La Junta de Andalucía no ha aprendido nada de Aznalcóllar

Ecologistas en Acción considera que la Junta de Andalucía no ha aprendido nada del desastre de Aznalcóllar. Al igual que hizo en 1995 frente a las primeras denuncias ecologistas contra la multinacional sueca Boliden que advertían del desastre que se produjo finalmente el 25 de abril de 1998, nuevamente la Junta antepone los intereses de otra multinacional, ahora canadaniense, Inmet Mining, propietaria de la Mina Las Cruces, a los intereses de los recursos naturales y las actividades económicas de toda la comarca de Gerena (Sevilla) y de todo el Bajo Guadalquivir que dependen del buen estado ecológico de las aguas
subterráneas y superficiales.

Estas aguas, con toda seguridad, van a ser contaminadas por la Mina Las Cruces con miles de kilos de metales pesados, desde su vertido en La Algaba hasta la desembocadura en Sanlucar, incluyendo algunas tomas de emegercia de abastecimiento de Sevilla, los cultivos de arroz y las propias marismas de Doñana, además de la contaminación directa que sufrirá el acuifero Niebla-Posadas, poniéndose en riesgo el abastecimiento del Aljarafe.

La empresa propietaria de Las Cruces se ha caracterizado por su actividad expoliadora de los recursos en paises empobrecidos.
De hecho, un informe del Banco Mundial solicitó en 2000 el cierre inmediato de la mina Ok Tedi en Papua Nueva Guinea, participada por INMET Mining.

Los grupos de defensa de los derechos humanos venían denunciado en las reuniones de ministros de minas de las región Asia-Pacifico en Perth (Australia) que las compañías mineras canadienses y americanas venían vertiendo miles de millones de toneladas de metales pesados como mercurio y plomo en ríos y océanos de algunos de los países más pobres, causándoles daños ambientales irreversibles.

Entre las empresas canadienses se encuentra INMET MINING, propietaria de la empresa Cobre Las Cruces que está explotando en Gerena la que será la mina a cielo abierto más grande de Europa y que cuenta con el apoyo expreso de la Junta de Andalucía. Esta empresa es copropietaria de la mina Ok Tedi en Papua Nueva Guinea que ha vertido 80.000 toneladas
diarias de rocas contaminadas directamente a los ríos Ok Tedi y Fly con el resultado de que gran parte de estos ríos están biológicamente muertos y la contaminación provocada por la mina ha alcanzado las costas Australianas con unos niveles de metales pesados inaceptables en algunos alimentos de las islas Torres Strait. .

El informe del Banco Mundial, elaborado a petición del gobierno de Papua New Guinea, se hace eco de estas reivindicaciones y critica la mina Ok Tedi y las opciones de enmienda que propone la empresa propietaria.

Según el Banco Mundial:
- "se proponen unas opciones técnicas muy limitadas ... que minimizan los riesgos para los accionistas."
- "Existe una relación directa entre el vertido de cianuro que devastó el Danubio y la mina Ok Tedi en Papua Nueva Guinea. En ambos casos, las prácticas irresponsables han matado los ríos. Y además, la mina de Papua después del derrumbe de los diques, siguió extrayendo y tirando los residuos al río directamente"
- "La empresa está intentando escapar de sus responsabilidad y quiere recibir una indemnización legal. Esto es totalmente inaceptable. Si la mina no puede funcionar sin causar impactos ambientales masivos y destrucción social, debe cerrar y restaurar completamente el entorno"
- "el sector minero argumenta que eliminar los residuos en el agua es más barato que en tierra. Pero más barato ¿para quién?."

La seguridad de los vertidos es uno de los retos más difíciles a los que se enfrenta el sector minero en todo el mundo, y el caso de Cobre las Cruces no va a ser una excepción, los residuos generados en Gerena serán de dos tipos, sólidos que ocuparán 1000 hectáreas y que se cubrirán con una capa de arcilla-tierra vegetal que cuando la empresa se vaya quedarán como regalo envenenado para las generaciones futuras y por otro lado los líquidos que van directamente al Guadalquivir generando un vertido de miles de kilos de sustancias altamente tóxicas.

Ante las reiteradas denuncias de Ecologistas en Acción, que mantiene varios procesos judiciales contra esta mina, nos encontramos con la apuesta de la Junta de Andalucía por este proyecto a través de cuantiosas subvenciones y un trato de favor altamente sospechoso, que les ha llevado a ocultar información sobre el proyecto. Recientemente la Consejería de
Innovación se ha negado a facilitar el primer Plan de Labores de la Mina solicitado por Ecologistas en Acción en contra de lo que determina la Ley de Acceso a la Información Ambiental de 2006, alegando razones de "secreto minero", lo que siembra sospechas sobre lo que realmente se va a extraer en la mina, y lo que es más grave, la Consejería de Medio Ambiente pretende amparar con la Declaración de Impacto Ambiental de la Mina el vertido al Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) del estuario del Guadalquivir sin estudiar sus repercusiones ambientales ni para la salud de las personas y sin autorización expresa de la Comisión Europea, en contra de la Directiva Habitats.

Ecologistas en Acción ha remitido esta relación de antecedentes de la empresa propietaria de la mina de Gerena a la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa a modo de advertencia, y para ponerlos sobreaviso de que si ocurre un nuevo desastre, no sería la primera vez que esta empresa incumple sus compromisos ambientales, abandona la actividad y encima pretende cobrar por ello.

Tras el desastre de Aznalcollar, la Junta ha sido incapaz de recuperar de BOLIDEN el coste de la limpieza del Guadiamar dada la estrategia, también usada en el caso de la Mina las Cruces, de crear filiales que sólo responden con el capital particular sin que pueda responsabilizarse de los desastres ocasionados a la matriz.




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