Seminario sobre el estudio y conservación del águila perdicera

Según la UICN las poblaciones de Águila-Azor Perdicera se encuentran globalmente en peligro y están necesitadas de medidas urgentes de protección y recuperación.

Por ello, y dada la importancia que la especie tiene en España, se celebra este seminario que tiene como objetivo ser un punto de encuentro de aquellos que vienen trabajando en el estudio y conservación del Águila-Azor Perdicera, dando la oportunidad de realizar un repaso a la situación de la misma, de conocer los últimos resultados de investigaciones científicas y, lo que es más importante, debatir y potenciar los contenidos y la elaboración de los planes de recuperación y conservación. A este respecto tendremos la oportunidad de conocer de primera mano el contenido de nuevos planes de recuperación, entre ellos el de Castilla-La Mancha que se presentará en esta ocasión.

El seminario que tendrá lugar los días 17 y 18 de noviembre se realiza en Toledo puesto que esta provincia es una de las zonas claves para la especie, tanto por la población reproductora que presenta como por, sobre todo, ser una de las principales zonas de dispersión conocidas.

El seminario está siendo organizado por Ecologistas en Acción de Toledo con el apoyo y la participación de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, de la revista Quercus y de la Obra Social y Cultural de Caja Castilla-La Mancha.

El seminario contará con 3 mesas de trabajo y permitirá que los asistentes puedan presentar en breves intervenciones de 10 minutos trabajos o actuaciones relacionados con la temática del seminario.

Para información e inscripciones hay que ponerse en contacto por correo electrónico o bien en la página
de información del seminario.

Información adicional sobre el águila perdicera:
El Águila-Azor Perdicera (Hieraaetus fasciatus) es una especie declarada “vulnerable“ en España y “en peligro de extinción” en algunas comunidades como Madrid o Castilla-La Mancha, por lo que debe ser objeto de especiales medidas de seguimiento y de recuperación de sus poblaciones a escala regional y provincial. Ello se debe a la escasez de las poblaciones reproductoras, cifradas en 650-713 parejas en toda España y 88-98 parejas en Castilla-La Mancha, y al marcado declive que vienen sufriendo en las últimas décadas.

Aún así, la población española tiene gran importancia ya que supone el 75% de la europea, para una especie de ámbito indo-africano que según los criterios de la Unión Internacional Para la Conservación de la Naturaleza se encuentra globalmente En Peligro.

Toledo es una provincia estratégica de cara a la conservación y recuperación del Águila Perdicera ya que, debido a la riqueza en especies presa como el conejo, atrae y concentra a buena parte de la población española de individuos en dispersión. Además, presenta una población reproductora que, aunque no es muy abundante (10-12 parejas), sí se mantiene estable y suele presentar altas tasas de productividad.

El Águila Perdicera es una especie cercana al hombre. No suele habitar zonas por encima de los 1.000 m.s.n.m. y utiliza para criar cantiles y, en menor proporción árboles y tendidos eléctricos, cerca de buenos cazaderos. En Toledo estas áreas se encuentran cerca de los valles del Tajo y del Tiétar, donde la actividad humana, fundamentalmente cinegética, agraria y turística es más importante, sin olvidar que también ahí están las principales localidades de la provincia.

Esta cercanía al hombre, al que en circunstancias normales la especie se adapta bastante bien, se torna en un serio problema en el caso de la provincia de Toledo. Así, la concentración de Águilas Perdiceras existente en la provincia da lugar a que las afecciones cobren especial relevancia trascendiendo a escala global. En Toledo problemas como la electrocución con los tendidos eléctricos, la caza ilegal y las molestias en las zonas de nidificación se cobran más bajas que en ningún otro lugar de España. Por ejemplo, en los últimos diez se han constatado más de 80 muertes por electrocución y más de 20 bajas de adultos o pollos en las parejas nidificantes. Asimismo se ha verificado la pérdida de al menos dos territorios de nidificación (20% de los existentes).




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