Valladolid supera en 2017 el límite legal de ozono, sin Plan regional anticontaminación

La evaluación de los datos de las diez estaciones de las redes de control de la contaminación atmosférica del Ayuntamiento de Valladolid, de la central térmica de Michelín (propiedad de Iberdrola) y de la factoría de Renault a lo largo del año 2017, suministrados a Ecologistas en Acción por el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León, permite observar que durante el año pasado y en el último trienio los niveles de ozono en la ciudad han incumplido de nuevo el valor objetivo establecido por la legislación para proteger la salud humana.

La estación de control de la contaminación atmosférica de Valladolid donde en el trienio 2015-2017 se ha superado el valor objetivo legal para la protección de la salud humana, ha sido la llamada “Renault 1”, titularidad de esta empresa y situada entre los municipios de Valladolid y Laguna de Duero. En esta estación se ha superado durante 30 días el objetivo legal, establecido en 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire (μg/m3), cuando la normativa permite un máximo de 25 días de superación al año, en la media de tres años consecutivos.

Ecologistas en Acción volvió a pedir en noviembre a la Junta de Castilla y León y al Ayuntamiento de Valladolid la puesta en marcha del preceptivo Plan de Mejora de la Calidad del Aire, para reducir la contaminación por ozono y evitar que esta lamentable situación se siga repitiendo en años próximos. La Junta de Castilla y León sigue negándose a elaborar dicho Plan, pese a que también se lo han demandado los ayuntamientos de Laguna de Duero y Valladolid, trasladando la responsabilidad al Gobierno y falseando la información sobre el problema.

Esta negligencia administrativa ha motivado un recurso pendiente de sentencia en el que la organización pide al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León que, como han hecho los tribunales supremos de Holanda y Reino Unido, requiera al Consejero de Fomento y Medio Ambiente a que cumpla la Ley y actúe para proteger la salud de los casi 400.000 habitantes de la aglomeración, constituida por la capital y los municipios de Arroyo, La Cistérniga, Fuensaldaña. Laguna de Duero, Renedo de Esgueva, Santovenia de Pisuerga y Zaratán.

Afortunadamente, durante 2017 el Ayuntamiento de Valladolid ha aplicado en varias ocasiones su nuevo Plan de acción en situaciones de alerta por mala calidad del aire urbano, aprobado hace un año, llegando a restringir la circulación de vehículos en el centro para reducir las puntas de dióxido de nitrógeno, partículas y ozono. Estas medidas han demostrado su eficacia frente a episodios puntuales y durante el “Día sin coches” celebrado en 2017, en los que el cierre del centro urbano al tráfico se tradujo en una reducción de la contaminación.

No obstante, las medidas puntuales no son suficientes para garantizar una buena calidad del aire durante todo el año, por lo que Ecologistas en Acción insiste en que el Ayuntamiento de Valladolid debe adoptar su propio Plan municipal de Mejora de la Calidad del Aire, englobando el Plan de Acción contra el Ruido Urbano, que debe renovarse este año, y el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, que lleva dos años paralizado en el Ayuntamiento. Reduciendo el intenso tráfico urbano e interurbano que soporta la capital regional, y promoviendo un urbanismo de proximidad y el uso del transporte público y la bicicleta como medios de transporte alternativos al coche.

Por otro lado, tomando como referencia las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se obtiene que las seis estaciones que durante 2017 han medido partículas de tamaños inferiores a 10 micras (PM10) y a 2,5 micras (PM2’5) superan las recomendaciones sanitarias diarias de la OMS, establecidas respectivamente en 50 y 25 μg/m3 como media diaria, no debiéndose superar más de 3 días al año. A pesar de ser los más altos desde 2011, por circunstancias meteorológicas, estos niveles y los del resto de contaminantes se encuentran dentro de los límites que no deben superarse según la legislación.

Respecto al ozono, el verano de 2017 ha sido el peor de la última década, por el aumento de las temperaturas estivales, por lo que la ciudad ha rebasado en 101 días, la mitad del periodo de riesgo (abril a septiembre), el nivel de ozono recomendado por la OMS, establecido en 100 μg/m3 como máximo promedio de 8 horas a lo largo de cada día. Además, como se ha comentado en la estación de Laguna de Duero se ha rebasado el valor objetivo legal, poniendo de manifiesto que el problema afecta especialmente al sur de la aglomeración.

Finalmente, en 2017 se ha mantenido elevada la concentración del cancerígeno benzoalfapireno (BalfaP), alcanzando una media anual de 0,5 nanogramos por metro cúbico (ng/m3), la mitad del valor límite legal pero cuatro veces superior a la recomendación de la OMS, evaluada por la Agencia Europea de Medio Ambiente.

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En conjunto la ciudad ha soportado una mala calidad del aire por encima de lo permitido por la legislación durante 75 días, la quinta parte del pasado año, por más que la relajación de la normativa europea y estatal, el cambio de ubicación de las estaciones “conflictivas” o la “corrección” posterior de algunos datos puedan dar la impresión de una situación más admisible. Si la evaluación de la situación se realiza con las recomendaciones de la OMS, el número de días con mala calidad del aire se duplica hasta 145 días, el peor escenario desde el inicio de la crisis económica.

El ozono es un contaminante que provoca por inhalación un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, especialmente en niños y niñas, personas mayores y personas con enfermedades respiratorias crónicas (asma, bronquitis crónica, EPOC), así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. Las partículas en suspensión están relacionadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares y con tumores en las vías respiratorias y pulmones. La Agencia Europea de Medio Ambiente estima en hasta 30.000 los fallecimientos prematuros anuales en España por la exposición a niveles de partículas y ozono como los respirados por los vallisoletanos en buena parte del año 2017.

Para informar a la población del riesgo que la contaminación atmosférica y en particular la debida al ozono supone para su salud, Ecologistas en Acción llevó a cabo entre los meses de abril y septiembre una campaña de sensibilización, con la colaboración del Ayuntamiento de Valladolid, centrada en la difusión de una exposición en una veintena de centros educativos y sociales de la ciudad y Laguna de Duero, visitada por 5.000 personas. Durante la próxima primavera, la organización ambiental pretende reiterar el esfuerzo informativo en los municipios del área metropolitana sur, la más afectada por la polución y principal emisora del tráfico rodado.

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