Alegaciones al Plan de Uso del P. N. del Estrecho

Se presentan alegaciones al Proyecto de Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural del Estrecho (RUGPNE), en mérito a la necesidad de que mismo contemple, regule y en definitiva prohíba expresamente todo lo relacionando con el fondeo de buques de grandes toneladas, como ser petroleros y bucaneros; buques con trescientos metros de largo, aproximadamente, con varias toneladas de peso, y casi 100 metros de cadena del ancla depositadas en el fondo marino.

En opinión de los ecologistas, no puede pasarse por alto que al fondear los petroleros y butaneros, con los movimientos de borneo, entre la suma del peso de las embarcaciones con las grandes fuerzas del viento y las enérgicas corrientes de la zona, se ocasionan verdaderos desastres en los fondos marinos, y muy especialmente sobre las barreras coralinas.

Asimismo, la declaración del Parque Natural del Estrecho refiere contundentemente a la importancia que los fondos marinos y litorales costeros tienen para la preservación del ecosistema. La unión en la zona de los nutrientes transportados por aguas mediterráneas y atlánticas y su privilegiada situación, contribuyen a una riqueza de fauna y flora submarinas muy difíciles de encontrar en otro punto de la península ibérica. Por ello, se entiende que la actividad portuaria desarrollada en la zona, especialmente en las costas de Getares, no refleja el tipo de desarrollo requerido para el lugar. Y por sobre todas las cosas no tiene en cuenta el alto valor ambiental de la zona de su influencia (con su riqueza desmesurada), así como tampoco el hecho de que la misma forma parte de un Parque Natural (el del Estrecho) con características verdaderamente únicas en el planeta.

Además, se resalta que la zona donde los buques butaneros y petroleros suelen realizar actividades de fondeo ah sido declarada “espacio Marítimo de Uso restringido”, por lo que la realidad parece incoherente con lo estipulado.
El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Frente Litoral Algeciras-Tarifa se reconoce a la zona de Getares, entre otras, como zona de regulación especial, declarándola “espacio marino de uso restringido”.
Tal designación refleja nada más y nada menos que el lugar posee un gran valor ambiental y un muy buen estado de conservación.
Para poder haber sido declarada tal, requería ser poseedora de ciertos caracteres, tales cuales: (a) Excepcional belleza escénica, (b) hábitats críticos, (c) ecosistemas frágiles, (d) moderada capacidad para soportar actividades antrópicas que impliquen transformación del medio, etc...

Por otro lado, el decreto que declara al Parque Natural del Estrecho, establece en su Art. 2º, como finalidad de éste, y ente otras, las siguientes circunstancias:
“Conservar la riqueza geológica y geomorfológica del medio marino y terrestre, garantizando el mantenimiento de la dinámica litoral actual, la morfología actual de la costa y la conservación de sus formaciones singulares, en particular, de los acantilados, las playas y las cuevas submarinas”;

“Proteger la integridad de los ecosistemas marinos y terrestres incluidos dentro de sus límites, garantizando el mantenimiento de las especies singulares que allí habitan.”
Circunstancias que no se tienen en cuenta en la menor medida al realizarse las actividades de fondeo de los mencionados buques.
Así como tampoco la situación de que si la zona ha sido declarada parque natural, una de sus razones fundamentales radica en la voluntad de la sociedad; su voluntad para evitar la desaparición de un lugar emblemático que destaca por sus paisajes, su historia, la riqueza de su fauna o flora, o su situación estratégica.

Es sabido que los fondos marinos sobre los que se sitúa el medio náutico del Parque, presentan una elevada diversidad debido a la gran variedad de substratos y la accidentada batimetría de los mismos. Estas dos características, unidas a la presencia de un sistema de corrientes poco predecible, permiten observar la disposición de numerosas formaciones vegetales de altísima riqueza ecológica.
También debe tenerse en cuenta que el área del Estrecho tiene un valor cultural excepcional como escenario histórico de las relaciones entre el continente europeo y el africano, así como por ser un enclave fundamental en los tránsitos culturales entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico.

