Cuestionan que el consumo aporte felicidad

  • Con motivo de la celebración del Día sin Compras, Ecologistas en Acción ha realizado una acción de calle, artística y provocativa, con la que invita a reflexionar sobre el consumismo.
  • La organización ecologista lanza la pregunta ’¿Consumimos felicidad?’ para reflexionar sobre aquellos elementos que realmente aportan bienestar a las personas.

Un año más, Ecologistas en Acción se ha sumado al Día Sin Compras, una jornada de huelga simbólica de consumidoras y consumidores que se organiza a nivel internacional en contraposición al Viernes Negro (Black Friday). Para ello, con el apoyo el grupo de teatro Cactus, esta organización ha realizado una acción artística y provocativa en el centro de Madrid donde las activistas han cuestionado la supuesta felicidad que nos aporta el consumo.

Mujeres y hombres que compran en una de las calles más comerciales de Madrid. Compran tanto que incluso sus cabezas se han convertido en una bolsa de la compra. Este ha sido el punto de arranque da la performance de denuncia. Charo Morán, portavoz de Ecologistas en Acción, ha explicado el objetivo: “queremos ironizar sobre cómo la compra compulsiva nos hace perder la cabeza, perdemos hasta el rostro. Consumir se ha convertido en una actividad en sí misma que nos lleva a olvidar nuestras verdaderas necesidades como personas”.

Esta acción ha sido una de las actividades programadas por Ecologistas en Acción durante esta semana en diferentes ciudades. Con la campaña, además de denunciar los impactos sociales y ambientales del consumismo, la organización ha señalado al consumo compulsivo como un factor de infelicidad humana y ha invitado a construir alternativas de consumo transformador que nos pueden ayudar a ser más felices.

El lema ’¿Consumimos felicidad?’ ha invitado a la ciudadanía ha hacer esta reflexión y a pensar en aquello que aporta calidad de vida. Charo Morán lo ha matizado así: “El bienestar tiene más que ver con nuestras relaciones sociales y con recuperar valores como la solidaridad y la cooperación, que con los efímeros momentos de satisfacción que ofrece el consumo”.

El Día sin Compras como alternativa al Black Friday

Desde hace veinticinco años, cada último viernes de noviembre se celebra a nivel internacional el Día sin Compras. Este día, coincidiendo con el Viernes Negro, cuestiona el actual modelo de producción y consumo que mercantiliza todas las esferas de nuestra vida.

El Viernes Negro se trata de una de las jornadas más consumistas en Estados Unidos y coincide con el día posterior al Día de Acción de Gracias, fecha en la que se lanzan ofertas para incentivar las compras y disparar la campaña navideña. En los últimos años, las cadenas comerciales españolas se han sumado a las promociones especiales, acompañadas de grandes campañas publicitarias.

Ecologistas en Acción recuerda que esta publicidad a lo largo del año no hace sino crearnos falsas necesidades que nos hacen acumular objetos y experiencias de manera compulsiva, pero que a medio y largo plazo no nos aportan bienestar. Se trata, según Charo Morán, de “una satisfacción inmediata y una insatisfacción crónica que mantienen la rueda del consumismo, haciendo que nada nos parezca suficiente”.

Asimismo el Día sin Compras critica un modelo de producción y consumo a la medida de las grandes empresas y de sus objetivos de maximización de beneficios. Un modelo en el que la mayor parte de los productos se fabrican en lugares cuyas personas no podrán disfrutar de ellos, y que trabajan en condiciones de semiesclavitud. “Miles de kilómetros de injusticia social con grandes impactos medioambientales llegan en forma de oferta en el Viernes Negro”, puntualiza Morán.

Frente a este esquema, Ecologistas en Acción propone un cambio de modelo, basado en un consumo transformador y responsable con la sostenibilidad socioambiental y el reparto equitativo de la riqueza. Un modelo que también priorice la construcción colectiva, las relaciones comunitarias, la solidaridad y el apoyo mutuo. Algunos ejemplos para llevarlo a cabo: grupos de consumo, huertos colectivos o bancos de tiempo, que contribuyen a cultivar satisfacciones a medio y largo y plazo, así como a fortalecer relaciones y lazos comunitarios en nuestro entorno.




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