El ruido y la salud

El ruido del tráfico origina graves problemas psíquicos y fisiológicos.

J Díaz [1], C López [1], A Tobías [2], C Linares [1] y miembros del Proyecto Traffic Noise Pollution: Similarities and Differences between European Regions. Revista El Ecologista nº 38.

La contaminación acústica es una de las principales fuentes de estrés y causa de preocupación entre la población de las ciudades. Incide directamente en nuestra calidad de vida, provocando efectos nocivos de tipo psicológico, social y fisiológico. Este artículo muestra algunos de estos problemas a partir de un reciente estudio europeo.

En los últimos años la contaminación acústica ha abandonado el marco estrictamente laboral para pasar a convertirse en un problema ambiental, cambiando sustancialmente el número de personas afectadas. Así, en el mundo, más de 500 millones de personas están expuestas a ruido ambiental por encima de 65 dB(A), valor a partir del cual son esperables efectos sobre la salud según la Organización Mundial de la Salud. En la Unión Europea se ha pasado en la última década de un 15% a un 26% de expuestos por encima de ese umbral (1), estimándose que alrededor de 80 millones de personas están afectadas por niveles que los expertos consideran inaceptables (2) y que el 74% de la población española se encuentra sometida a “niveles sonoros altos” (3).

Desde el punto de vista político, en el ámbito europeo, se comienza a tomar conciencia del problema cuando en octubre de 1987 el Consejo de las Comunidades Europeas acordó que: “La lucha contra las molestias acústicas es uno de los sectores prioritarios que deben centrar la actividad comunitaria”. Así mismo, ya en el Cuarto Programa en materia de Medio Ambiente (1987-1992) se pedía a los Estados miembros un esfuerzo de sensibilización en la materia, señalando que: “El ruido sigue siendo un problema medioambiental que afecta prácticamente a todos los ciudadanos comunitarios y que según las encuestas de opinión pública es de capital importancia” (3).

Si por lo anteriormente expuesto queda clara la percepción social del problema del ruido, distintas investigaciones realizadas ponen de manifiesto que estos niveles sonoros pueden provocar efectos en salud por encima de las ligeras molestias atribuidas por los ciudadanos. Existen numerosos estudios epidemiológicos que relacionan niveles de ruido con procesos de morbilidad, centrados fundamentalmente en alteraciones fisiológicas del órgano auditivo que pueden ser causa de daños irreversibles como la pérdida progresiva e inconsciente de la audición (4,5).

Pero en los últimos años se han desarrollado estudios que sugieren que una exposición a determinados niveles de ruido está asociada con otros efectos no auditivos. Así por ejemplo, son numerosos los investigadores que consideran que existe una asociación entre ruido ambiental y salud. Estos estudios analizan la incidencia de la contaminación acústica en dolencias psíquicas de todo tipo y en el desencadenamiento de patologías graves como alteración de la personalidad, del carácter, el aumento de la tentativa de suicidios (6,7), e incluso con patologías digestivas (8), tanto en adultos como en niños (9). Una completa descripción de estas alteraciones asociadas con la contaminación acústica puede encontrarse en un trabajo de la doctora López Barrios (10).

Quizá la línea de investigación de mayor desarrollo en los últimos años es la que establece relaciones entre la contaminación acústica y los efectos en la función cardiovascular. Tal es así que en la Conferencia sobre el Ruido celebrada en Estocolmo en 1988 se concluyó que había que añadir el ruido a los factores de riesgo tradicionales de la hipertensión arterial (3,11,8), estableciéndose en algunos casos estas asociaciones para largas exposiciones a niveles de ruido no excesivamente elevados (12) como ocurre en cualquier gran ciudad de nuestro entorno en la que el principal emisor es el tráfico rodado. En esta línea, un trabajo realizado para la ciudad de Madrid (13,14) establece una asociación estadística entre ingresos hospitalarios por urgencias en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y los niveles medios de ruido diario en la ciudad, de modo que niveles elevados de ruido se asocian con mayor número de ingresos por urgencias, sobre todo por causas cardiovasculares.

En materia de investigación, la UE recientemente ha patrocinado el Proyecto “Contaminación por ruido del tráfico: similitudes y diferencias entre regiones europeas” –financiado por la European Commission, DG Health & Consume Protection, Luxembourg– cuyo objetivo fundamental es observar los diferentes modelos de reacción al ruido en regiones del Norte, Centro y Sur de Europa, incluyendo Suiza y los Países Bálticos.

