Arbitrariedad y falta de transparencia en la cesión del edificio de la antigua estación de ferrocarril de Tomelloso

Ecologistas en Acción ha cursado una petición de aclaración del acuerdo suscrito entre el Ayuntamiento de Tomelloso y la Comunidad de Usuarios Masa Mancha Occidental II (antes Comunidad General de Usuarios del Acuífero 23) por la cesión de un local de la antigua estación de tren. Un posible caso de privatización encubierta del patrimonio público, que el Ayuntamiento debe de explicar sin dilación.

La agrupación de regantes ha estado utilizando el centro durante muchos años en una especie de limbo legal y administrativo. Lo que pudo ser una anomalía propiciada por anteriores gobiernos locales, toma carta de naturaleza formal con la firma del acuerdo. Las suspicacias y dudas que suscitan el anuncio estriban tanto en el procedimiento seguido, como en su oportunidad y justificación.

En un escrito dirigido a la Alcaldesa, Ecologistas en Acción pregunta si el arrendamiento o concesión se ajusta a las ordenanzas que regulan la cesión y uso de instalaciones municipales, si hubo convocatoria pública, y si existe un pliego de condiciones de obligado cumplimiento de la parte contratante que afronte, entre otros, el pago de tasas, impuestos y dotación de servicios y suministros.

La asociación ecologista muestra su extrañeza porque un bien inmueble municipal y público se destine al uso exclusivo de una entidad privada, que tiene, casi con toda seguridad, autonomía material, económica y fiscal para disponer de oficinas propias.

La red de centros municipales debe tener una función estrictamente pública, de servicio a la comunidad, de apoyo al asociacionismo vecinal, y de promoción del emprendimiento, la innovación y la formación. Favorecer a agentes sociales y económicos privados su explotación es una intrusión para los que defienden sin ambages los sistemas públicos, denostados y recortados por quienes abanderan las políticas neoliberales. Sistemas públicos que comprenden, también, la rehabilitación, conservación y uso correcto de los edificios civiles propiedad de los ayuntamientos, provistos además – como el edificio de la Estación de Ferrocarril - de particularidad histórica y cultural.

Otro elemento que alimenta la controversia radica en privilegiar a un colectivo - los titulares de explotaciones de regadío – que ha acaparado y casi agotado las reservas de aguas subterráneas a precio de saldo, sin asumir ningún tipo de responsabilidad, alentados por los sucesivos gobiernos de la Junta y por las asociaciones agrarias. Las consecuencias son tristemente reconocibles en la transformación y enorme reducción en superficie de uno de los ecosistemas húmedos más importantes y singulares de Europa, la Mancha Húmeda.

De las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Usuarios, en el sentido de que uno de sus objetivos “es potenciar el regadío de la zona” subyace su obcecación por no variar ni un ápice la desastrosa gestión hídrica, ejemplificada en la existencia de 60.000 pozos ilegales.

Ecologistas en Acción no comprende el trato de favor del Ayuntamiento a un organismo de trayectoria tan controvertida. Es hora de que se pronuncie con todo lujo de detalles y de que devuelva el emblemático inmueble, sin concesiones, a quien verdaderamente le pertenece: el pueblo de Tomelloso.




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