Debido a la situación del Estrecho de Gibraltar y a su complejo sistema de vientos y corrientes, existe un abundante patrimonio arqueológico submarino formado por diferentes tipos de restos de barcos hundidos (pecios).

Al realizar el fondeo, los buques butaneros y petroleros en la Ensenada de Getares, se sueltan anclas con sus respectivas cadenas, provocando grandes daños en los fondos marinos. Aproximadamente entre 200-240 metros de cadena lijan los arrecifes, las praderas de Poseidonia, y toda la flora y fauna marina que encuentran en su camino.

Dichos buques no sólo están destrozando los fondos marinos sino que, además, según denuncian pescadores y habitantes de la zona, desprenden fuertes olores a gas butano, generando un malestar general y un peligro considerable. Significando un potencial peligro para playas tan concurridas en épocas estivales como la de Getares, con una población residencial muy numerosa en sus cercanías; sin existir garantías de un área de protección.

Por otra parte, hay que resaltar que es la única zona dentro de la Bahía de Algeciras que podría quedar fuera del uso mercantil -principalmente de negocios potencialmente dañinos con el medio ambiente-.

Al fondear los buques, sus correas de acero arrastran todo lo que esta a su encuentro en los fondos marinos. Vale resaltar que el efecto sobre el fondo marino producido con el fondeo de estos buques de gran peso es muy similar a lo ocurrido con la pesca de arrastre, tan combatido a nivel internacional. Los estudios muestran, de forma sistemática, que los antiguos ecosistemas de corales y de esponjas y las incalculables cantidades de extraordinarias especies endémicas que aún no han sido descubiertas están siendo aniquiladas debido a las embarcaciones dedicadas a la pesca por arrastre de fondo. Claramente, esto es la antítesis del manejo sostenible y de la administración global de los océanos del mundo.

En los últimos años, un impulso a favor de una moratoria para la pesca por arrastre de fondo en aguas internacionales ha ido incrementándose en forma constante.
Ya en el mes de febrero de 2004, la Conferencia de los Integrantes de la Convención sobre Diversidad Biológica instó a frenar las prácticas destructivas que están dañando los ecosistemas en aguas internacionales. Específicamente estableció la necesidad de, “...tomar medidas a corto, mediano y largo plazo, en forma urgente, para eliminar/evitar las prácticas destructivas, compatibles con la ley internacional, sobre una base científica, incluyendo la aplicación de precauciones, por ejemplo, la consideración de cada caso de manera individual, la prohibición interina vinculada con las prácticas destructivas que tienen un impacto desfavorable sobre la diversidad biológica marina asociada con las áreas...”

Los científicos creen que los fondos marinos albergan millones de especies, la mayoría de las cuales aún no han sido descubiertas, y que constituyen una reserva de biodiversidad comparable a los bosques tropicales. De acuerdo con los informes realizados por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), dichos hábitats marinos sensibles necesitan protección especial, sobre todo contra la destrucción generada por las redes de arrastre de fondo y otras prácticas similares.
Varias zonas habitadas por corales de profundidad ya fueron cerradas a fin de proteger los hábitats marinos únicos.

En 1996, el Consejo de Administración Pesquera del Atlántico Sur prohibió a los buques pesqueros echar anclas y rezones o enganchar cadenas en dichas zonas, por las mismas causas comentadas en el presente.

A nuestro pesar, en España se practica un enfoque sectorial al manejo de las zonas costeras, como lo demostró el hundimiento del petrolero Prestige, a tal punto que son varios las instituciones nacionales y locales que se ocupan de los diferentes recursos (agua tierra, pesquerías, imposición del cumplimiento de la ley, etc.) en la misma zona.
No obstante, ello no puede impedir el ser conscientes de que la zona costera de España se enfrenta con problemas graves de destrucción del hábitat, contaminación del agua, erosión de la costa y agotamiento de los recursos.




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