Creen que el pueblo es suyo

Si no teníamos bastante con la destrucción de casas antiguas, agresiones al arbolado, ruido, y demás molestias, la usurpación de vías públicas por parte de los constructores constituye un nefando paso en la loca carrera por el ladrillo iniciada tiempo atrás en Tomelloso. Una nueva modalidad de salteadores de caminos (con traje, corbata y 4x4) campan por sus fueros con el beneplácito y buen rollito del Ayuntamiento.

Desde hace tres meses el “Camino la Garza” y el tramo final de la calle Lugo, muy cerca de un centro de educación especial, permanecen cortados por un vallado que interrumpe la libre circulación de personas y vehículos. Aunque ambos cierres disponen de puerta para entrar o salir, durante días estuvieron cerrados, situación corregida, pero que sigue manteniendo la ocupación de estos caminos públicos.

Decir que la zona adyacente va a ser urbanizada (explanada frente a los institutos, Camino de Santa María) pero no adivinamos el sentido del vallado de esos caminos, no solamente por su presunta ilegalidad sino también atendiéndonos a un plano funcional u operativo del proceso urbanizador. Eso a no ser que este “corte provisional” no sea más que el preámbulo de una asimilación a posteriori de terrenos por parte de constructores e inmobiliarias.

Mientras tanto, el gobierno local mira hacia otro lado. En lugar de observar y hacer cumplir la ley, concede credenciales del tipo haced lo que os dé la gana. En lugar de velar por el interés general simpatiza con la fiebre de ladrillo de unos pocos, ignorando toda una pléyade de imperativos legales, ambientales, sociales y económicos.

Ecologistas en Acción pide el inmediato levantamiento de las vallas, el respeto del derecho de paso al tratarse de caminos públicos y calles, avalado por la vigente declaración urbanística, y la incoación de la pertinente sanción administrativa al autor o coautores por presunto delito contra el patrimonio público.




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