La base militar de Cerro Muriano provoca un incendio

Una verano más nos vemos obligados a dirigir nuestra atención al campo de tiro de la Base militar de Cerro Muriano (Córdoba). El viernes pasado, de madrugada, desde la explanada donde se celebraba la feria vecinal de este núcleo de población compartido entre Obejo y Córdoba, se podía observar las llamaradas y estruendos de los proyectiles que iban explosionando al paso de las llamas en su avance devorador. En esta ocasión, como ya ocurriera hace unos años, las fajas cortafuegos no han contenido el avance del fuego. En estos momentos el fuego afecta a varias fincas particulares y a la finca pública Los Puntales. Al menos hay activos dos frentes, uno de ellos de más de un kilómetro de anchura.

Ecologistas en Acción considera que esta situación, que viene repitiéndose prácticamente todos los años, no tiene justificación de ningún tipo. Mientras que el gobierno central presume de la Unidad Militar de Emergencias (UME), son los mismos militares con sus prácticas de tiro real los que van sembrando la superficie del campo de maniobras (Zona de seguridad de caída de proyectiles) de explosivos que detonan con la subida de las temperaturas.

El campo de tiro de la base militar de Cerro Muriano es desde hace años uno de los principales riesgos potenciales y reales de incendio forestal en Sierra Morena, particularmente en los términos municipales de Obejo y Córdoba. Con la particularidad de las dificultades añadidas de sofocar un incendio forestal sobre una superficie que no es posible realizar trabajos preventivos de selvicultura por la presencia de proyectiles sin explosionar, y donde los medios terrestres no pueden actuar y los medios aéreos lo tienen que hacer desde más altura de lo apropiado, disminuyendo inevitablemente la eficacia de las descargas de agua.

Cada vez que se inicia un incendio forestal dentro del campo de tiro, el origen suele estar en el estallido de un proyectil que ha quedado entre la maleza o medio enterrado, y la estrategia de ataque del operativo del INFOCA siempre es la misma, condicionada por la peligrosidad del lugar. Básicamente consiste en reforzar el perímetro de protección del campo de maniobras (faja cortafuegos) y en esperar pacientemente a que el fuego se consuma y apaga prácticamente sólo dentro del perímetro de la zona militar, cruzando los dedos para que el fuego no traspase las fajas cortafuegos y prenda en las fincas lindantes, como en esta ocasión lamentablemente ha ocurrido.

Ecologistas en Acción considera que el Ministerio de Defensa debería de prohibir definitivamente el uso de fuego real en el campo de tiro de Cerro Muriano, además de activar un plan para limpiar de proyectiles la zona de caída y alrededores. No tiene sentido que el Ministerio aludido dicte una Directiva (165/1999) para prevenir los incendios forestales en los campos de tiro y maniobras, donde se plantea la suspensión de prácticas de tiro con munición real en presencia de condiciones meteorológicas adversas, particularmente en verano, y durante el resto del año, se dediquen a depositar accidentalmente numerosos proyectiles que van a estallar y provocar un incendio forestal con la inevitables subidas de la temperatura durante los meses de junio, julio y agosto.

Ecologistas en Acción se dirigirá al titular del Ministerio de Defensa solicitándole la adopción medidas efectivas que evite repetidamente incendios forestales de gravedad.

El campo de maniobras de Cerro Muriano se formó por la agregación de varias fincas, en total 11 fincas, de las que destacan el Ronquillo Alto, con casi 1.500 hectáreas de superficie. La superficie del campo de maniobras supera las 4.500 hectáreas. Son fincas que originariamente se dedicaron a la ganadería y al cultivo marginal, además de la caza. Actualmente por su condición de zona militar el uso es exclusivo para fines militares.




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