Lagunas de Baena (Córdoba)

Humedales sin protección.

Ecologistas en Acción de Baena. Revista El Ecologista nº 59.

Al sureste de la provincia de Córdoba se encuentra el municipio de Baena. En sus 369,3 km2 de término municipal, alberga ecosistemas que van desde las últimas estribaciones de la sierra Subbética cordobesa entrando por el sur, hasta la amplia y árida campiña cruzada de este a oeste por el río Guadajoz, un afluente del Guadalquivir por la izquierda.

En esta esquina de la provincia hay una serie de pequeñas lagunas que comparten el origen endorreico del río Guadajoz. Son las lagunas de la Quinta, Rincón del Muerto, Casasola, Cortijo Viejo, Cambroncillo y Ermita de Butaguillos. Aparecen diseminadas y como últimos testigos de lo que antaño fue una zona mucho más rica y abundante en humedades, hoy reducidos en su extensión pero con valores ambientales importantes y apreciables que han conseguido sobrevivir a la fiebre desecadora de los años 60 y 70.

Estas lagunas, de régimen temporal, se recargan principalmente por las precipitaciones. Están rodeadas por un paisaje vegetal muy alterado donde predominan las tierras de cultivos de olivar y cereal, habiendo desaparecido casi por completo cualquier retazo de matorral o vegetación natural.

Laguna de la Quinta

Con una extensión de algo más de 6 hectáreas, sus aguas son ligeramente salobres y en los años de máxima crecida alcanza una profundidad aproximada de 100 cm. Posee un cinturón de vegetación, compuesto por tarajes, carrizos y en menor cantidad eneas. Acoge un buen número de aves acuáticas. Entre las más numerosas están: aguilucho lagunero, archibebe común, andarríos chico, chorlitejo chico, avoceta, cigüeñuela, garza real, flamenco común, focha común, calamón común, zampullín chico, azulón, cuchara común y porrón europeo. Pero la más importante es la presencia en los últimos años de la malvasía cabeciblanca, especie emblemática de las lagunas cordobesas, que viene reproduciéndose en los últimos años cuando el agua alcanza un nivel adecuado. Con ello se une a la lista de humedales ibéricos que poco a poco están siendo recolonizados por esta anátida.

El monocultivo del olivar rodea todo el entorno, y en los años de máxima sequía, se ha llegado a plantar olivos dentro de la cubeta lagunar.

A la laguna se accede por la carretera vecinal C.P. 232 desde Baena hacia la cortijada de Fuentidueña, hasta la altura del kilómetro 17,5. A partir de aquí ya se ve la laguna.

Laguna del Rincón del Muerto

Tiene una extensión de 5 ha, y una profundidad de 80 cm. Carece de vegetación perilagunar, sus aguas son muy salobres y debido a esta característica presenta en algunos puntos plantas que toleran distintos niveles de salinidad, como las salicornias.

Rodeada de cultivos de olivar presenta un alto grado de colmatación, pues las labores agrícolas se hacen cerca de la misma orilla lo que hace imposible que la vegetación perilagunar puede desarrollarse.

Es de gran interés para el flamenco común que se concentra en numerosos bandos, además de varias especies de limícolas se reproducen en ella como la cigüeñuela, avoceta, andarríos chico, chorlitejo chico y archibebe común.

El acceso a esta laguna se hace también por la carretera vecinal C.P. 232 en la misma dirección, a la altura del kilómetro 19 se toma a la derecha el pequeño camino público nº 9002 que más adelante se convierte en una senda también de dominio público y que nos lleva directamente hasta la misma laguna.

Laguna de Casasola

Ha quedado reducida a una lámina de agua de no más de 2 ha y una profundidad de 40-50 cm que sólo aparece en los años de lluvias abundantes. Carece de vegetación perilagunar y en largos periodos de sequía está ocupada por olivos. A todas estas agresiones hay que sumar el gasoducto que la atraviesa en dirección este.

Se ha comprobado la reproducción de varias especies de acuáticas como el ánade azulón, focha común, cigüeñuela y chorlitejo chico.

Su acceso es el mismo que para la laguna del Rincón del Muerto pues sólo las separa una distancia de 400 m.

Lagunas del Cortijo Viejo

En su tiempo fueron dos pequeñas lagunas separadas unos 200 m y muy cercanas al río Guadajoz, aunque en una cota superior. Una de ellas, denominada Laguna del Cortijo Tito se puede dar por desaparecida pues está cultivada de olivos de regadío y con un pozo para la captación de agua. La segunda, con una extensión aproximada de 1,5 ha y una profundidad de 50 cm, está rodeada de olivos y bastante colmatada. Tiene también un pozo en el centro junto con cultivos de almendros y olivos, lo que indica que ha sufrido intentos de desecarla. Además, es posible que tenga algún tipo de drenaje artificial.

