Satisfacción por el golpe de la justicia a la especulación urbanística

Nuestra organización ecologista hace tiempo que viene denunciando lo perjudicial que desde el punto de vista del medio ambiente viene siendo la actividad constructora en la ciudad, con un Plan General de Ordenación Urbana, que concibe al sector de la construcción como el motor económico de la ciudad, y por tanto hay que apoyar desde las Administración local con una planificación y expectativa urbanística sobredimensionada y hecha a la medida de los intereses de las constructoras que operan en nuestro territorio. Arenal 2000 y de su propietario Rafael Gómez Sánchez es sin duda la empresa constructora con mayor presencia en la ciudad. En determinados casos, la actividad de dicha constructora ha venido rodeada de polémica o de presuntas irregularidades en lugares como La Carrera del Caballo, las naves de Colecor, la ciudad deportiva o, por ser más reciente, los Baños de Popea.

En el caso de la Carrera del Caballo -Sierra de Córdoba-, la recalificación urbanística se tramita por vía de urgencia en los últimos días de la tramitación del actualmente vigente PGOU. La posterior construcción ha supuesto la destrucción de uno de los patrimonios naturales más importantes de los alrededores de Córdoba. En su ejecución se arrancaron centenares de encinas de enorme y extraordinario porte y manchas de matorral mediterráneo en excelente estado de conservación, además de provocar desafectación, y posterior ocupación, de un tramo de vía pecuaria.

Más recientemente, el Ayuntamiento de Córdoba ha dado vía libre para la ejecución del plan parcial TR-2 que provocará un fuerte impacto ambiental en la zona conocida como los Baños de Popea (Arroyo Del Molino). A pesar de cumplir todos los requisitos para su declaración como Monumento Natural, la Junta de Andalucía se ha negado sistemáticamente a hacerlo para que no hubiera obstáculos para la futura urbanización de la zona, o tal vez, para evitar tener que lidiar con un espacio natural protegido sometido a una tensión permanente con intereses claramente contrapuestos a la conservación. Asimismo, el Ayuntamiento de Córdoba apenas ha expresado una tibia oposición al proyecto urbanizador a pesar de la importante oposición de la ciudadanía a semejante despropósito.

Por último, Ecologistas en Acción, que distinguió a Rafael Gómez Sánchez con el premio Atila 2006, al mayor destructor de nuestra naturaleza, ha venido denunciado la proximidad de este constructor con importantes políticos cordobeses: apoyo electoral explícito al PSOE en las pasadas elecciones municipales, presencia de Rosa Aguilar en la entrega de una distinción honorífica al constructor en Benalmadena, etc.

Por todo ello, desde Ecologistas en Acción solicitamos a la Justicia que depure todas las responsabilidades penales y administrativas y a la ciudadanía de Córdoba para que con su movilización no permita la destrucción de los Baños de Popea, siguiente hito en el afán devorador de Arenal 2000.




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