Prospección faunística de cuevas en la Subbética cordobesa

Nicteríbido
Mosca áptera que se alimenta de sangre de murciélagos

La Subbética es tierra de cuevas. La gran extensión de afloramientos calizos fuertemente karstificados justifica que, según la última actualización del catálogo elaborado por el grupo espeleológico G-40, existan en la comarca más de 700 cavidades, incluyendo las de más largo recorrido de la provincia.

Este grupo ha emprendido, tras la presentación de un proyecto a las autoridades ambientales y su posterior aprobación, y con la participación de algunos colaboradores de ANASS, la recogida sistemática y/o la fotografía de ejemplares de la fauna cavernícola, procurando provocar el menor daño posible en estos ecosistemas delicados. Tras preparar las muestras para su conservación y realizar una clasificación previa, serán enviadas a especialistas para un estudio detallado.

Hemos empezado hace poco y los resultados son aún muy preliminares, pero ya podemos extraer algunas conclusiones. La diversidad faunística, en relación al número de cuevas visitadas, nos parece alta. Hemos explorado una docena de cuevas y hemos recogido unas 120 muestras, entre biológicas y fotográficas, pertenecientes quizá a unas 70-80 especies. Con el aumento de muestreos disminuirá de modo logarítmico la proporción de especies nuevas que encontremos, pero aún así confiamos en aumentar su número significativamente, sobre todo porque aún hemos muestreado muy poco a profundidades respetables y en ambientes húmedos.

La mayoría de los animales que encontramos son insectos y arácnidos. Abundan en especial las moscas y mosquitos, los escarabajos, las arañas y los opiliones (unos arácnidos de patas muy largas). También hemos encontrado ejemplares de grupos con fuerte afinidad por las cuevas, como pseudoescorpiones, ciempiés y milpiés, colémbolos (una especie de “pulguillas” saltarinas), cochinillas de la humedad, etc. Muchos de los animales detectados son visitantes temporales de las cuevas, aunque un porcentaje importante está formado por especies que viven permanentemente en ellas. Incluso hemos encontrado animales que muestran un alto grado de adaptación a la vida cavernícola, al presentar despigmentación, ausencia o reducción de ojos y largos apéndices y pelos sensoriales.

Un dato preocupante es que hemos observado muy pocas cuevas con murciélagos, aunque conocemos algunas con colonias nutridas. Ello viene a reafirmar el estatus de “amenazadas” que presentan muchas de sus especies. La reducción del número de estos animales puede tener consecuencias desastrosas para la vida en las cuevas, ya que realizan el mayor aporte de materia orgánica y llevan asociada una cohorte de pequeñas criaturas (parásitos, devoradores de sus excrementos o sus cadáveres, etc.) que contribuyen de forma muy importante a la biodiversidad cavernícola.

Hemos descubierto que hay algunos animales que aparecen “hasta la saciedad” en la mayoría de las cuevas, pero también que no hay dos cuevas con una composición faunística idéntica. Cada cueva, incluso las que superan por poco el rango de agujero, es un ecosistema en miniatura, con características singulares. El valor de las cuevas como focos de biodiversidad, debido a su aislamiento, es muy elevado, y suelen presentar un alto porcentaje de especies endémicas.

Esta riqueza está amenazada. Las cuevas son ecosistemas muy frágiles. Sus características ambientales (temperatura, humedad, concentración de CO2, etc.) varían en un rango de valores muy estrecho. Los animales se han adaptado a estas condiciones durante miles o millones de años y un cambio brusco en ellas conduciría muy probablemente a su extinción. Además, la cantidad de alimento disponible es muy pequeña (en consecuencia, las poblaciones tienen muy pocos individuos), por lo que un leve descenso en su aporte podría tener consecuencias muy graves.

Las cuevas ejercen una fuerte y milenaria atracción sobre el hombre. Son visitadas por muchas personas, con intereses y sensibilidades ambientales diferentes, y son utilizadas de muchas maneras. Pretendemos con nuestro trabajo dar a conocer la exuberancia, espectacularidad (aunque sólo sea a pequeña escala) y sutileza de la vida que pulula bajo nuestros pies, con la esperanza de que el conocimiento estimulará el respeto y la protección de unos entornos tan vulnerables.

Nota: para más información puedes consultar Bioespeleo




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