Martín Miguel sancionado con 12.000 euros por riego ilegal

Hace ahora un año, Ecologistas en Acción, presentó una denuncia ante la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, hoy Agencia Andaluza del Agua, al descubrir varios pozos ilegales en las proximidades de las lagunas de Bonanza, de donde extraían agua para el riego del campo de golf de Martín Miguel. Dichas extracciones además de ser ilegal, contravenían lo dispuesto en la Declaración de Impacto Ambiental de dicho campo de golf, ya que en ella se condicionaba su aprobación a que se utilizara aguas recicladas de la urbanización. Algo que siempre puso en cuestión Ecologistas en Acción por inviable, como los hechos demuestran.

A instancia de aquella denuncia, la Agencia Andaluza del Agua, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, realizó varias inspecciones al lugar a cargo de agentes de medio ambiente y abrió un expediente sancionador contra la empresa TENFA, S.L., responsable del campo de golf y la urbanización, donde se le imputaba infracciones contra la Ley de Aguas y su Reglamento de Dominio Público Hidráulico, por extracciones ilegales de un acuífero protegido. Ahora se nos comunica que como consecuencia de esas infracciones, la Dirección General de la Cuenca Atlántica Andaluza ha impuesto a la empresa mencionada una sanción de 8.280 euros y una indemnización por los daños causados al dominio público hidráulico de 4.140 euros; además de la obligación de inutilizar los pozos en 15 días.

Queda así puesto de manifiesto, una vez más, la insostenibilidad ecológica de este campo de golf y la imposibilidad de cumplir las condiciones con las que la propia administración le dio su aprobación (el que se regara solamente con aguas recicladas o embalsadas de las lluvias). Un datos más, a tener en cuenta con respecto al fraude que ha supuesto el denominado en su día Proyecto de Hohenlohe, vendido como el verdadero motor del desarrollo económico de Sanlúcar y creador de miles de puestos de trabajo. ¿Dónde están esas promesas?

Desde Ecologistas en Acción consideramos, que los hechos avalan cada día las razones por las que nos oponemos a tales fraudes urbanísticos, desde consumos desmesurados de agua que luego no saben de donde obtener, o simplemente, como en este caso, se le quita a los agricultores; a ocupaciones de suelos con los que se especulan y se crean nuevos núcleos de segundas residencias, que ni por asomo dan los empleos que se prometían.

Los redactores del nuevo PGOU de Sanlúcar debían de tomar buena nota y no aceptar, sin más, nuevas recalificaciones en nuestro Término, para más campos de golf, que no dispondrán de los recursos hídricos suficiente para su mantenimiento. Al igual que el Ayuntamiento de Trebujena con sus pretensiones de ubicar un campo de golf en las marismas al que al final le ocurrirá lo mismo que al de Martín Miguel no pudiéndole asegurar su riego de forma legal.




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