La Junta abre la veda para la depredación del territorio

CON LA APROBACIÓN DE LOS PGOUs DE TREBUJENA Y PRADO DEL REY LA JUNTA ABRE LA VEDA PARA LA DEPREDACIÓN DEL TERRITORIO EN TODA LA PROVINCIA DE CÁDIZ.

La Delegación de la Consejería de Obras Públicas, al igual que la de Medio Ambiente deja en la estacada el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) plegándose a los grandes promotores urbanísticos con la aprobación definitiva de los Planes Generales (PGOU) de Prado del Rey y Trebujena, que apuestan por desarrollos urbanísticos totalmente insostenibles en torno a campos de golf.

El Observatorio de la Sostenibilidad de España en su último informe alerta sobre el grave proceso de urbanización que asola nuestro país y que esta suponiendo cambios irreversibles en el territorio, acrecentando el consumo incesante de energía, agua, materiales de construcción y generación de residuos, y planteando un escenario futuro de gran incertidumbre ambiental, económica y social.

Pese a estos signos inequívocos de insostenibilidad, de ineficiencia ambiental y social, el proceso urbanizador en nuestra provincia sigue adelante, y la Junta ha dado vía libre a dos nuevos PGOUs en Cádiz basado en grandes desarrollos urbanísticos en torno al golf. En Trebujena se trata de una gran urbanización frente al Parque Nacional de Doñana, cuya extensión será superior a la del propio pueblo de Trebujena, y que estará totalmente alejada de este. El complejo urbanístico incluye 700 chalet en parcelas de 1.000 m2 cada una, reproduciendo la típica ciudad anglosajona de baja densidad, en contraposición al modelo de ciudad mediterránea compacta y diversa. Además este proyecto no tiene garantizado el uso del agua depurada (Trebujena no tiene depuradora) y creemos que hará uso fraudulento de una concesión agrícola.

En Prado del Rey se pretende construir una macrourbanización segregada del núcleo central que supondrá la transformación de un espacio de gran valor paisajístico y ambiental en las puertas de los parques naturales de la Sierra de Grazalema y Los Alcornocales. Este Golf-Resort además tampoco puede garantizar un uso sostenible del agua (Prado del Rey tampoco tiene depuradora), y la Consejería de Medio Ambiente ha dado el visto bueno para que use agua de un manantial del Parque Natural Sierra de Grazalema.

Estos ejemplos de campos de golf y complejos urbanísticos son claramente insostenibles, desvirtúan el actual sistema de ciudades y modelo de crecimiento urbanístico de la ciudad mediterránea, creando guetos o barrios-ciudades de lujos, transformando las "agrovillas" en "villas-golf". El POTA, recientemente aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, propugna un modelo totalmente contrapuesto al de estos dos municipios, lo que evidencia el nulo compromiso de la Junta de Andalucía por frenar la galopante especulación urbanística, por preservar el territorio, por garantizar el desarrollo sostenible, y por hacer cumplir sus propias normas legales.

El POTA estipula que:

- El planeamiento tendrá entre sus objetivos la consecución de un modelo de ciudad compacta evitando procesos de expansión indiscriminada y de consumo innecesario de recursos naturales y de suelo, y que evita la segregación social del espacio urbano.

- La prioridad a los nuevos desarrollos urbanos ha de darse a aquellos que se basan en el crecimiento hacia el interior de los núcleos, es decir, la reordenación de zonas de los cascos urbanos consolidados, así como en desarrollos que completen la imagen unitaria de la ciudad. Ello supone establecer como objetivo el de romper la tendencia a nuevos crecimientos exógenos a los núcleos urbanos consolidados, reduciendo el progresivo consumo de espacios naturales o rurales.

- La dimensión del crecimiento propuesto se realizará en función de parámetros objetivos (demográficos, parque de viviendas, ocupación de nuevos suelos...), debiendo justificarse adecuadamente una alteración sustancial de los mismos; así como la disponibilidad y suficiencia de los recursos hídricos.

- Las instalaciones turísticas singulares destinadas al ocio, deporte y espacios libres (campos de golf, parques temáticos...) deben considerarse desde su propio valor añadido, y con total independencia de las promociones inmobiliarias asociadas.

¿Cómo se justifica la construcción de un campo de golf y 700 chalets en medio de la marisma, a varios kilómetros de Trebujena? ¿Cómo las 800 viviendas y otro campo de golf en las afueras de Prado del Rey? ¿Cómo se justifica la recalificación de dos millones de metros cuadrados -que triplica el pueblo actual- y la construcción de 2.000 nuevas viviendas en Prado del Rey?

Ante esta situación nos preguntamos en que queda la reciente aprobación del POTA que teóricamente viene a reforzar el actual modelo de ciudad mediterránea y andaluza con la prohibición de incluir desarrollos inmobiliarios en los proyectos de campos de golf. Igualmente nos preguntamos que pasará con la avalancha de miles de viviendas y decenas de campos de golf que están previstos en los nuevos PGOUs de la mayor parte de los municipios de la provincia. ¿Que nos puede deparar en un futuro próximo ante la pasividad y consentimiento de la administración y la languidez política frente al creciente proceso de depredación del territorio? ¿No sirve de ejemplo ver los graves problemas que el urbanismo desmesurado está causando en la provincia de Málaga para poner freno y mesura en Cádiz?

En el acuerdo de la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio sólo un aspecto positivo, aunque matizado: no se ha aprobado la propuesta del Ayuntamiento de Prado del Rey de recalificar como urbano 488.465 m2 de terrenos pertenecientes al Parque Natural Los Alcornocales para construir 200 chalets, un hotel y un geriátrico privado. Si se admite que se proponga como urbanizable, pero disminuyendo la edificabilidad y el número de viviendas. Lo inadmisible es que esta recalificación contaba con el visto bueno de la Consejería de medio Ambiente.

Queda claro una vez más que el discurso de la Junta de Andalucía sobre el desarrollo sostenible es una auténtica patraña. Por más documentos, planes e iniciativas (Plan de Ordenación del Territorio, Estrategia Andaluza por el Desarrollo Sostenible, Bases para la Agenda 21 de Andalucía...) que la administración pone en marcha, la realidad es clara y meridiana: hay una apuesta decidida por el desarrollo de un modelo insostenible de ocupación del territorio en torno a los campos de golf. Hasta la fecha la administración autonómica no ha echado para atrás ni un solo proyecto de complejo urbanístico con campo de golf, por más que este modelo de crecimiento demuestra su ineficiencia medioambiental, social y económica.

Por último, denunciamos la falacia de los partidos -en este caso PSOE e IU-, que denuncian la perversa política urbanística en la Costa del Sol, y apoyan el mismo modelo en los municipios en los que gobiernan. Al ladrillo y al dinero ningún partido le hace ascos.




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