En este artículo se expondrán los resultados más relevantes de esta investigación en la que han participado varios coautores de este trabajo.

Obtención de datos y metodología

Con objeto de unificar resultados, se agruparon los países a los que se ha extendido el estudio de la siguiente forma: Europa del Sur: Portugal, España, Sur de Francia, Italia y Grecia; Europa Central: Gran Bretaña, Irlanda, Francia, Austria, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Alemania y Suiza; Europa del Norte: Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega y Estados Bálticos.

Los métodos utilizados para la obtención de datos relacionados con los efectos en salud del ruido ambiental han sido dos. Por un lado, se ha enviado un cuestionario a 100 expertos de la UE sobre el tema. Por otro, se ha realizado una búsqueda bibliográfica, incluyendo la denominada literatura gris, es decir artículos que se han publicado en revistas de difícil accesibilidad o que sencillamente han constituido documentos de trabajo que no han llegado a publicarse.

El ruido al que se ha referido esta investigación es el ruido de tráfico, es decir, el producido por vehículos, trenes y aviones, que constituyen cerca del 90% del ruido en una gran ciudad. Para sistematizar las búsquedas, los efectos del ruido sobre la salud se han dividido en tres grupos, que incluyen diversos efectos, del siguiente modo:

El grupo I constituye lo denominado “molestias”. Éstas constituyen el efecto principal del ruido. Según Lindvall (15) se definen las molestias como una sensación de falta de confort percibida por un individuo o grupo de individuos. Expresa malestar, incertidumbre, excitabilidad... se perciben con diferente intensidad a través de reacciones emocionales y cambios en la regulación de los procesos hormonales y vegetativos (16).

El grupo II hace referencia al sueño o perturbaciones en el sueño. Se han considerado una serie de parámetros objetivos y otros subjetivos. Entre los objetivos está la duración completa del sueño; la duración del fase REM; la frecuencia cardiaca durante el sueño; los movimientos del cuerpo, etc. Entre los datos subjetivos se encuentran la sensación de falta de descanso durante el sueño; la sensación de cansancio durante el día; las molestias y dificultades durante el sueño y la sensación de la calidad del sueño.

Por último, el denominado grupo III trata aquellas perturbaciones relacionadas con el sistema vegetativo hormonal. El sistema auditivo está estructurado de forma que las señales acústicas pueden inducir efectos fisiológicos agudos. Una señal puede transmitirse a través de las conexiones neuronales al córtex auditivo para oír, pero también esta señal puede llegar al sistema reticular arousal y al hipotálamo, centro de regulación de las actividades automáticas en el cuerpo. La activación de estos sistemas activa mecanismos de estrés fisiológico.

Una vez definidos estos grupos el proceso siguiente fue el de buscar bibliografía en diferentes países que hiciera referencia a estas perturbaciones y que indicaran los niveles de ruido a partir de los cuales se observaban las perturbaciones antes citadas. Como indicador de ruido diario se utilizó el nivel equivalente en 24 horas Leq 24 h. Cuando se refería a las perturbaciones en el sueño se utilizó Leq 8h. Basándose en los resultados encontrados se realizaron ajustes mediante funciones polinómicas para cada uno de los grupos y según los diferentes países considerados, obteniéndose diferentes curvas dosis-respuesta.

Molestias y ruido de tráfico

En la figura 1 se muestra la curva dosis-respuesta para las molestias producidas por ruido de tráfico. En el eje X se muestran los diferentes niveles de Leq 24 h, mientras que el eje Y representa el porcentaje de personas que experimentan molestias. Por tanto, las diferentes curvas dosis-respuesta indican, según países, el porcentaje de personas que experimentan molestias para un determinado nivel sonoro. De la observación de esta figura se infiere que existe un comportamiento claramente diferenciado entre los diferentes grupos de países, fundamentalmente entre los países del sur frente a los del norte y centro. Si se toma como ejemplo el valor de Leq 24h, en los países del sur, para ese nivel sonoro, cerca de un 28% de la población experimenta molestias, mientras que para los países del centro y norte este porcentaje llega hasta un 38%. En la tabla 1 se muestran los niveles de ruido de tráfico a partir de los cuales un determinado porcentaje de población experimenta molestias.

