Insostenibilidad de las balsas de Fosfoyesos

Los vertidos de los residuos conocidos como fosfoyesos que vienen realizando desde hace décadas las empresas de fertilizantes de Huelva en las marismas del Tinto han generado una situación de grave riesgo y de insostenibilidad ambiental que hipoteca el futuro de Huelva. Ocultar el carácter peligroso de esos residuos negándose a reconocerlos como tales, como viene haciendo hasta ahora la Junta de Andalucía es una mala táctica para afrontar los problemas derivados de la acumulación de más de cien millones de toneladas de materiales radiactivos que se acumulan entre la ciudad y la desembocadura del río Tinto.

Para Ecologistas en Acción es imprescindible adoptar las siguientes medidas:

- Reconocimiento por parte de la Junta de Andalucía del carácter de residuos industriales de los fosfoyesos, y su inclusión en los correspondientes inventarios de residuos tanto andaluz como español.

- Caracterización de los residuos en función de las características físico químicas de su composición. Los usos que se están haciendo de estos residuos, sin esta clasificación previa, como correctores de suelos en zonas cercanas a Doñana, o aditivo en la industria del cemento, no solo pueden ser ilegales sino que resultan temerarios.

- Tal como se ha reconocido en los informes del CSIC o en los estudios del Consejo de Seguridad Nuclear, y se ha detectado en numerosas mediciones realizadas por especialistas de Ecologistas en Acción, en las balsas hay grandes cantidades de materiales radiactivos. La radiación emitida constituye un grave riesgo para la salud de los trabajadores que realizan actividades laborales o de vigilancia sobre la superficie de las balsas. El Consejo de Seguridad Nuclear debe determinar el carácter radiactivo de estas instalaciones y adoptar las medidas de prevención y vigilancia correspondientes.

- Las balsas de fosfoyesos constituyen una costosa y peligrosa herencia de futuro. Por ello las administraciones públicas deben adoptar medidas para impedir que las empresas que han obtenido beneficio de su uso las abandonen sin más una vez acabada su actividad.

El movimiento ecologista lleva muchos años requiriendo la responsabilidad de las autoridades competentes, y cuanto más detectamos el deterioro de algunas actividades industriales y vemos acercarse su final, más nos preocupa la ruina social y ambiental que puedan dejar tras de sí. Por ello también nos parecen preocupantes las ridículas actitudes recientes de algunos políticos preocupándose de la “mala imagen” transmitida en un programa de televisión. En vez de preocuparse por el deterioro de la imagen más le valdría preocuparse por el deterioro ambiental, social y de salud en que han sumido a Huelva algunas actividades industriales impuestas en su día por la dictadura franquista.




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