Presenta manchas de vegetación perilagunar bastante dispersa de carrizos que sirven de descanso en la invernada a especies como la cerceta carretona, garceta común y garza real. En el periodo reproductor nidifican el ánade azulón, focha común, zampullín chico y chorlitejo chico. Además, alberga una significativa población de galápago leproso.

La recuperación de esta laguna sería importante por su cercanía al río Guadajoz y permitiría dar a este lugar un mayor atractivo natural.

El acceso se realiza por la carretera comarcal 284 desde Baena hacia Cañete de las Torres, a la altura del km 8 en el Puente de la Maturra se toma el desvío a la derecha siguiendo el cordel Córdoba-Jaén. Desde aquí hay que recorrer unos 2 km de distancia hasta llegar a su altura.

Laguna de la Ermita de los Butaguillos

Se trata de una pequeña charca de media hectárea y una profundidad de 1,5 m. Se usa normalmente para recoger agua en las labores agrícolas. Está rodeada de olivar y cereal y tiene un cinturón de eucaliptos en sus orillas que impide el crecimiento de la vegetación perilagunar. La polla de agua y el azulón son las únicas acuáticas que se han observado. Su recuperación entendemos que es conveniente y fácil de realizar, empezando por la eliminación de los eucaliptos.

Se llega asimismo por la carretera comarcal 284 desde Baena hacia Cañete de las Torres, en el km 16,800 se desvía un camino a la izquierda en dirección oeste, el cordel de Castro a Porcuna. Una vez recorrido 1 km por este cordel se toma a la derecha un pequeño camino en dirección norte y a unos 500 metros se observan los eucaliptos de la laguna.

Laguna del Cambroncillo

En el pasado debió tener una extensión de más de 8 ha. Hoy día se encuentra desecada y sólo acumula agua con lluvias abundantes, debido a que tiene una salida artificial hacia el arroyo del Vaquillero para que no se inunde de agua. Sólo es usada para el cultivo de girasol, pero en sus inmediaciones se está implantado el olivar de riego, siendo el agua que se usa de origen subterráneo lo que posiblemente dificulte aún más su inundación.

En su extremo este mantiene una importante mancha de carrizos que sirven de refugio a los aguiluchos cenizos para esconder sus nidos.

Se hace el mismo recorrido que para la anterior laguna, es decir, la comarcal 284 de Baena a Cañete de las Torres pero hay que alcanzar el kilómetro 18, justo donde se encuentra la laguna a la izquierda de la carretera.

Sin protección legal

Las lagunas de Baena carecen de protección oficial por parte de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, a pesar de que comparten la misma situación geográfica, geomorfología y valores ambientales que otras lagunas cordobesas protegidas bajo la figura de Reserva Natural (Zoñar, Rincón, Amarga, Salobral, Tíscar y Jarales). Por tanto esta proximidad las hace aún más interesantes desde el punto de vista ornitológico y como excelentes lugares para la realización de actividades didácticas, medioambientales y turísticas.

El interés de la Consejería de Medio Ambiente por estas zonas húmedas parece haber aumentado en los últimos años justamente por la presencia continuada y la reproducción de la malvasía cabeciblanca en la Quinta. En la actualidad sólo el Rincón del Muerto y la Quinta han sido incluidas dentro del Inventario Andaluz de Humedales, aunque esto no les garantiza estar a salvo de cualquier alteración negativa. En general, sufren una serie de agresiones que las han llevado casi a desaparecer en momentos concretos de sequía como el actual: disminución de la lámina de agua y de la vegetación perilagunar por la expansión de los cultivos de olivar; contaminación por herbicidas y fitosanitarios; colmatación por el arrastre de sedimentos; drenajes artificiales y extracción de aguas para usos agrícolas; fuerte presión cinegética, etc.

Desde nuestra organización llevamos ya muchos años en el empeño de elevar al lugar que se merecen a estos humedales. Con numerosas actividades y denuncias venimos exigiendo su protección y conservación ante la Consejería de Medio Ambiente: notas y artículos de prensa, programas de voluntariado ambiental, repoblaciones forestales, edición de un cuaderno didáctico y la instalación de un observatorio para censos y control de aves en la laguna de la Quinta, son algunas de las iniciativas realizadas con el fin de preservar y difundir el valor de estos humedales.

El último paso en este sentido ha sido nuestra propuesta de incluirlas dentro del nuevo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de las Zonas Húmedas Protegidas del Sur de Córdoba. Reconocemos y somos conscientes de su dificultad jurídica, pero entendemos que ya es hora de ir dando pasos más allá de la mera declaración de intenciones de la Administración. El tiempo y las circunstancias corren en contra de estas lagunas.




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