Tabla 1. Niveles de ruido producido por tráfico para un determinado porcentaje de personas que experimentan molestias

% molestias Norte de Europa dB(A) Europa Central dB(A) Sur de Europa dB(A)
15% de molestias 56 53 60
25% de molestias 60 54 64
40% de molestias 66 68 69

Los resultados referentes al efecto de los niveles de ruido de tráfico aéreo sobre las molestias en la población, se muestran, a través de las curvas de dosis-respuesta en la figura 2. En ella cabe destacar nuevamente el comportamiento diferente de los países del centro y norte de Europa frente a los del sur. Pero a diferencia de las molestias producidas por tráfico en general, en este caso, cuando se refiere al tráfico aéreo, los países del sur muestran un mayor índice de molestias para niveles por debajo de 65 dB(A), que los del centro y norte. La tabla 2 muestra claramente este hecho.

Tabla 2. Niveles de ruido producido por tráfico aéreo para un determinado porcentaje de personas que experimentan molestias.

% molestias Norte de Europa dB(A) Europa Central dB(A) Sur de Europa dB(A)
15% de molestias 52 53 44
25% de molestias 59 60 54
40% de molestias 67 68 68

Si se comparan los resultados expuestos en las tablas 1 y 2, parece que el ruido de tráfico aéreo produce mayores molestias que el de tráfico en general, especialmente en los países del sur de Europa. Quizá la causa esté en la distinta percepción por parte de la población de este tipo de eventos sonoros (17).

Efectos del ruido de tráfico sobre el sueño

Cuando se trata de armonizar los distintos trabajos publicados en diferentes lugares de Europa que analizan los efectos del ruido de tráfico sobre el sueño surgen gran cantidad de problemas. Aunque no existe diferencia prácticamente entre el número de horas que se duermen en las tres regiones europeas objeto de este estudio, sí se dan en las horas a las que se duerme. Así, en reglas generales, y sin considerar la típica siesta española, en los países del sur las personas se acuestan más tarde y se despiertan más tarde que en los del norte. Además, las condiciones climáticas hacen que en los países del centro y norte de Europa, incluso en verano, las personas duerman con la ventana cerrada, cosa que no ocurre en los del sur –el hecho de que debido al ruido sea necesario dormir con la ventana cerrada hace que el nivel de molestia que se experimenta en estas situaciones sea muy elevado–. Por otro lado concurren otra serie de factores que hacen que determinadas actividades en algunos países son causa de perturbación en el sueño y que en otros pasan totalmente desapercibidas, tal como se muestra en la tabla 3.

Tabla 3. Causas de perturbaciones en el sueño.

Modo Norte Europa Centro Europa Sur Europa
Tráfico rodado 3 10 15
Ferrocarriles 1 7 3
Tráfico aéreo 1 10 7
Serv. Municipales 1 - 7
Ambulancias - - 10

La figura 3 hace referencia a la curva dosis-respuesta entre las molestias en el sueño y la Leq 22-6h. Nuevamente la población de los países del norte de Europa muestra un mayor porcentaje de molestias para un mismo Leq que los del sur. Así, por ejemplo para un Leq22-6h de 60 dB(A), el 41% mostraría perturbaciones en el sueño en los países del norte de Europa, mientras que sólo un 28% las mostrarían en los del sur.

Similares resultados se obtienen al relacionar el porcentaje de personas que relacionan ruido y dificultad para dormir en las diferentes regiones. Así, mientras que en los países del sur, para niveles de Leqnoche de 60 dB(A) el porcentaje es del 17% en los del norte asciende a un 33%.

Efectos sobre el sistema vegetativo hormonal

Aunque los resultados del Proyecto Europeo no mostraron ningún resultado estadístico que pudiese sintetizarse de forma similar al de las figuras 1-3 anteriores, la naturaleza de los efectos del ruido de tráfico sobre el sistema vegetativo hacen especialmente interesante este apartado.

Son numerosos los trabajos que relacionan el ruido en ambiente laboral con patologías diversas tales como hipertensión arterial, cardiopatía isquémica e incluso cambios estructurales en el corazón de personas expuestas durante largos períodos de tiempo (10 años o más) a vibraciones sonoras ambientales de gran amplitud (>90 dB) y baja frecuencia (<500Hz/s) (18). No obstante, existen trabajos, sobre todo en los últimos años, que relacionan cierto tipo de perturbaciones bioquímicas con exposición a niveles de ruido producidos por tráfico aéreo o rodado. Así, p. ej. Babisch muestra que las personas expuestas a niveles elevados de ruido de calle presentan una mayor concentración en sangre de sustancias tales como glucosa, colesterol y triglicéridos que aquellas no expuestas. Otro estudio de campo de Maschke, relativo a efectos del ruido nocturno producido por tráfico aéreo, indica que las personas expuestas a esta contaminación acústica tienen una mayor concentración de cortisol y adrenalina que aquellas no expuestas. A resultados similares llega Braun pero para ruido de calle (19).

