Valoración de Planes de Ordenación del Territorio en Andalucía

Mañana, martes 9 de mayo, la Comisión de Ordenación del Territorio y Urbanismo de Andalucía aborda tres importantes planes: el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) y los Planes de Ordenación del Territorio (POT) de la Costa del Sol y de la Axarquía. Estos planes deben configurar el modelo territorial de Andalucía y los más específicos de estas dos importantes comarcas de la provincia de Málaga.

Ecologistas en Acción ha presentado numerosas alegaciones a estos planes, por entender que deben suponer un cambio drástico de la actual política urbanística, dominada por una especulación galopante que está provocando gravísimos impactos ambientales, sociales y económicos, hipotecando el futuro de Andalucía.

El POTA asegura que persigue un modelo territorial equilibrado y sostenible, preservando los recursos naturales, y que pretende potenciar los núcleos urbanos tradicionales, en contra de la proliferación de urbanizaciones desgajadas de pueblos y ciudades. Buenas intenciones que no se plasma en una normativa que consiga estos objetivos. En la práctica, la laxitud de sus “recomendaciones” permitirá que los Ayuntamientos sigan con su política de reclasificaciones abusivas y salvajes, bajo la presión de empresas constructoras e inmobiliarias.

El POTA reconoce que el actual modelo urbanístico y territorial de Andalucía es insostenible, pero no incluye normas que permita iniciar el giro de 180º que necesitamos. La única forma de intentar controlar esta especulación desaforada es estableciendo unos límites razonables para los desarrollos del mal llamado “turismo residencial”, como puede ser que el número de segundas residencias no supere el 50% de las primeras residencias, que no permitan modificaciones de los PGOUs para recalificar suelos residenciales, o que la política urbanística tiene que tener como primer objetivo el dotar a toda la población de viviendas dignas, con las necesarias promociones de viviendas protegidas.

Ecologistas en Acción también ha propuesto que el POTA incluya la moratoria de nuevos campos de golf, la ampliación de la servidumbre de Protección del Dominio Público Marítimo Terrestre a los 500 metros, tal y como permite la Ley de Costas, y un sistema de movilidad sostenible que fomente el transporte público, con preferencia al ferrocarril, recuperando la dimensión humana de las ciudades. Así mismo, el POTA debe apostar por las energías renovables y autóctonas y por la gestión sostenible del agua.

Ecologistas en Acción rechazará de plano el POT de la Costa de Sol que no sólo no toma las medidas drásticas que requiere una situación de excepción ocasionada por la salvaje especulación urbanística y los despropósitos de los Ayuntamientos de la zona, sino que sigue permitiendo grandes recalificaciones de suelo para usos residenciales, más infraestructuras pagadas con dinero público para servicio de estos nuevos desarrollos urbanísticos, y un modelo territorial que ha demostrado su insostenibilidad, basado en la depredación de unos recursos cada vez más escasos, como son el suelo, el agua o el paisaje. El POT pretende consolidar una megápolis en un espacio físico inviable (agua, territorio, saturación del paisaje y de la costa, falta de espacios abiertos). Las previsiones de crecimiento son inadmisibles: 2 millones de personas para el 2015. En la Costa del Sol se va a consagrar el principio de “Todo por el turismo” para al final quedarnos sin Turismo, sin territorio y sin agua.

Distinta valoración nos merece el POT de la Axarquía, elaborado con una amplia participación pública y que ha introducido normas que vislumbran un cambio en la actual perspectiva de crecimiento incontrolado de las urbanizaciones y de destrucción del rico patrimonio natural, monumental y paisajístico de esta comarca. Ecologistas en Acción, no obstante, propondrá nuevas normas para impedir la proliferación de urbanizaciones en el medio rural (llamadas eufemísticamente “Viviendas dispersas en el medio rural”), restringir aún más las construcciones en zonas de pendiente, que no se construyan más puerto deportivos, medias para esponjar el litoral...

La Junta de Andalucía tiene mañana una ocasión de oro para demostrar que apuesta porque en la ordenación del territorio primen los intereses generales de los ciudadanos y no los de una pequeña minoría de especuladores urbanísticos que está imponiendo el planeamiento en la mayoría de los municipios andaluces en función de sus intereses particulares.




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