A tiros por el Canal del Guadiana

Año tras año viene siendo habitual la presencia esporádica de grupos de cazadores que en el periodo hábil en el que nos encontramos practican la caza de liebre y de perdiz en la Zona Regable del Guadiana (Canal Secundario II) que distribuye las aguas del embalse de Peñarroya a las explotaciones agrarias de Argamasilla de Alba y de Tomelloso.

El tramo de evacuación para riego corre en paralelo a un camino asfaltado durante varios kilómetros que es transitado por ciclistas, turismos y ganado, provocando estos incontrolados situaciones de verdadero peligro para la integridad física de las personas, los bienes y las propiedades que allí se encuentran.

Entendemos que, además de la irresponsabilidad y falta de escrúpulos que muestran estos individuos, se pueda estar infringiendo la Ley de Caza de Castilla-La Mancha recientemente aprobada y los distintos reglamentos sobre armas y de su tenencia que existen.

Ecologistas en Acción ha puesto en conocimiento de las autoridades este impresentable teatro de operaciones cinegético para que se tomen las medidas oportunas.

Estos hechos son sólo un botón de muestra del panorama de la caza en la región, donde las sociedades de cazadores, los gestores cinegéticos y la lucrativa industria que vive de esta actividad gozan de leyes cada vez más laxas y beneficiosas para sus intereses corporativos y donde la caza es vendida por la Junta de Comunidades como motor de desarrollo cuando casi de forma continua nos llegan episodios de persecución de depredadores, de apropiación y empobrecimiento del hábitat natural por cercados y vallados ilegales que usurpan el dominio público, de caciquismo y de conflictos con agricultores, ganaderos y promotores de turismo rural o de la escasa repercusión económica de la caza en el conjunto de la población, caracterizada por la estacionalidad y la precariedad laboral de quienes intentan completar unos exiguos ingresos a su ocupación principal.




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