Ante el escandaloso vertido contaminante de Mirat

Ayer lunes 10 de septiembre, en plenas fiestas de Salamanca, se pudo observar como la mayoría de las personas que disfrutaban de estas fiestas tuvieron que retirarse de las calles ante un insoportable olor a amoniaco que invadió el centro de la ciudad entre las 20.00 y las 22.00 horas. Incluso se llegó a observar como algunos viandantes hacían uso de mascarillas. Este olor asfixiante y que producía irritación de las mucosas y picores, provenía de las alcantarillas a donde había llegado un vertido de amoniaco de la fábrica de Mirat (recordemos que no es la primera vez que contamina con sus vertidos).

Parece que en breve se ejecutará el “Pelotazo Urbanístico” por el que Mirat abandonará sus solares actuales, pero desde Ecologistas en Acción consideramos que el vertido de ayer no debe servir de excusa para que esta empresa se vaya de rositas tras años sin depurar correctamente sus vertidos.

Ecologistas en Acción realiza desde 1997 un seguimiento de la aplicación del Reglamento municipal de vertidos al alcantarillado del Ayuntamiento de Salamanca y de la labor de control de vertidos, que tiene encomendada la empresa concesionaria del Servicio Municipal de Aguas, AQUALIA-FCC, desde que se hizo cargo de este Servicio en enero de 1997.

A partir de la información acumulada durante estos años, se extraen las siguientes conclusiones:

Las visitas de control que realiza AQUALIA se limitan a dos empresas por mes y suelen ser las mismas todos los años (poco más de una docena). En cada una de ellas se hace un seguimiento durante dos a cinco días consecutivos, aproximadamente, lo cual excluye el “factor sorpresa” y permite que las empresas eludan el control modificando la calidad de sus vertidos (algunas ni siquiera se molestan a la vista de la impunidad de sus acciones). Las visitas no se ajustan a la actividad de la empresa. A pesar de las deficientes condiciones en que se realiza el control todavía se detectan incumplimientos de la Ordenanza de Vertidos.

No se ha realizado ninguna actualización del Registro de empresas que vierten al alcantarillado desde 1993. Téngase en cuenta que cuando se aprobó el Reglamento en 1992 se calculó que existían en la ciudad 548 empresas susceptibles de incorporarse al Registro. Incluso aunque su número no hubiera variado desde entonces (cosa poco probable) resulta que en el Registro sólo aparecen 206 (un 37,59 % de ellas), por lo que parece conveniente incorporar nuevas empresas que no están incluidas. Además el gran número de empresas donde desde 1997 no se ha detectado vertido, por falta de actividad o porque se trataba de vertidos asimilables a domésticos, aconsejan revisar el Registro.

Muchas de las empresas a las que se ha abierto expediente sancionador son reincidentes, pese a lo cual la sanción no se incrementa por este hecho.

Ecologistas en Acción considera que lo que se vierte al alcantarillado de Salamanca por parte de las empresas no se controla como debería por parte de la empresa adjudicataria Aqualia-FCC que incumple sus funciones, pese a que cobra por ello, lo cual pone en peligro la integridad de las instalaciones de la nueva EDAR.

La evidente negligencia y la ridícula cuantía de las sanciones hacen que no exista efecto disuasorio y por tanto los vertidos contaminantes continúen con impunidad e incluso con descaro, sin que las empresas adopten medidas preventivas al carecer de incentivo. Debería encomendarse esta labor a los Servicios Municipales o contratar un control externo, por ejemplo a un Departamento Universitario, cuyo coste tendría que asumir AQUALIA, pues se trata de una competencia asignada a la empresa concesionaria del servicio de aguas en el correspondiente Pliego de Condiciones que no ha sabido ejercer, quizá porque no le reporta lucro.

La empresa AQUALIA ha conseguido cobrar el 75 % del agua que suministra desde la estación potabilizadora. Es decir, a la hora de cobrar se muestra sumamente eficaz, sin embargo no lo es tanto cuando se trata de controlar los vertidos. Esta labor preventiva, de llevarse a cabo eficazmente, mejoraría la calidad del agua residual que se vierte al río y garantizaría la integridad de la nueva depuradora frente a vertidos que no pueda depurar o que deterioren las instalaciones.

Por otra parte el Ayuntamiento viene incumpliendo el Convenio firmado entre el Ministerio y el Ayuntamiento de Salamanca para financiar la construcción de la EDAR que obligaba a que antes del 31 de diciembre de 1997 se adaptase la Ordenanza de Vertidos para establecer tarifas elevadas para las empresas que mayor carga contaminante aporten al alcantarillado. También aquí, al igual que en la construcción de la Depuradora, se han incumplido los plazos.

Los frecuentes vertidos contaminantes nos recuerdan la necesidad de controlar los vertidos industriales. Estos vertidos deben ser controlados por las Confederaciones Hidrográficas si son directos a los cauces, o por los ayuntamientos si las empresas utilizan el alcantarillado de los municipios. En el municipio de Salamanca encontramos vertidos de ambos tipos. Los vertidos al alcantarillado, sean de tipo doméstico o industrial, no pueden ser depurados por la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales, ya que sólo es capaz de tratar un 80 % de las aguas mientras no estén construidos todos los emisarios y colectores que lleven hasta allí las aguas residuales. Esto quiere decir que el resto de las aguas residuales de la ciudad se vierten sin depurar a través de los distintos colectores.

Los ayuntamientos que van a hacer uso de la nueva EDAR (Salamanca, Santa Marta, Cabrerizos, Carbajosa, Los Villares, Villamayor y Doñinos) cuando estén construidos los necesarios colectores y emisarios deberían coordinarse para desarrollar un control de los vertidos al alcantarillado con una reglamentación común y un sistema de seguimiento, imponiendo la obligatoriedad de instalar sistemas de depuración previa en aquellas actividades más contaminantes, en especial en los polígonos industriales. De este modo se garantizaría la integridad de la nueva EDAR frente a vertidos que no pueda depurar o que deterioren las instalaciones; además mejoraría la calidad del agua que se vierta al río. Los frecuentes vertidos contaminantes incontrolados, como el ocurrido ayer lunes, deberían hacernos reflexionar sobre la importancia de esta labor preventiva. Y la forma más eficaz de prevenir es sancionar a quienes incumplan la normativa de vertidos, ya que se ha demostrado que las labores de “concienciación” no son suficientes y la prueba es que en el caso del municipio de Salamanca los infractores son reincidentes.




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