A la vista de lo hasta ahora expuesto cabe hacerse la pregunta de que si estas alteraciones producidas por la contaminación acústica ambiental tienen repercusiones en la demanda de servicios sanitarios, es decir, si realmente los niveles altos de ruido se traducen en un aumento tangible de cierto tipo de patologías. La respuesta la encontramos en un trabajo que relaciona los ingresos hospitalarios por urgencias en un Hospital de Madrid con los niveles de ruido (14). En dicho artículo se establece un modelo que es capaz de relacionar los ingresos hospitalarios con diversas variables ambientales. Por un lado se consideran variables de carácter meteorológico tales como la temperatura máxima diaria, mínima y media, así como la humedad relativa del aire. Se tiene también en cuenta la influencia que sobre los ingresos hospitalarios diarios tienen las variables relativas a la contaminación atmosférica química, tales como las concentraciones en el aire de partículas en suspensión, de dióxido de azufre, de óxidos de nitrógeno y de ozono troposférico. Además, se considera otra variable independiente como es el nivel de ruido medio en Madrid durante el día.

Los resultados obtenidos indican que es precisamente el ruido la variable ambiental que presenta una mayor relación con los ingresos hospitalarios. De modo que si sobre un modelo base las variables atmosféricas explican un 0,7% de la varianza de los residuos y las de contaminación química un 2,4%, el ruido considerado como única variable es capaz de explica el 4,3%. En cuanto a su relación con los ingresos, es de nuevo el ruido el de mayor influencia, de tal modo que por cada dB(A) en el que la Leq 8-22 supere el umbral de 65 dB(A) se produce un incremento del 5% en los ingresos por urgencias por todas las causas, excluidos traumatismos y partos, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Si se analizan estos ingresos según diferentes causas específicas son los ingresos por causas cardiovasculares los de mayor contribución (13).

A la vista de estos resultados, y si se tiene en cuenta que en el caso de Madrid, entre el 1-1-1995 y el 31-12-1997 la media de todas las estaciones superó los 65 dB(A) el 94% de los días (figura 5), cabe preguntarse sobre la cuantificación económica de este efecto. A modo de ejemplo, se ha realizado este cálculo para 1996. Según estos datos, el número de personas que habrían ingresado en hospitales de Madrid por patologías relacionadas con contaminación acústica en 1996 habrían sido más de 6.000, con un coste superior en gasto sanitario a seiscientos millones de euros (10.000 millones de pesetas) (20).

Resumen y conclusiones

Los resultados mostrados en este trabajo pretenden transmitir una concepción actualizada sobre las repercusiones del ruido sobe la salud. El ruido es capaz de producir no sólo daños de carácter auditivo en ambiente laboral y molestias en la población general. El concepto de que, desde el punto de vista de efectos en salud, tan importante es una exposición a niveles altos de contaminación acústica durante poco tiempo como estar expuestos a niveles no tan elevados durante más tiempo, lleva a aumentar el número de personas sometidas a ruido ambiental excesivo y que podrían verse afectadas por diversas patologías.

Los resultados del Proyecto Europeo vienen a confirmar varios aspectos. Por un lado la distinta concepción de los niveles tolerables de ruido según diferentes lugares de Europa viene a confirmar las dificultades para armonizar una legislación común europea en cuestiones de contaminación acústica. Pero, quizá lo más importante aparte de los hallazgos específicos encontrados y expuestos en este trabajo, es la falta de estudios homogéneos y sistematizados a la hora de analizar los efectos del ruido sobre la salud. Es necesario desarrollar investigaciones que den respuestas a preguntas concretas en los distintos escenarios europeos considerados, con diseños de estudios homogéneos que hagan comparables los resultados alcanzados.

Por último, la relación existente entre ruido e ingresos hospitalarios viene a objetivar la influencia del ruido ambiental sobre la salud, mostrándolo como la variable ambiental que más influye sobre estos ingresos. La cuantificación de gastos sanitarios atribuibles al ruido intenta ser una llamada de atención sobre las graves repercusiones, incluso económicas, que la contaminación sónica tiene en una gran ciudad y marca la necesidad imperiosa de arbitrar medidas tendentes a disminuir estos niveles.

