Celebrado el Funeral por los Pinos de Malpica

El funeral en el que la figura de la muerte había sustituido su guadaña por una motosierra se celebró en el lugar donde se iniciará esta nueva obra que contribuirá aún más a la continua destrucción de los paisajes de pinares costeros onubenses.

El trazado de la carretera invade la Zona de Protección de la Reserva Natural de la Laguna de El Portil, con lo que este espacio teóricamente protegido y sometido a un asedio constante, sufriría otro golpe más que lo lleva a un destino de charca de patos de la urbanización de El Portil. Resulta evidente que las 11 especies de vertebrados, catalogadas en peligro de extinción en la zona, verían aun más amenazada su supervivencia.

Una carretera de 13,40 metros de ancho implica la tala de miles de árboles. Aparte de ello resulta evidente que los atropellos de fauna y los impactos del tráfico rodado sobre la fauna, así como el aumento de riesgos de incendio, y otros, son inasumibles en un espacio forestal como este, a no ser que se esté pensando en que deje de serlo, y los pinos pasen a ser un complemento de la urbanización, para hacerlos desaparecer del todo cuando molesten en el futuro.

Ecologistas en Acción presentó alegaciones en el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental en las que pedía un pronunciamiento explicito de la Junta de Andalucía sobre “si su modelo de desarrollo para el litoral era el de segunda residencia + campo de golf + coche + puerto deportivo” a cuyo servicio sacrifican continuamente el patrimonio natural onubense. Resulta indignante la participación activa de la Delegación de Medio Ambiente en la justificación e impulso de este nuevo arboricidio, y su apoyo continuo mediante las emisiones de Declaraciones de Impacto Ambiental a todo tipo de infraestructuras para coches y urbanizaciones que propician el continuo aumento de emisiones de gases de efecto invernadero.

Nos llena de pesar una vez más comprobar que todas las declaraciones que dirigentes políticos de la Administración andaluza realizan en torno al desarrollo sostenible, la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, las necesarias medidas para detener la especulación urbanística y la destrucción de espacios forestales y litorales se quedan en meras palabras a la hora de abordar el gasto en obras públicas (al servicio de intereses privados y del abuso del transporte individual).

Deseamos que los funestos pronósticos que se realizan en este funeral no se cumplan y que podamos seguir disfrutando de los espacios forestales que nos han quedado. Pero para ello será necesario un cambio de comportamiento por parte de la administración ambiental y un freno a la ambición especuladora de los reyes del ladrillo y de algunos alcaldes que actúan a sus servicio.




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