Macrogranja porcina en el Altiplano

  • Una macrogranja de cerdos proyectada por CEFUSA-El Pozo, amenaza el abastecimiento de agua, la salubridad y un futuro sostenible en el altiplano granadino.
  • Se contemplan 2.568 cerdas de reposición, 18.000 cerdas reproductoras y 120 verracos para una producción de 549.000 lechones al año.

Ecologistas en Acción está a la espera de respuesta a las alegaciones presentadas al proyecto, antes que se produzca la aprobación definitiva por parte de la Junta de Andalucía.

Entre las provincias de Granada y Almería, el complejo contará con seis núcleos de producción y ocupará casi mil hectáreas de extensión entre La Puebla de Don Fadrique y María.

La empresa intenta aprovechar la precaria situación económico-social de la zona para ganarse la aprobación de la población local con la promesa de los puestos de trabajo. Dichos puestos serían escasos y mal pagados, como ocurre en provincias como Guadalajara y Albacete, donde la población se ha puesto en contra de estas instalaciones, ya que los inconvenientes superan, con creces, a los escasos beneficios que supondrían los pocos empleos precarios y mal pagados.

Este tipo de empresas llevan aparejadas el maltrato de los animales, que están encerrados toda su vida, los lechones son engordados a toda prisa a base de suplementos alimenticios y antibióticos y las cerdas son sometidas a ritmos acelerados de reproducción, procedimientos bastante alejados de lo que se supone es el bienestar animal y que afectará a la calidad de los productos que vamos a consumir.

Estas instalaciones consumirán más de 150.000 metros cúbicos de agua al año en una zona deficitaria y podría afectar al abastecimiento de pueblos cercanos, como Topares o Las Cañadas de Cañepla.

La producción de purines es enorme, casi 150.000 metros cúbicos al año, que se esparcirán sobre las 900 hectáresas de la finca. El vertido, años tras año, sobre el terreno, superará los límites establecidos por la legislación, que establece 210 kg de nitrógeno por hectárea al año, ya que alcanzará casi los 400 kg.

Esta sobresaturación en nitrógeno puede llegar por escorrentía a lugares, dentro y fuera de la finca, que sean permeables y pasen a los acuíferos de los que se abastecen las poblaciones. Estos arrastres podrían llevar la contaminación a Los Llanos de la Puebla, y poner en peligro los abastecimientos de Huéscar, La Puebla de D. Fadrique y Almaciles. De hecho el abastecimiento a Topares se encuentra en el límite de contaminación por nitratos.

El zinc y, sobre todo, el cobre, presentan un serio peligro como consecuencia del creciente incremento de sus dosificaciones en los piensos compuestos. El peligro más grave es el generado por altos niveles de cobre. Este puede producir fitotoxicidad e intoxicaciones en los rumiantes, particularmente en el ganado ovino, que consumen plantas criadas en estos suelos contaminados.
Los daños por cobre en las ovejas están contrastados y podrían suponer unas pérdidas enormes a la economía local basada en la cría del cordero segureño.

La zona donde se van a esparcir los purines está catalogada por la Junta de Andalucía como ZIAE (Zona de Importancia para las Aves Esteparias) Nº 19 denominada Cañadas-Los Llanos. Allí se encuentran especies como la ganga ortega especie catalogada “En Peligro de Extinción” y tres especies de aves esteparias consideradas como “Vulnerables a la Extinción”, como el aguilucho cenizo, el sisón común y el alcaraván común.

La solución que aporta la empresa, y aceptada por la Junta, es que se van a ver favorecidas estas aves, ya que aprovecharán los restos del pienso para el ganado y además se les van a crear unas charquitas para que beban agua. De la contaminación de todo su hábitat no dicen nada.

Una instalaciones de este tipo producirán olores molestos que, dependiendo de la intensidad y dirección del viento, puede causar molestias a las poblaciones vecinas.
Además, se asume que van a proliferar insectos molestos que harán que la instalación ganadera pueda aumentar el riesgo de aparición de enfermedades en el ganado y las personas, a pesar de los planes específicos que presenta la empresa para combatirlos.

Estos inconvenientes, olores e insectos, influirán muy negativamente al desarrollo del turismo rural.

Por último va a haber una afección al paisaje, “un paisaje de singular belleza que se ha conservado prácticamente sin modificaciones relevantes” según palabras de la propia Junta de Andalucía.

Esto es así porque el POTA (Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía) califica esta zona como altiplanicies orientales y las estrategias de desarrollo territorial, para estas zonas, incluye la consolidación de las mismas y la mejora de los niveles de calidad de vida de la población rural, favoreciendo el desarrollo de las áreas rurales de forma compatible con la preservación y puesta en valor de sus recursos naturales, culturales y paisajísticos.

Este tipo de empresas ganaderas llevan aparejadas el maltrato animal, ya que están encerrados toda su vida, los lechones son engordados a toda prisa a base de suplementos alimenticios y antibióticos, las cerdas son sometidas a ritmos acelerados de reproducción, procedimientos bastante alejados de lo que se supone es el bienestar animal y la calidad de los productos que vamos a consumir.

Frente a este modelo industrial de producción masiva de carne que empieza a estar cuestionado en nuestro entorno por múltiples razones, incluidas las éticas, desde Ecologistas en Acción hacemos una apuesta por la ganadería extensiva, combinada con la recuperación de la flora y la fauna autóctonas, incorporando conocimientos y complejidad al territorio y a los procesos productivos, con denominaciones de origen y marcas de calidad ligadas a la zona.

Deben ser los lugareños, los que sean los protagonistas de crear su empleo y generar riqueza en su tierra, que deben ser apoyados por las administraciones, y las universidades deberían poner sus conocimientos al servicio de la gente para generar ese empleo y esa riqueza, pues de otras manera será el expolio definitivo de lo poco que va quedando en nuestros campos: sus paisajes, su flora, su fauna …., y sus aguas.

Si por el contrario, se continúa apostando por el actual modelo, a los ya muchos problemas que tiene nuestro mundo rural se le sumarán la contaminación, los malos olores, y el cuestionamiento social de un modelo que ya ha demostrado sobradamente su insostenibilidad social y ambiental.

Otro mundo es posible, y otra ganadería también; de nosotros depende.




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