Caliao, cambio climático y la nueva cultura del agua

Durante los últimos meses se ha intensificado la campaña propagandística llevada a cabo por la Federación Socialista Asturiana y algunos otros responsables de la gestión del agua en Asturias, con el claro propósito de convencer a la población de la imperiosa necesidad de construir la presa de Caliao. A los argumentos de corte alarmista que venían exponiendo habitualmente, añaden ahora otros de carácter ambiental y económico con la finalidad de presentarse como defensores de una nueva gestión basada en la Directiva Marco del Agua y en la Nueva Cultura del Agua.

Sin embargo, los atemorizantes motivos se tiñen ahora de un tono escéptico que pretenden hacerlos más creíbles y así se preguntan : “de asistir a estiajes mas severos en el futuro, tal como los modelos climáticos predicen ¿podríamos garantizar el suministro de agua potable a la población, aún cuando pongamos en marcha políticas basadas en la Nueva Cultura del Agua?.

Por ello, es necesario recordarles que todos los países y municipios que han desarrollado programas serios de gestión de la demanda han obtenido excelentes resultados; decimos serios porque no basta con hacer una recomendación a los municipios asturianos animándoles a reducir el consumo, como se hizo desde CADASA este último verano, olvidándose después de enviarla hasta pasados seis meses.
Véase como ejemplo el caso de Frankfurt [1], con una población cercana al millón de habitantes y sin crecimiento demográfico, con una pluviometría alta y sin gasto de agua en el regadío (es decir, características similares a las de Asturias), desde el año 1991 hasta el 1998 consiguieron disminuir los consumos totales un 26 %, siendo en el sector doméstico del 18 %; Alemania, en su conjunto, disminuyó los consumos en el mismo periodo, en un 19 % (un 18 % en el sector doméstico).

Pero la Nueva Cultura del Agua no solo propugna la reducción del consumo doméstico y la disminución de las pérdidas en las conducciones sino que se plantea otras muchas medidas, entre ellas:

- Desarrollo de medidas ahorradoras en la industria ya que en Asturias es, después del doméstico, el sector que más consume (a diferencia de otras zonas del país donde la agricultura representa el 80% del consumo).

- Utilización de las aguas residuales depuradas para determinados usos (¿se ha estudiado el uso de las aguas residuales procedentes de las depuradoras de la costa, en Gijón y Avilés, zonas de alta concentración industrial, como alternativa a la construcción de carísimos emisarios submarinos?).

- Planificación del territorio con criterios de sostenibilidad que incluye evitar ese amenazante desarrollo urbano, especialmente en la costa, altamente consumidor de recursos hídricos, precisamente en la época estival cuando el agua más escasea.

Antes de impulsar la construcción de la presa de Caliao o cualquier otra gran infraestructura hidráulica pongamos en marcha políticas de contención de la demanda y demos soluciones concretas a los problemas de abastecimiento que algunas localidades y pueblos asturianos tienen. Muchos de los pequeños núcleos de población se abastecen de manantiales que en periodos de estiaje proporcionan menos agua y eso es así, sencillamente, porque si no llueve los acuíferos no se recargan y los rebosaderos del acuífero (los manantiales) van paulatinamente reduciendo su caudal. La instalación de “pozos de sequía” para la extracción de agua subterránea, de mejor calidad que la embalsada, podría ser en muchos casos, la alternativa durante esos cortos periodos que en Asturias suelen coincidir con los meses de Agosto y Septiembre. El aprovechamiento sostenible de las aguas subterráneas, mediante la extracción de una parte de los recursos renovables, es una opción posible en nuestra región, tanto desde el punto de vista geológico (existen las rocas adecuadas, es decir acuíferos) como técnico.

Debemos recordar, también, que existen en Asturias 17 embalses, de los cuales únicamente tres se destinan al abastecimiento humano, el resto, con capacidad para almacenar más de 470 hm3 de agua, se dedican a la producción de energía y al abastecimiento industrial.
Asimismo, hay que mencionar la captación en el río Narcea, conocida como Canal del Narcea, que puede proporcionar un caudal de unos 2,5 m3/seg cuyo destino es la empresa ACERLOR.

