Burgos No Se Vende

Es una iniciativa ciudadana puesta en marcha por un grupo de personas que vivimos en Burgos. Al igual que muchos burgaleses y burgalesas, creemos que la especulación y los serios indicios de corrupción urbanística en Burgos y su entorno están alcanzando cotas alarmantes. Por esa razón decidimos estudiar más a fondo una serie de actuaciones y planes urbanísticos

Sabemos que son muchas las personas y colectivos que también están trabajando en este campo o sienten preocupación por aspectos relacionados con vivienda, especulación... en definitiva inquietud por el desarrollo constructivo de la ciudad que planean los poderes políticos y económicos.

Nos dirigimos a estas personas y la población de Burgos en general, con la idea de generar un movimiento ciudadano contra la corrupción urbanística y la especulación, o lo que es lo mismo en defensa de un territorio qué es patrimonio de todos los que habitamos en esta ciudad.

¿Qué tipo de organización es y quién forma parte?

Es una asamblea ciudadana. Es decir está formada por todas aquellas personas que quieran formar parte de ella. Pretende ser un espacio abierto para la reflexión y sobre todo para actuar. Se trata de que las personas que lo formen puedan aportar sus conocimientos y sabiduría. Trabajar desarrollando el tipo de labores que mejor sepa hacer y las que el tiempo y las ganas le permitan.

Forman parte de “Burgos no Se Vende”, todas aquellas personas que han querido involucrarse. Hay gente que proviene de movimientos sociales, vecinales, ecologistas y personas que sin pertenecer a ningún colectivo o grupo encuentran en este tipo de propuesta una formula de participación en la lucha contra la especulación y la destrucción del territorio.

En los últimos tiempos han aparecido en diferentes puntos de Burgos multitud de luchas qué tratan de combatir este modelo de desarrollo urbanístico. Cada caso tiene sus particularidades pero también una serie de aspectos en común: Falta de información, actuaciones con intereses alejados de los ciudadanos, daños al medioambiente, indicios de corrupción. En definitiva operaciones facilitadas por los poderes públicos y que benefician a los dueños del ladrillo y el suelo.

Muchas de estas reivindicaciones han sido silenciadas o manipuladas por instituciones y medios de comunicación de sobra conocidos. Por esta razón es importante qué todos nos incorporemos a una visión global de la ciudad y sus conflictos. Conocerlos y apoyarnos mutuamente. Esto no debe suponer la anulación de colectivos vecinales y sociales existentes en la actualidad. Al contrario, son las personas directamente afectadas las que nos deben informar y proponer las formulas de intervención más eficaces.

Ante la cercanía de las elecciones municipales, es inevitable que surjan voces que nos acusen de estar manipulados por intereses políticos o que directamente nos incluyan dentro de la estrategia de determinados partidos. Nada más lejos de la realidad. Las personas que integramos esta iniciativa entendemos que independientemente de los resultados electorales, los problemas que abordamos han persistido a lo largo del tiempo y seguirán ahí después de las elecciones. Por lo tanto no se trata de hacer política partidista, sino intervenir en las cuestiones qué de forma cotidiana nos afectan como habitantes de esta tierra.

No podemos restar responsabilidad a los políticos que nos “gobiernan”, pero detrás de cada pelotazo urbanístico o caso de corrupción, existen tramas que incluyen a constructores, especuladores del suelo, medios de comunicación... y por supuesto, funcionarios, alcaldes, concejales y un sinfín de cargos institucionales. Son estas redes mafiosas, las que realmente nos gobiernan, y persisten más allá de los periodos electorales.

¿Qué objetivos se persiguen?

La anterior razón nos lleva a pensar que iniciativas como la de “Burgos no Se Vende” deben sostenerse a lo largo del tiempo con varios objetivos:

  • Investigar los diferentes planeamientos y actuaciones urbanísticas
    - Informar de aspectos ocultos o silenciados por los promotores de estos planes.
  • Controlar a los poderes públicos que promueven operaciones cuyos intereses responden al beneficio del constructor-especulador.
  • Denunciar todos aquellos atropellos que sufrimos como ciudadanos: vivienda, especulación, destrucción del medioambiente, movilidad, corrupción...
  • Actuar para tratar de parar operaciones urbanísticas como las que se describen en la campaña informativa.

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