dos meses (de diciembre a mayo)

Según los cálculos de la Dirección General de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, el cambio de concesión solicitado permitiría a los regantes multiplicar por 10 ó por 20 la cantidad de agua tomada del río [1].

Los regantes de “El Carracillo” quieren más, mucho más, pero las aguas del río Cega son finitas. De hecho, en un reciente informe [2], elaborado a raíz de las quejas presentadas por los pueblos situados en el tramo bajo del Cega, el Presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero reconocía un fuerte descenso de los volúmenes anuales de agua que aporta el río; la Oficina de Planificación Hidrológica de la Cuenca del Duero estima esa reducción en un 40 % en los últimos 20 años.

Para Ecologistas en Acción de Segovia y las organizaciones agrupadas en la Red Ambientalista Segoviana (RAS), el reto de los regantes de El Carracillo es lograr una agricultura sostenible en una cuenca que ha perdido una parte sustancial de sus recursos hídricos y que, por efecto del cambio climático, perderá aún más en el futuro.

Los regantes del Carracillo, lejos de planearse la insostenibilidad de su modelo, piden más agua y menos limitaciones. Sin embargo, todos los indicadores revelan que su incapacidad para reconocer y respetar los límites puede conducir a la ruina de la propia actividad agrícola. Paradógicamente, quienes acusan a las organizaciones vecinales y ambientales opuestas a la ampliación de las concesiones de agua de atacar la agricultura de regadío son, en realidad, sus mayores enemigos. Porque, si no se respetan unos límites, los recursos hídricos seguirán deteriorándose, hasta el punto de hacer inviable la propia actividad agrícola.

Ecologistas en Acción de Segovia y la Red Ambientalista Segoviana se han dirigido a la Confederación Hidrográfica del Duero, para exigir que ésta cumpla con su mandato y ordene, con criterios de sostenibilidad, el uso del agua en la zona. En opinión de Ecologistas en Acción de Segovia, algunas de las responsabilidades que la CHD debe asumir de forma más decidida son las siguientes:

  • Impedir los pozos y bombeos ilegales
  • Asegurar el caudal ecológico y la disponibilidad de agua para los usuarios que se encuentran en el tramo inferior del río
  • Realizar un seguimiento estrecho de la contaminación por nitratos y arsénico de las aguas subterráneas.
  • Incentivar las prácticas agrícolas sostenibles y, muy especialmente, promover la reducción de las aplicaciones de productos fitosanitarios y fertilizantes, cuyo exceso acaba contaminando los acuíferos.

La reciente decisión de la Junta de Castilla y León (tomada en junio de este año) de exigir a los regantes una evaluación de impacto ambiental del proyecto, como requisito previo para tomar en consideración la solicitud, es coherente con la potencial gravedad de los impactos que se derivarían de la nueva concesión. La Comunidad de Regantes pretendía salvar el trámite con una evaluación simplificada, un preocupante indicio del escaso interés que tiene esa organización en valorar con seriedad los potenciales efectos ambientales de su propuesta.

Sin embargo, los propios informes técnicos de la Junta de Castilla y León han identificado diversos efectos que requieren ser analizados en profundidad:

  • La posible llegada de las aguas contaminadas de los acuíferos al río Cega, como resultado de la disminución de los caudales que circulan por el río
  • El impacto sobre las Zonas de Especial Conservación, pertenecientes a la Red Natura 2000, “Lagunas de Cantalejo” y “Riberas del Cega”.
  • El impacto sobre la fauna y la flora locales, y muy especialmente la cigüeña negra (uno de los informes valora que las acciones proyectadas no son compatibles con los objetivos establecidos en el plan de conservación de esta especie).

La Comunidad de regantes del Carracillo debe hacer un uso del agua acorde a las delicadas circunstancias de los acuíferos locales y del río Cega. Y las admistraciones públicas –Confederación Hidrográfica del Duero y Junta de Castilla y León – deben velar por que así sea. No incrementar las extracciones de agua es un primer paso imprescindible.




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