La Junta de Comunidades no hace todo lo posible evitar extinción lince

No se está trabajando lo suficiente para sacar del callejón sin salida a este felino, cuya población en España no supera los 200 individuos, de los cuales quizás alguno todavía sobrevive en Castilla-La Mancha.
A pesar de algunos datos positivos obtenidos en los últimos dos años sobre la presencia de lince en Castilla-La Mancha a partir del análisis de ADN en excrementos, la Administración regional está poniendo sobre la mesa escasas actuaciones a favor de su conservación, lo que no permite asegurar que estos escasos individuos puedan continuar vivos.

Tras la aprobación en el 2003 del Plan de Recuperación de la especie, poco se ha avanzado y el balance de su aplicación y la gestión del mismo, en su conjunto, ha sido negativo, hasta tal punto que muy poco se ha hecho para cumplir el plan en sus aspectos básicos, incluso después de confirmarse que todavía queda algún lince en la región.

El plan se fundamenta en tres aspectos que no se cumplen mínimamente, como son el seguimiento de la especie y de sus problemas de conservación in situ mediante la creación de equipos de campo, la gestión racional de la caza que permita reducir su mortalidad directa y el incremento de su presa principal, el conejo; así como la conservación y mejora de su hábitat en sentido amplio.

La falta de medios y personal humano para realizar el seguimiento en el campo de la especie, así como el poco esfuerzo que hace la Administración regional para ganarse a favor del lince a colectivos como propietarios de fincas, cazadores, ayuntamientos y a las gentes del campo en general.

Por otro lado, en la región no se realiza una gestión cinegética que pueda calificarse como sostenible en áreas críticas, autorizándose vallados cinegéticos, esquilmándose las poblaciones de conejo y utilizando métodos no selectivos ilegales que comprometen la viabilidad de posibles reintroducciones futuras a partir de la cría en cautividad.

Estos incumplimientos son simplemente el reflejo de la falta de interés de los responsables políticos regionales hacia la conservación de la especie, más allá de la retórica triunfalista y de la imagen conservacionista que pretenden transmitir a la opinión pública.

Por este motivo, reclamamos de la Administración regional un cambio urgente de las prioridades y que el Plan de Recuperación se aplique de manera eficaz.

El lince ibérico es el felino más amenazado en el mundo. Entre las causas más importantes que han llevado a este drástico declive, está la disminución o incluso desaparición del conejo, su principal alimento.

Otra de las causas de la regresión de su población se encuentra en la degradación o pérdida de su hábitat, debido a la proliferación de infraestructuras viarias como carreteras o líneas de alta velocidad, que fragmentan su hábitat e incrementan el riesgo de atropello, o la intensificación de la actividad cinegética con el incremento de vallados y cotos de caza mayor en detrimento de los de caza menor en zonas linceras.




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