Procedimiento sancionador a ADIF por el vertido de residuos en el Arroyo de la Cañada

A principios de este mes de octubre recibíamos comunicación del Área de Disciplina Ambiental de la Comunidad de Madrid, en la que se nos daba cuenta del inicio de un procedimiento sancionador a ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) por gestión inadecuada de residuos.

Los hechos que se le imputan, producidos hace ahora un año, podrían ser constitutivos de una infracción administrativa grave de acuerdo con la Ley 22/2011 de Residuos y suelos contaminados.

La denuncia de Espartal-Ecologistas en Acción de Valdemoro originó que tanto miembros del SEPRONA como agentes ambientales de la Comunidad de Madrid se personaran en la zona, un tramo ferroviario comprendido entre los kilómetros 29,5 y 30,2 de la línea C3 Madrid-Aranjuez. Las inspecciones confirmaron el vertido de residuos de construcción y demolición (RCD de Nivel I y II) generados en unas obras de mantenimiento de la vía. Estas evaluaciones sobre el terreno verificaron asimismo daños sobre valiosa vegetación característica de los hábitats de interés comunitario contiguos que forman parte del arroyo de la Cañada.

En el escrito recibido se informa además que ADIF no ha respondido todavía al requerimiento que se le hizo en marzo para que aportara documentación indispensable en la ejecución de obras de esta naturaleza, como un proyecto técnico que contemple la reutilización de los RCD Nivel I o certificados que acrediten que han sido reutilizados fuera de la obra.

La denuncia pública de estos hechos obligó a los responsables del administrador ferroviario a “maquillar” meses atrás parte de los destrozos. Sin embargo, todavía hoy puede comprobarse el depósito indisimulado de toneladas de tierras y otros residuos en márgenes de la vía en los que se asentaba esta vegetación de interés. Desde Ecologistas en Acción insistiremos a las autoridades regionales en la necesidad de que ADIF repare esta situación.

Es de lamentar la repetición de actuaciones así por parte de empresas y corporaciones que, apoyadas en un potente apoyo publicitario, pretenden difundir una imagen “verde” que luego la realidad desmiente. En estas condiciones no queda más remedio que permanecer muy alerta en el empeño de proteger el territorio denunciando este tipo de agresiones.




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