Esta es la realidad sobre la disponibilidad de agua en Asturias, una realidad que contradice el discurso alarmista basado en pregonar los riesgos de desabastecimiento cuando el problema no es la escasez de agua sino los usos inadecuados y la mala gestión del mismo.

Entre los argumentos medioambientales y económicos nos recuerdan el Cambio Climático como el más grave de los problemas medioambientales que la humanidad tiene y señalan, acertadamente, que es el consumo de energía, el factor fundamental que lo impulsa; utilizan, en defensa de la presa de Caliao, el hecho de que el agua vendría por gravedad, sin consumo de energía y a menor coste, algo que no ocurre con los pozos de donde es necesario bombearla.

Esta forma de pensar ha sido la predominante en toda la etapa hidraulista, en la que las inversiones públicas para la construcción de grandes infraestructuras hidráulicas permitían, después, proporcionarla a precios subvencionados tanto para usos domésticos (donde se debe garantizar un mínimo como derecho humano), como industriales, agrícolas o hidroeléctricos. Los defensores de esta opción parten de un embalse ya construido, donde no existe gasto energético ni inversión económica (obvian el gran gasto de energía necesario para la producción de cemento, el consumo energético de la maquinaria durante el periodo de su construcción, etc.); pero son precisamente estas cuestiones, junto con otras, las que la Directiva Marco del Agua exige estudiar antes de realizar cualquier actuación. Y así, en el estudio [2] encargado por ACUNOR sobre los costes ambientales y socioeconómicos de la presa, se calculó que éstos ascenderían a 9,69 millones de euros. Por otra parte, en la mayoría de los estudios coste-beneficio que se han realizado en España hasta el momento, las aguas subterráneas son las que se obtienen a menor coste (las desaladoras de agua de mar son las más costosas).

En cuanto al consumo energético de los bombeos conviene recordar que solamente se producirían durante el periodo de verano, y que la posibilidad de usar energía solar para ello solo depende del impulso que se dé desde la administración, a la producción de esta energía en el futuro.

La actual planificación hidrológica en Asturias (Plan Hidrológico Cuenca Norte II) se gestó durante un periodo (años 90) en el que los criterios medioambientales no eran tenidos en cuenta y donde el objetivo perseguido era ofertar tanta agua como fuera posible. De ahí que, además de Caliao, se incluyeran otras cuatro presas más en la planificación: dos en el alto Aller, una en el Huerna y otra en el Río Negro.

Pero no es la presa de Caliao la única gran amenaza, el gobierno del Principado de Asturias, sin esperar a realizar una nueva planificación sostenible, ya está llevando adelante actuaciones como el trasvase de agua del río Navia a la zona costera occidental asturiana, dimensionado para proporcionar agua a 150.000 personas cuando la población estable apenas supera los 31.000 habitantes. Esta actuación se incluyó con dotación económica al aprobarse el PHN por el gobierno de Aznar, aunque no estaba incluida en el Plan Hidrológico de Cuenca; se trata de una improvisación de última hora que cuenta con la oposición de numerosos colectivos de la zona y solo sirve al propósito de impulsar nuevas urbanizaciones costeras.

La actual crisis medioambiental que sufre el planeta nos lleva a plantearnos una reestructuración profunda en la utilización de los recursos naturales (materia y energía) y la propuesta inmediata e ineludible que defendemos los grupos ecologistas y otros movimientos sociales, pasa por un modelo donde la reducción del consumo sea prioritaria. Es necesario realizar una nueva planificación (como además obliga la Directiva Marco de la U.E) que introduzca en el análisis los elementos ambientales, económicos y sociales, y tenga en cuenta la participación de todos los sectores interesados, dando lugar a un necesario debate para desarrollar políticas medioambientales que cuenten con amplios consensos sociales. Si desde el gobierno se asumen los criterios de la Directiva Marco del Agua, como muchas de sus destacadas representantes proclaman, hágase una moratoria en la construcción de toda gran infraestructura hidráulica, olvídense de ocurrencias como la que ahora sugiere el Consejero de Medioambiente (embalse de Caliao de menor tamaño) y abórdese el debate sobre la planificación hidrológica en nuestra región, tratando de imprimir en ella la racionalidad que emana de la Nueva Cultura del Agua.




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