Notas y bibliografía

Este estudio ha sido financiado por The European Comision, DG Health & Consumer Protection, Luxembourg dentro del Programa “Pollution related Diseases”. En el Proyecto “Traffic Noise Pollution and Health”: A State of the Art Review. (Agreement nº SI2.286805 (2000CVF2-602). Año 2001.

1. LERCHER P. (1996). Environmental noise and health: An integrated research perspective. Environ Intern. 22 (1):117-129.

2. SCHULTE-FORTKAMP B. (2002). Effects of Urban Acoustic Pollution. In Proceedings Jornadas Internacionales sobre contaminación acústica en las ciudadades. Madrid. p. 17-21.

3. AGENCIA DEL MEDIO AMBIENTE (1993). El ruido como problema ambiental. A.M.A. Madrid.

4. BROOKHOUSER PE, WORTHINGTON DW, KELLY WJ. (1992). Noise-induced hearing loss in children. Laryngoscope. 102(6): 645-55

5. ZABORSKI L, TANIEWSKI M, KRECHNIAK. (1996). A Application of regression analysis to examination of degree of loss of hearing. Bull-Inst-Marit-Trop-Med-Gdynia. 47(1-4): 85-92.

6. STAPLES SL. (1996). Human response to environmental noise. Psychological research and public policy. Am-Psychol. 51(2): 143-50.

7. STANSFELD S, GALLACHER WB, SHIPLEY M.(1996). Road traffic noise and psychiatric disorder:prospective findings from Caerphilly study. B M J;313:266-267.

8. TOMEI F, TOMAO E, PAPALEO B, BACCOLO TP, ALFI P. (1991). Study of some cardiovascular parameters after chronic exposure to noise. Int J Cardiol.33: 393-399.

9. PEREGO L; BERTONI G; GOGLIO F; GIOVANNELLI G. (1996). Children and noise. Eur J Epidemiol. 12(5): 549-50.

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12. OSADA Y, OGAWA S, HIROKAWA A, HARUTA K. (1973). Physiological effects of long-term exposure to low-level noise. Bull Inst Public Health. 22: 61-67.

13. Tobías A, Díaz J, Sáez M, Alberdi JC. (2001). Use of Poisson regression and Box-Jenkins models to evaluate the short-term effects of environmental noise levels on dily emergency admissions in Madrid, Spain. Eur J Epidemiol.17:765-771.

14. DÍAZ J, GARCÍA R, TOBÍAS A, ALBERDI JC, LÓPEZ C, HERNÁNDEZ E, MAQUEDA G, JORDÁN A, OTERO A. (2001). Noise levels in Madrid: association with emergency hospital admissions. Environm Health Risk. Wit press. Southampton. Pp 203-213.

15. LINDVALL T, RADFORD EP. (1973). Measurement of annoyance due to exposure to environmental factors. Environ Res 6:1-36.

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18. MÍNGUEZ I. (2002). Efectos del ruido en el sistema cardiovascular. In Proceedings Jornadas Internacionales sobre contaminación acústica en las ciudadades.Madrid Pp 33-36.

19. MASCHKE C, RUPP T, HECHT K. (2000). The influence of stressors on biochemical reactions- a review of present scientfic findings with noise. Int J Hyg Environ Health. 203:45-53.

20. GUERRERO MJ. (2002). Metodología para la elaboración de una cuenta integrada de costes económicos, sociales y ambientales del transporte. Universidad Politécnica de Madrid.

LEY 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido. Redacción
Recientemente se ha publicado la Ley del Ruido (BOE 18 noviembre 2003), que pretende incorporar la Directiva 2002/49/CE, en vigor desde julio de 2002. Entre otras medidas deberán elaborarse antes de 2007 mapas de ruido en las 15 ciudades españolas de más de 250.000 habitantes, y para 2012 en el resto de las poblaciones. La ley obliga, también, a disponer de planes de acción con medidas correctoras de ruido antes de 2008 para las grandes ciudades y a establecer Zonas de Servidumbre Acústica en torno a infraestructuras y equipamientos públicos. Sin embargo, como suele ser habitual en muchas transposiciones de normativa ambiental, el mayor peso de esta norma se traslada a un reglamento que aún no está elaborado.

El ruido por encima de 65 decibelios se considera “no aceptable” (algo que ocurre en muchas ciudades españolas con frecuencia, ya que España es el país de la UE con mayor niveles de ruido), mientras que si permanece por debajo de 55 decibelios se considera tolerable.




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